Músculo cívico para salir del vagón de cola | Institución Futuro

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Ha tardado, pero por fin una iniciativa relevante de la sociedad civil organizada en Navarra (entidades empresariales, colegios profesionales y asociaciones cívicas) se pone en marcha para espolear a la Administración del Estado para que acelere una infraestructura clave para el futuro de Navarra. Cuarenta entidades han presentado esta semana una plataforma para impulsar la llegada del Tren de Alta Velocidad (TAV) a la Comunidad foral.

Una realidad sangrante. La iniciativa impulsada por CEN es una muy buena noticia por varios motivos. Para empezar, porque pone el foco en una realidad sangrante. Hace más de 30 años que nació el proyecto del TAV en Navarra y hasta este momento no se ha ejecutado ni siquiera un 10% de la inversión precisa. Una responsabilidad compartida por todos los que han gobernado nuestro país en estas tres décadas (PP y PSOE), claro que sí, pero que recae ahora en el Gobierno de Pedro Sánchez, que es el presente.

Pero también resulta relevante esta plataforma por lo que supone de movilización de energía social y de mostrar capacidad de unión. De músculo cívico. Muchas entidades profesionales y sociales en Navarra no son pródigas en estos gestos porque tienden a vivir en un nicho cerrado de preocupaciones que les cuesta trascender. Por eso es más destacable el esfuerzo realizado para armonizar intereses que son distintos. De las instituciones empresariales (CEN, Cámara, Adefan y un amplio grupo de asociaciones sectoriales), a las entidades cívicas (Institución Futuro, Co.Ciudadana y Sociedad Civil Navarra) pasando por seis colegios profesionales, incluidos los ingenieros de caminos (vamos, los que saben de infraestructuras ferroviarias).

Y, por último, añade un valor especial. Es una iniciativa con un tono propositivo. Está diseñada para apoyar, para sumar, no para destruir ni para atacar, que suele ser la realidad cotidiana cuando hablamos de plataformas en la Comunidad foral.

El retraso crónico de las obras. El retraso en las obras del TAV_es crónico, y no se concentra en este Gobierno. Viene de muy atrás y de todos los colores políticos. La plataforma busca ayudar al Gobierno de Navarra ante el Ministerio para presionar a la hora de acelerar las obras.

Que nos hemos quedado muy atrás no es una opinión. Basta constatar, como hace la plataforma PRO TAV, que el 82% de la población española peninsular ya cuenta en estos momentos con una línea TAV en su capital provincial. Que en 2030 la cifra prevista llegará al 94% (incluyendo al País Vasco) y que Navarra seguirá quedando fuera. Es decir, quedará igual que Logroño, Soria, Lugo, Salamanca o Teruel. En el vagón de cola más absoluto.

Frente a la visión opositora de Bildu (especialista siempre en el NO, del embalse de Itoiz a la Autovía a San Sebastián, hoy indiscutibles y antes repudiados), la mayoría política y social de Navarra lo tiene claro. El avance en las comunicaciones que supone el TAV resulta una necesidad básica para que Navarra siga siendo atractiva a la hora de atraer inversiones y el talento de las personas.

En este contexto, la plataforma PRO TAV pide que se aceleren la obras y que el ministerio invierta al menos 350 millones al año para que en 2030 esté en servicio la vía hasta Pamplona (incluida la nueva estación) y en 2034 la conexión con la ‘Y’ vasca, sin prejuzgar por dónde.

De la frialdad al rechazo. Lo más llamativo ha sido la reacción del Gobierno foral y del PSN. Fría primero y de rechazo después. Uno pensaría que lo único que cabe es alegrarse de que la sociedad civil se preste a a ayudar al Ejecutivo para “empujar” las obras del TAV y ejercer fuerza ante el ministerio, en Madrid. Pues ni así. El consejero del ramo, Óscar Chivite, señaló que el tema de plazos y peticiones “tienen que estar en un contexto realista”. Y llegó ayer Ramón Alzórriz y directamente habló de “plataforma política para atacar al Gobierno”. Menos mal que la presidenta María Chivite se mostró más conciliadora y “agradecida” con los promotores, porque quizás Alzórriz no haya prestado atención a lo que se dijo. La plataforma no es la oposición al proyecto. Esa está en sus socios, de Bildu a Contigo. Al revés. Esta iniciativa civil busca impulsar el proyecto. No tiene mucho sentido ser más papista que el papa en la planificación ferroviaria. Con ese espíritu en el Palacio de Navarra, difícil tenemos avanzar más rápido.

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Isabel Larrión