La gestión del error en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear: una competencia profesional clave

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En el ámbito de la Imagen para el Diagnóstico y la Medicina Nuclear, la precisión técnica es crítica. Sin embargo, incluso en entornos altamente protocolizados, el error existe. La diferencia entre un profesional competente y uno excelente no está en no cometer errores, sino en saber gestionarlos, detectarlos y aprender de ellos.

Este es un aspecto poco tratado en la formación técnica tradicional, pero cada vez más valorado en los servicios de radiodiagnóstico y medicina nuclear.

El error en un entorno altamente tecnológico

Los Técnicos Superiores trabajan con:

  • Equipos de alta complejidad tecnológica.
  • Protocolos estrictos de seguridad y calidad.
  • Pacientes en situaciones clínicas delicadas.
  • Coordinación constante con facultativos y otros profesionales sanitarios.

En este contexto, los errores pueden surgir por múltiples causas:

  • Fallos en la verificación de datos del paciente.
  • Selección incorrecta de protocolos.
  • Errores en la preparación del radiofármaco o del material.
  • Problemas de comunicación en el equipo.
  • Fatiga, sobrecarga asistencial o presión temporal.

Ignorar esta realidad no mejora la seguridad; analizarla sí.

Cultura de seguridad frente a cultura de culpa

Uno de los grandes avances en sanidad es el paso de una cultura punitiva a una cultura de seguridad del paciente.

Para el Técnico Superior, esto implica:

  • Detectar y notificar incidentes sin miedo a represalias.
  • Participar activamente en el análisis de causas.
  • Entender que el error suele ser sistémico, no individual.
  • Contribuir a la mejora continua de protocolos y procesos.

La gestión del error es, por tanto, una competencia profesional, no una debilidad.

El papel del Técnico Superior en la prevención del error

Más allá de la ejecución técnica, el profesional tiene un rol clave en la prevención:

  • Verificación activa de identidad y pruebas.
  • Revisión crítica de protocolos antes de la adquisición.
  • Comunicación clara con el paciente y el equipo médico.
  • Registro correcto de incidencias y no conformidades.
  • Actualización continua en procedimientos y normativa.

Estas acciones no solo reducen riesgos, sino que refuerzan la calidad asistencial y el reconocimiento profesional del Técnico.

Formación continua: más allá de la técnica

La mayoría de los errores no se producen por desconocimiento técnico, sino por:

  • Falta de entrenamiento en situaciones no estándar.
  • Déficits en comunicación clínica.
  • Desconocimiento de procedimientos de notificación.
  • Ausencia de simulación de incidentes reales.

Incorporar estos aspectos en la formación continua permite a los Técnicos Superiores anticiparse, reaccionar y aprender de situaciones complejas.

Conclusión

La excelencia en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear no se mide solo por la calidad de la imagen obtenida, sino por la seguridad, responsabilidad y capacidad de mejora continua del profesional que está detrás del equipo.

Gestionar el error forma parte del trabajo. Saber hacerlo bien marca la diferencia.

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Paola