Cuando se habla de innovación en laboratorio clínico, la conversación suele centrarse en automatización, nuevas técnicas analíticas o inteligencia artificial. Sin embargo, existe una fase crítica que sigue siendo mayoritariamente manual, altamente técnica y decisiva para el resultado final: la fase preanalítica.
Y en ella, el papel del Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico es absolutamente determinante.
La fase preanalítica: donde se generan la mayoría de los errores
Diversos estudios coinciden en que entre el 60 y el 70 % de los errores del laboratorio se producen antes del análisis. Identificación del paciente, tipo de muestra, condiciones de extracción, conservación, transporte y preparación inicial son factores que influyen directamente en la validez del resultado.
Aquí no hay margen para la improvisación:
- Un anticoagulante incorrecto
- Un tiempo de centrifugación inadecuado
- Una temperatura mal controlada
pueden invalidar por completo una determinación, aunque el analizador sea de última generación.
El TSLCB como garante de la calidad diagnóstica
El Técnico Superior no es un mero ejecutor de protocolos. Es el profesional que:
- Detecta muestras no válidas antes de que entren en cadena analítica
- Aplica criterios de rechazo con fundamento técnico
- Optimiza procesos preanalíticos para reducir repeticiones y demoras
- Asegura la trazabilidad desde la extracción hasta el resultado
En la práctica clínica, muchas decisiones médicas se toman asumiendo que el resultado analítico es fiable. Esa confianza se sustenta, en gran medida, en el trabajo silencioso del laboratorio… y especialmente en el del técnico.
Estandarización, experiencia y criterio profesional
Los protocolos existen, pero no sustituyen al criterio. El TSLCB con experiencia sabe cuándo una muestra “cumple en papel” pero no cumple en realidad, y eso marca la diferencia entre un diagnóstico correcto y uno erróneo.
Además, en un contexto de:
- Incremento de la presión asistencial
- Externalización de análisis
- Centralización de laboratorios
la capacidad del técnico para mantener estándares de calidad bajo carga de trabajo elevada se ha convertido en un valor estratégico para el sistema sanitario.
Más visibilidad para una función crítica
El laboratorio clínico no empieza en el analizador ni termina en el informe. Empieza mucho antes, y en ese inicio, el Técnico Superior de Laboratorio Clínico y Biomédico es una pieza clave del engranaje diagnóstico.
Reconocer, reforzar y actualizar las competencias preanalíticas no es solo una cuestión de calidad: es una cuestión de seguridad del paciente