Además, el contenido era más imperfecto y espontáneo, buscaba transmitir cercanía y comunidad. Las marcas todavía estaban aprendiendo a comunicarse en redes, lo que abría espacio para ideas frescas y arriesgadas. No todo estaba calculado y optimizado, ni bajo la influencia de un algoritmo. Precisamente por eso, el contenido se sentía más vivo.
Casualmente uno de los objetivos que se persiguen en 2026: la autenticidad, la conexión, dejar atrás lo serio y ser más desenfadados, un poco menos perfectos y más “nosotros”.
Tener personalidad
Tener personalidad era en 2016 sinónimo de destacar, algo así como la “marca personal” de la que tanto se habla ahora en LinkedIn. Igual que hemos señalado en el caso de España a Dulceida, en Estados Unidos Kylie Jenner era la reina, o más bien “King Kylie”, el apodo con el que los internautas se referían a la más joven del clan Kardashian-Jenner. Y es que, la socialité convertía (y convierte) en oro todo lo que tocaba. Era (y es) el caso de su línea de maquillaje Kylie Cosmetics. Tan fuerte fue la estética de este año, que a finales de 2025, la socialité sacó una línea llamada “King Kylie”, haciendo alusión a su apodo.