Juanma Bajo Ulloa y su reparto reflexionan sobre “El Mal”, un thriller oscuro e intenso - Hello Valencia

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El Mal, la nueva película de Juanma Bajo Ulloa protagonizada por Belén Fabra y Tony Dalton, explora los rincones más oscuros del ser humano y cuestiona la delgada línea que separa el bien del mal. A través de personajes complejos y moralmente ambiguos, la película invita a reflexionar sobre la ambición, la fama y las motivaciones que nos empujan a actuar. Hablamos con el director y los actores sobre la concepción de los personajes, el suspense que recorre la trama y la manera en que esta obra retrata la complejidad de la naturaleza humana.

Juanma Bajo Ulloa: “El suspense es la sal del cine”

Como director de una película que juega con el bien y el mal, ¿crees que el ser humano nace malo o se hace malo con el tiempo?

Las personas nacen con libre albedrío, con una posibilidad de ser luminosas y la misma de caer en la sombra. Y arrastramos, yo creo, esas dos opciones y en base a nuestras decisiones, a las decisiones que tomamos y a cómo recibimos también los golpes de la vida, vamos en una dirección o en otra. Normalmente, lo que hacemos es transitar entre una y otra. Lo más interesante de este pensamiento es que actuamos muchas veces pensando que nos han golpeado y que eso nos hace ser duros con los demás, pero realmente lo que importa de la vida no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con lo que nos ocurre. Uno es libre de reaccionar de una manera o de otra.

En tu película, la línea entre víctima y verdugo no existe. ¿Podemos decir que es un mensaje directo sobre la vida y los tonos grises de la moralidad?

La característica de la película es que, al contrario que el cine de superhéroes o el cine que nos llega desde el sistema, desde Hollywood, donde la gente es mala o buena y los malos son muy malos y hacen cosas malas y hablan con una voz terrible, en esta película no hay juicios de valor. Hay personas y, en función de sus decisiones, se van arrimando a ese lado oscuro, a esa sombra o a esa luz. Los personajes principales van fluyendo y van descubriéndose y tienen esa libertad, pero no hay juicio por parte del autor, es el espectador el que decide, yo creo, de una manera muy soberana qué le parecen esas acciones, pero no los estamos manipulando en ese sentido.

Tus películas siempre tienen una atmósfera inquietante. ¿Qué trucos visuales o sonoros utilizas para generar tensión o incomodidad?

Lo que hay es una intuición, y la intuición se estudia científicamente, no saben muy bien qué es, pero yo creo que tiene que ver con una experiencia personal, cómo aplicas esas diferentes experiencias y esas diferentes inteligencias, que se han descubierto que tenemos varias, en un determinado lugar. Cuando alguien dirige un camino, dice, ¿por qué ha elegido la derecha? No sabe por qué, pero ha habido algo en su cabeza que le ha dicho, mira, por ahí hay más sol, por ahí hay menos… Esa intuición no sé de dónde me viene, seguramente por las películas que yo veía cuando era un niño, me han enseñado mucho, me han dado pautas, he sido muy curioso para entender por qué esto funciona y esto no.

En la película hay una tesis, y esa tesis es el discurso, lo que hablan los personajes, lo que les pasa, pero hay algo que ayuda en la narración que se llama suspense ¿Qué es el suspense? El suspense es la sal del cine, conseguir que la gente piense que va a ocurrir algo dentro de unos segundos, pero que no sepan qué es. 

Martín rompe el molde del típico “villano de película” ¿Te inspiraste en algún villano clásico para crearlo?

No, yo cuando planteaba la película lo que pensaba es que quería hablar del lado oscuro del ser humano. Lo oscuro es lo malvado, tengo que crear algo que sea la personificación de lo malvado. Una persona, pero esa persona no puede surgir de la venganza, no le mueve ni el rencor, ni el resentimiento, ni el odio. No, simplemente en un don. Es la maldad personificada. De ahí surge Martín. Por eso su esencia es inocente. Otros personajes sí que tienen una parte perversa o de egocentrismo. Pero sí, Martín surgió así. Surgió esencialmente y no estaba fijándome en ningún personaje. Con Natalia Tena hablábamos de mantis religiosos. ¿Qué maldad tiene una mantis religiosa? Bueno, es su esencia, ¿no?

Belén Fabra y Tony Dalton comparten su visión sobre El Mal.

Hay escenas de diálogos muy densos y largos… ¿Cómo os preparáis para mantener esa intensidad emocional durante todo ese tiempo?

B- Sí que es verdad que son conversaciones largas, pero al mismo tiempo están sucediendo cosas muy interesantes que hacen que eso no pase en un segundo plano, porque el mensaje es el que están diciendo, pero sí que hay otra cosa que te entretiene, tanto para el espectador como para las actrices.

Entonces no tienes esa sensación de que estés con un diálogo largo, sino que estabas buscando llegar a ese objetivo y por fin has llegado ahí y has salido viva y airosa.

Pero era realmente un reto, porque además, son personajes complejos, contradictorios y eso es muy gustoso, es muy divertido, también complicado, pero mucho más divertido para los actores que hacer el estereotipo, porque al final, si no, un estereotipo no deja de ser un personaje plano y o otro es realmente una persona, en esta ocasión puestos en unas situaciones poco comunes, pero personajes muy reales.

¿Cómo trabajáis la preparación de escenas tan intensas?

T- Nosotros hicimos un trabajo de mesa, nos juntamos, leímos el guión escena por escena, con diferentes personajes, con los actores, y se tocaban los puntos, se platicaba sobre hacia dónde iba. Juanma nos dejaba un poco para ver hacia dónde íbamos y luego ya te corregía. 

Hoy todo el mundo devora true crime. ¿Qué crees que dice de nuestra sociedad esa fascinación tan intensa por el mal y la violencia?

B- Yo soy consumidora de True Crime, y tengo la sensación que no es morbo siempre, sino que hay algo en nosotros que sí está sucediendo delante de ti algo terrible, sientes que tú eres afortunado porque todo es relativo. Pero en cambio Natalia Tena comentaba que a ella también le gusta mucho el True Crime, y ella decía que es por morbo de saber, y también hay algo que da a entender la psicología de las personas, que también hay algo de curiosidad en eso. Y sí, en esa parte también confieso que siento cierta curiosidad. No sé en general qué razones hay detrás. 

T- A mí me encanta. Llevamos toda la vida contando historias, desde cavernícolas alrededor de la fogata. Entonces siempre ha pasado que nos ha interesado más porque es real, porque dices ¿qué hace que una persona haga eso? ¿Cómo es posible que hicieron eso? Si es ficción dices, bueno, no pasó. Si pasó, dices, ¿por qué mataron a una niña? Es un morbo, es una curiosidad humana de por qué ese comportamiento existe, en mi opinión.

¿Cuál fue la escena más desafiante de rodar y por qué?

T- Yo recuerdo un día que estuvo complicado. Era algo que, por cierto, quedó muy bien, pero fue algo muy difícil (refiriéndose a una escena de acción). Había peligro ahí, tenía que ser sincrónica la llegada. No puede arder mucho rato porque es una persona ardiendo. Todos esos efectos que hay en la película no son digitales. Todo era real. 

Coordonnées
Lucia Plaza