El fenómeno Montserrat Pujol: voz pequeña activando una gran comunidad - Síntesi

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En las últimas semanas, una pregunta recorre las redes sociales de los territorios de habla catalana: “¿Quién es Montserrat Pujol”?

Una cuenta salida de la nada ha conseguido algo que muchas marcas, instituciones y campañas intentan sin éxito: movilizar a creadores de contenido a coste 0 por una causa.

La causa de Montserrat (o las personas detrás del perfil @montserrat.pujol4) es la promoción del catalán. 

Con apariencia de espontaneidad y con la cordialidad por bandera, Montserrat pide a influencers con miles de seguidores que hagan los vídeos en catalán.

“Brutal, si parlessis en català conquistaries molts cors aquí. Segueix així”, le decía a Raquel Martínez (@bonboreich). Y Raquel, que básicamente se dedica a explicar su vida, decía —en catalán— a una comunidad de más de 5 millones de seguidores que iría a comer fuera y que no había podido ir a esquiar con su marido porque debía acudir al aniversario de su tío, de 80 años.

Como Raquel, se han subido al carro muchas más personas: Carlos Segarra (@Sxgarra; 4,8 millones de seguidores), Gianluca Gentile (@gianlucagen97; 2,5 milllones), Nister (@Diegxnister; 1,8 millones), Helena (@Mami.de_tres; 1,3 millones) o Arnau Mestre (@meeestre; 1 millón). “Molt bonic, crec que si fessis un vídeo en català t’aniria perfecte. Quedaria preciós. Salut!”, les dice.

La fuerza de la cuenta no está en una gran producción ni en una estrategia sofisticada. Al contrario. Se sustenta sobre tres pilares:

  • Mensaje único y coherente: siempre con el mismo objetivo.
  • Repetición sistemática: comentario tras comentario, vídeo tras vídeo.
  • Tono directo, pero no agresivo (interpela, pero no ataca).

Esta combinación la ha hecho auténtica y ha convertido la cuenta en un icono identificable, casi un personaje, que muchos creadores ya anticipan e incorporan en su relato: “Si Montserrat no te cita, no eres nadie”, deben pensar.

Uno de los aspectos más relevantes es que Montserrat Pujol no convence con argumentos largos, sino que activa la comunidad. Otros usuarios apoyan los comentarios, los creadores responden con humor o complicidad, y el catalán entra en la conversación de forma natural.

¿Qué podemos aprender desde el punto de vista de estrategia de comunicación?

  1. La claridad gana a la complejidad: Mejor un mensaje simple y constante que no muchos mensajes difusos.
  2. La insistencia también es estrategia: Repetir no es saturar si el mensaje es relevante y coherente.
  3. El tono construye legitimidad: No es necesario confrontar para generar cambio; la interpelación respetuosa puede ser más efectiva.
  4. La identidad cultural es un activo comunicativo: El catalán no es solo lengua, es comunidad, valores y posicionamiento.

El caso de Montserrat Pujol nos recuerda que la comunicación no siempre va de grandes campañas. Comunicar bien no es gritar más fuerte, sino saber qué decir, a quién y con qué constancia. Montserrat Pujol no ha creado una campaña, sino un marco mental. Y eso, en comunicación, es una victoria difícil de igualar.

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Manel Gastó