Los trabajos fin de máster condensan meses de investigación, criterio y toma de decisiones. Más allá del resultado formal, los TFM son una declaración de intenciones: definen una mirada profesional y evidencian la madurez proyectual del alumnado.
En esta selección reunimos los TFM más destacados del curso 2024–25 del Máster en Interiorismo. Proyectos que abordan la rehabilitación, la experiencia gastronómica, la hospitalidad o la música desde enfoques sensibles, rigurosos y plenamente conectados con el contexto.
1. Eduardo Hernández
Rehabilitación de la Casa del Agua
Desarrollo de proyecto de interiorismo de cultura y ocio
Tutoría: NIHIL
Este proyecto aborda la rehabilitación de un edificio muy singular, un retén de la Policía abandonado en el Jardín del Turia entre Campanar y L’Olivereta, entendiendo la intervención como un ejercicio de equilibrio entre memoria, uso y experiencia. La Casa del Agua se concibe como un espacio híbrido de cultura y ocio electrónico, capaz de activar social y culturalmente un inmueble existente sin renunciar a su identidad original.
La propuesta parte de un profundo análisis del lugar y de su carga simbólica, utilizando la rehabilitación como herramienta narrativa. El proyecto no busca borrar las huellas del pasado, sino integrarlas en un nuevo relato espacial en el que conviven lo patrimonial y lo actual. Materiales, texturas y soluciones constructivas dialogan con la preexistencia, generando una atmósfera que pone en valor el paso del tiempo y la autenticidad del edificio.
El diseño del recorrido y la gestión de la luz adquieren un papel central en la experiencia del usuario, articulando espacios de transición, pausa y encuentro. El programa se resuelve con claridad funcional, pero siempre desde una lógica experiencial que transforma el acto de habitar o reunirse en una vivencia consciente del lugar. El resultado es un proyecto sólido y sensible que entiende la rehabilitación no solo como una operación técnica, sino como un gesto cultural y social.
2. Erica Laricchia
CONTAGIO
Desarrollo de proyecto de interiorismo de restaurante / mercado 100 % gluten free
Tutoría: NIHIL
CONTAGIO plantea un nuevo modelo de espacio gastronómico basado en la inclusión alimentaria, la experiencia compartida y la transformación cultural. Más que un restaurante sin gluten, el proyecto propone un ecosistema socio-gastronómico que integra restauración, mercado, divulgación, talleres y encuentros comunitarios en un único lugar.
La propuesta nace de una investigación profunda sobre la celiaquía, una enfermedad autoinmune que afecta aproximadamente al 1 % de la población europea y que sigue estando infradiagnosticada y socialmente invisibilizada. Frente a la banalización del “sin gluten” como moda pasajera, CONTAGIO reivindica la dieta libre de gluten como una necesidad real, y la convierte en el eje de una experiencia espacial inclusiva y normalizada.
Ubicado en una nave industrial rehabilitada en el barrio de Arrancapins, en Valencia, el proyecto dialoga con un contexto urbano diverso, emergente y alejado del turismo masivo. La reutilización del edificio refuerza su dimensión social y cultural, convirtiéndolo en un punto de encuentro donde gastronomía, educación y comunidad se entrelazan.
El espacio alberga seis restaurantes con cocinas internacionales: tres tradicionalmente ricas en gluten (italiana, francesa y libanesa) reinterpretadas en versiones 100 % gluten free, y tres cocinas naturalmente libres de gluten (mexicana, tailandesa y venezolana). Esta combinación demuestra que comer sin gluten no implica renuncia, sino la posibilidad de redescubrir tradiciones culinarias desde nuevas miradas.
El recorrido se articula como una experiencia narrativa: desde un pasillo inmersivo que cuestiona mitos sobre la celiaquía hasta un espacio central de restauración con escenario para charlas, música en vivo y eventos culturales. A ello se suman una librería-cafetería, una tienda especializada, una zona de talleres culinarios y espacios de encuentro pensados para fomentar el diálogo y la pertenencia.
Materiales, iluminación y zonificación refuerzan una identidad contemporánea, juvenil y acogedora, alineada con valores de bienestar, diversidad y sostenibilidad. CONTAGIO destaca por su capacidad para traducir un problema social en una propuesta espacial coherente, donde el diseño actúa como mediador entre salud, cultura y vida cotidiana. Más que un proyecto de interiorismo, es una innovación social que normaliza lo gluten free y lo convierte en una oportunidad para la convivencia.
3. Celia Gómez de los Infantes
Pescadores de olas
Desarrollo de proyecto de interiorismo de una guest house en Lajares, Fuerteventura
Tutoría: Estefanía Pérez (Ramón Esteve Estudio)
Pescadores de olas es un proyecto de hospitalidad profundamente vinculado al territorio y al paisaje en el que se inserta. Ubicado en Lajares, en la isla de Fuerteventura, la propuesta concibe la guest house como un refugio contemporáneo que dialoga con el entorno volcánico, la cultura local y los ritmos pausados de la isla.
El proyecto parte de una lectura sensible del contexto natural y social, trasladando al interiorismo valores como la calma, la autenticidad y la conexión con lo esencial. La arquitectura interior se plantea desde la sobriedad y el respeto, utilizando materiales, cromatismos y soluciones espaciales que remiten al paisaje insular sin caer en lo literal. Cada estancia se diseña como una prolongación del entorno, reforzando la experiencia de habitar el lugar.
La propuesta destaca por la claridad de su concepto y por una cuidada gestión de la escala y la atmósfera. La guest house se entiende como un espacio de experiencia más que de mera estancia, donde el visitante puede reconectar con el territorio, el tiempo y el silencio. Pescadores de olas es un proyecto coherente y maduro que aborda la hospitalidad desde una mirada contemporánea, sensible y profundamente arraigada al lugar.
4. Ana Tobar
ARTE·SANO
Desarrollo de proyecto de interiorismo de un espacio de repostería experiencial
Tutoría: ACIERTA
ARTE·SANO propone una relectura radical de la repostería contemporánea, entendiéndola no solo como disciplina gastronómica, sino como un lenguaje artístico, sensorial y espacial. El proyecto parte de la idea del postre como escultura comestible y del espacio como un dispositivo narrativo que acompaña todo su ciclo vital: desde la contemplación inicial hasta la degustación final.
Inspirado en la obra de la chef y artista del chocolate Janice Wong, y en su colección conceptual Jardín efímero, el proyecto se articula en torno a la noción de impermanencia. Al igual que una flor, cada creación nace, se transforma y desaparece, y esa condición efímera se convierte en el eje poético del espacio.
Ubicado en el barrio de SoHo, en Nueva York, el proyecto dialoga de manera directa con un contexto urbano profundamente vinculado al arte contemporáneo y a la experimentación cultural. La repostería se plantea como una galería viva, un laboratorio abierto y un café-mirador que cierra el recorrido, construyendo una secuencia espacial clara: observar, comprender el proceso y disfrutar del resultado.
La materialidad —microcementos, acero inoxidable satinado, textiles translúcidos y superficies neutras— actúa como telón de fondo para unas piezas comestibles que adquieren protagonismo expositivo. La zonificación flexible permite que el espacio se transforme con cada nueva colección, reforzando la idea de cambio constante y experiencia irrepetible. ARTE·SANO no es solo un proyecto de interiorismo, sino un manifiesto que reivindica la repostería como arte vivo.
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