La democratización del software de diseño con las nuevas herramientas gratuitas, la proliferación de los tutoriales en video como una forma de tener un profesor particular en casa, y la inteligencia artificial generativa (que convierte nuestras peticiones en diseños) han marcado el último año en el campo del diseño gráfico aplicado a la comunicación.
Hasta hace poco, una parte importante del trabajo de diseñador era conocer el manejo de los software de edición de fotografía, de ilustración vectorial y de diseño editorial. Cuántas horas habré pasado en cursos de Photoshop, en los que ver a los compañeros llegar a un mismo resultado a través de distintos caminos te maravillaba tanto como te asustaba la idea de que el tiempo borraría ese conocimiento. Cuántas notas y pantallazos he acumulado para recordar cómo se hacía el sistema de grids o el ajuste a cuadrícula base en Indesign.
La llegada de los tutoriales de YouTube para el manejo de estas herramientas nos permitió dejar de memorizar los procesos y los menús y submenús de estas herramientas de software de diseño. Desde entonces bastaba con ser capaz de recordar lo que las herramientas pueden hacer, NO cómo se hace. Si necesitaba realizar una acción determinada, ya no había que ir a foros a preguntar, o al manual de usuario. Bastaba con buscar un tutorial que en un minuto te lo explica de una forma visual.
Esto ha permitido que más usuarios pierdan el miedo a los programas complejos. Y la proliferación de los reels de Instagram en los que de forma atractiva se explica cómo hacer un efecto fotográfico, un estilo de ilustración vectorial concreto o un diseño editorial basado en la proporción áurea.
La potencia de las herramientas gratuitas
Las herramientas de diseño que están disponibles desde un simple navegador web son cada vez más potentes. No necesitan que descarguemos nada (con el riesgo de que incluya un virus) y están accesibles desde cualquier dispositivo.
Ilovepdf nos proporciona unas opciones para las que antes hacía falta un software de pago.
Background remover nos sorprendió en su momento con una función que solo existía previo paso por caja..
¿Qué decir de Photopea? Una suite de edición fotográfica gratuita, completamente funcional que ofrece una interfaz similar a Photoshop (a cambio de mostrarnos anuncios en el panel derecho).
El uso de Turboscribe para la transcripción de audio es fundamental. Su opción de añadir Time Stamps (indicando el minuto y segundo en que se dice cada frase) ha sido de gran utilidad para la sincronización de subtítulos. Una función que recientemente han incorporado los programas de edición de vídeo gratuitos.
Jitter nos ha permitido crear animaciones profesionales sin dominar complejos programas de motion graphics.
TikTok es consciente de que a todos nos gusta más un vídeo bien editado, con transiciones bonitas, efectos de sonido, y subtítulos llamativos. Y por ello creó CapCut, con unas potentes versiones de escritorio, pero también para móvil. Es un software gratuito con opciones de pago con una enorme comunidad detrás. No puedo dejar de citar aquí a Trevor Jones, un experto en edición de vídeo que ha pasado de trabajar en Hollywood a enfocarse en un canal de YouTube con miles de suscriptores, en el que con un estilo divertido y desenfadado desentraña todos los secretos del timeline, los keyframes, los filtros, los efectos y los ajustes de CapCut.
La guerra por el pastel del diseño
En todos los sectores se ha desatado la guerra por atraer a los usuarios y en el campo del diseño, Canva ha liderado la revolución contra el monopolio de Adobe. Criticado inicialmente por algunos diseñadores gráficos encantados de conocerse, Canva dio el golpe definitivo sobre la mesa con Affinity suite, un software gratuito (con versión Mac, Windows y en breve iPad) que aúna en un solo espacio, un software de edición de fotografía, de edición de ilustración vectorial y de diseño editorial. Tres campos del diseño gráfico para los que hasta ahora el estándar de la industria era Adobe con Photoshop, Illustrator e InDesign y su suscripción de 80 euros mensuales.
Miles de usuarios hemos dado el salto. Affinity Suite permite exportar a archivo .psd o a PDF vectorial con sangrado y marcas de corte. Con lo que no hay problema alguno para enviar a imprenta o para enviar un proyecto por capas a un colega que use otro sistema.
Este salto implica aprender a usar una nueva herramienta, después de años habituados a los menús y submenús de los programas de Adobe. De haberse producido en otra época esta curva de aprendizaje tan elevada hubiera echado para atrás a muchos. Pero actualmente basta con preguntarle a Gémini o a ChatGPT cómo seleccionar varias capas a la vez, cómo convertir una imagen a vector, o cómo hacer una máscara de recorte y tenemos la respuesta al instante.
Canva ha visto en Affinity Studio la posibilidad de extender su red de usuarios y basa su modelo de negocio en las funciones de pago de inteligencia artificial. Pero el precio de su suscripción PRO es mucho menor que la de Adobe.
Apple también quiere su tajada de este pastel y acaba de lanzar la suscripción a Apple Creator Studio por 13 euros al mes.
La omnipresente inteligencia artificial
Nuestra capacidad de asombro no tiene límites cuando se trata de la IA generativa. Lejos quedaron aquellas alucinaciones y aquella textura ‘onírica’ de las imágenes.. Hace unos meses no había manera de conseguir que el personaje creado para una imagen, se pudiera usar en la siguiente, manteniendo su aspecto pero en una posición diferente. Han bastado unos meses de Google Nano Banana y ChatGPT compitiendo por el trono, para que no sólo podamos hacerlo, sino que ahora basta una foto de un personaje para pedirle a la IA que nos lo muestre en cualquier escenario, en cualquier pose y desde cualquier ángulo. Ya no hace falta una larga sesión fotográfica con muchas fotos de un cliente, para que las creatividades que les hacemos para sus redes sociales no sean monótonas.
El propio Zara ha confirmado que si bien, sigue usando fotógrafos y modelos reales, usa la IA generativa para conseguir la multitud de versiones que necesita.
Ahora más que nunca el máximo valor del diseñador gráfico es su criterio. El “sentidiño”, como dice Jorge Álvarez Naveiro en el primer episodio de la octava temporada de nuestro podcast.
Todos los creativos hemos sufrido alguna vez el síndrome del impostor. Ese patrón psicológico donde los profesionales, a pesar de tener logros evidentes, dudan de sus capacidades y sienten que no merecen su éxito, con miedo a ser descubiertos como ‘fraudes’. Todo el mundo sabe escribir. ¿Eso nos convierte a todos en posibles periodistas o novelistas? Si cualquiera pudiera cortar su propio pelo o diseñar su propia ropa con solo pulsar un botón, ¿el mundo estaría lleno de peinados estilosos y vecinos fashionistas? ¿O sería un despropósito de estridencias?
Ahora ha llegado el momento en que todo el mundo tiene las herramientas para diseñar con sólo escribir lo que deseas (prompt) en un campo de entrada de texto de una web. Pero, si dejas en manos no profesionales el diseño de tu empresa, ¿veremos un estilo equilibrado, elegante y llamativo por todas partes? ¿o será una pesadilla de comic sans serif, colores chillones y logos gigantescos?
De momento, en un campo que nos afecta en el día a día, la IA especializada en el diseño de presentaciones se sigue basando en propuestas con textos breves e imágenes impactantes. Cosa que no existe en la mayoría de nuestros clientes, donde es necesaria una explicación extensa sobre un tema financiero y no hay un producto físico palpable como un refresco burbujeante o una joya deslumbrante.
Lo que es innegable es la ayuda inestimable para los procesos del diseño gráfico de herramientas como:
Brainstorming y generación de ideas: ChatGPT, ideogram
Mockups de producto: Pacdora y Kittl,
Imágenes hiperrealistas: Stable diffusion, Midjourney, Firefly y Nano banana
Elegir una paleta de colores: Coolors y Khroma
Aumentar la resolución de una imagen: Remini y Topaz Gigapixel AI
Tendencia gráficas visuales para 2026
Con este pequeño recorrido por los avances que hemos probado, miro al nuevo año y, sin duda, mi tendencia favorita para 2026 es el cristal líquido. Apple implementó inicialmente en su sistema operativo móvil (iOS) el skeuomorphism, un sistema visual en el que los elementos digitales como botones e iconos imitaban su contrapartida del mundo físico, usando texturas, sombras y detalles para que parecieran reales. Con el tiempo y para optimizar recursos y ancho de banda se pasó al flat design, liderado por Android (el sistema operativo móvil de Google,) una interfaz de usuario marcada por el minimalismo con iconos simples y esquemáticos. Ahora que los móviles con procesadores de alto rendimiento son ya muy populares y las velocidades de descarga altas, volvemos al estilo realista con el liquid glass de Apple (cuyo exitoso responsable ha pasado a formar parte del equipo de diseño de Meta) y el resurgir del glassmorphism. Los estilos y las modas no son para todo el mundo, y Apple tuvo que recular y ofrecer una actualización de iOS con la opción de pasar del liquid glass al frosted glass, sacrificando la espectacularidad visual en beneficio de la legibilidad.
Otros estilos que hemos seguido de cerca, pero que difícilmente podremos aplicar a clientes más tradicionales que prefieren una línea más atemporal son: Digital Pastel (colores suaves como lavanda y menta, mezclados con degradados borrosos que parecen nubes o cristales), Retro-Medieval (iconos antiguos y letras góticas mezclados con efectos metálicos y luces de neón futuristas) y la Tipografía Cinética (letras que se estiran y deforman como si fueran líquidas y ocupan toda la composición).
Pero todo esto es en enero de 2026. Con la incesante evolución de la inteligencia artificial y la brutal lucha por nuestra atención de las redes sociales, puede que la semana que viene todo haya cambiado. ¿Qué maravillas nos depara el futuro? Seguiremos entusiasmadamente atentos.