«Vengo a Prodean porque estoy tranquila; aquí mi hija está feliz y yo igual»

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Yassmin Louali Driouech llegó al Centro Social Prodean cuando apenas tenía seis años. Su madre, Zineb, recuerda perfectamente las ganas que tenía de que su hija empezara en el centro: «Yo buscaba sitio aquí para que ella empezase con Prodean, pero no había plazas libres; al final la encontramos y mi niña se va a quedar aquí hasta que termine su Bachillerato». Ahora, con once años y cursando quinto de Primaria, Yassmin acude fielmente de lunes a viernes, una rutina que ni siquiera una mudanza a un barrio más alejado ha logrado romper.

A pesar de que ahora viven más lejos, cerca de Amate, Zineb no duda en coger el autobús cada tarde para que su hija no falte a su cita. La confianza en el equipo de la Fundación es absoluta. «Aunque cambie el turno o cambie la hora cuando el año que viene empiece ya con los mayores, no tenemos problema. Si son las doce de la noche, vamos a venir igual», afirma Zineb con una sonrisa. Para ella, la tranquilidad de saber que su hija está en un ambiente seguro y educativo no tiene precio: «Mi niña está contenta porque cuando viene aquí a Prodean hace sus deberes y sus cosas escolares; ella está muy feliz y yo igual».

Uno de los aspectos que Zineb más valora es el apoyo constante de las voluntarias. Reconoce que, a veces, a los padres les cuesta más que los hijos sigan las indicaciones de estudio, pero en la Fundación el ambiente es distinto. «Ella está contenta con sus profesoras, como Lourdes o Loreto, y con las voluntarias que vienen a ayudar. No me cuesta mucho con ella para hacer deberes o complicarme la vida, porque ella los hace aquí y cuando llega a casa, si tiene un examen, solo tiene que coger su libro y recordar lo que ha hecho».

Pero Prodean no es solo un apoyo para los niños; también lo es para las familias. Mientras Yassmin estudia, Zineb aprovecha ese tiempo para ella misma, ya sea haciendo gestiones o tomando un café tranquila, sabiendo que su hija está en las mejores manos. Además, ella también participa activamente en la vida del centro a través de las charlas formativas. «Vengo siempre a las charlas porque estoy viviendo mi vida para mi niña. Nos enseñan muchas cosas buenas: cómo educar a los hijos, cómo aprender de ellos y cómo cuidar a la familia en general».

Incluso en momentos de duda, Zineb ha encontrado respuestas gracias al equipo profesional de la Fundación. El año pasado, tras una consulta con la psicóloga del centro, lograron entender mejor el comportamiento de la pequeña a través del dibujo y el juego. «La psicóloga me dijo que Yassmin tenía que dibujar a la familia y así ella contaba en el dibujo cómo estaba. Al final, se solucionó y ya está bien», explica agradecida por este acompañamiento integral.

El boca a boca ha hecho que la comunidad marroquí del barrio vea en Prodean un referente de seriedad y valores. «Mis paisanas vienen mucho este año porque están muy contentas de saber que aquí ayudan mucho, son muy educados y enseñan a los niños cómo salir bien en la vida», concluye Zineb. Para ella y para Yassmin, la Fundación no es solo un centro de refuerzo escolar, es el lugar donde están construyendo, paso a paso, su futuro en Sevilla.

Coordonnées
Fundación Prodean