Lo que más ayuda en febrero: rutina, platos calientes y descanso.
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Beneficios potenciales
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Mantener platos calientes con verduras (brócoli, coliflor, verduras de hoja) puede ayudar a aumentar la ingesta de fibra y micronutrientes, algo que se asocia con mejor saciedad y salud digestiva.
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Una hidratación constante (agua, caldos, infusiones) puede contribuir a un buen estado general, ya que en invierno a menudo se bebe menos por falta de sed.
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Priorizar sueño y horarios regulares se asocia con mejor regulación del apetito, energía y capacidad de recuperación.
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Cómo incorporarlo en el día a día (3 ideas):
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Preparar una crema o sopa para 2–3 días y acompañarla con proteína sencilla (huevo, legumbres, pescado).
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Dejar una botella visible y añadir una infusión después de comer para sumar líquidos sin esfuerzo.
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Fijar una hora de “apagado” (pantallas fuera 30–45 min antes) y una rutina corta: ducha templada + lectura ligera.
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