El truco de la aseguradora en la primera llamada: si caes, te recortan la indemnización

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

Te llaman “para ayudarte”. Suena amable, rápido, casi rutinario. Y tú, por educación (o por nervios), sueltas la frase que te puede costar dinero:
“Estoy bien, fue poca cosa.”

Ese es el truco. No es una amenaza. No es una trampa “ilegal” de película. Es algo mucho más simple:
dejar tu caso “cerrado” en la primera llamada, antes de que aparezcan síntomas, antes de que tengas informes médicos, antes de que entiendas qué pasó.

Y sí: esa llamada suele quedar registrada y se usa después para discutir coherencia (“si estabas bien, ¿por qué ahora dices que no?”),
causalidad (“igual ya te dolía de antes”) y duración (“exageras la recuperación”). Resultado: menos indemnización, más peleas, más desgaste.

El truco, explicado sin humo

La primera llamada suele tener 3 objetivos. Si los ves venir, se te cae el teatro:

  1. Que minimices lesiones (“¿estás bien?”, “¿te duele algo?”, “¿no fuiste al médico, verdad?”).
    Si respondes “no”, luego cuesta mucho más defender días de baja, rehabilitación o secuelas.
  2. Que te autoasignes culpa o dudas (“igual no lo vi”, “yo también iba rápido”, “me despisté”).
    Una frase tonta puede volverse “admisión” o, como mínimo, un arma para discutir responsabilidad.
  3. Que cierres el relato antes de tener pruebas.
    Sin fotos, sin testigos, sin atestado, sin diagnóstico… tu versión es blanda. Y lo blando se recorta.

La clave es esta: en la primera llamada tú no estás para “evaluar” nada.
Estás para abrir el parte y protegerte.

La regla de oro: no hagas de médico ni de juez en 2 minutos

Tu cuerpo no te pasa el “informe final” en el arcén. A veces el dolor llega horas después: cervicales, espalda, muñeca, hombro, incluso mareos.
Y si tú mismo has dejado por escrito/voz que estabas “perfecto”, te has complicado la vida.

Así que grábate esto:
no diagnostiques (“no tengo nada”),
no cuantifiques (“fue un golpe leve”),
no repartas culpas (“yo también tuve parte”).

Guion corto para ganar la llamada (sin discutir)

Si quieres un “script” de 30 segundos, aquí lo tienes. Úsalo tal cual:

“Quiero abrir parte y dejar constancia del siniestro.

Ahora mismo no voy a valorar lesiones porque necesito revisión médica.

Me limitaré a hechos: lugar, hora, vehículos implicados, daños visibles.

La responsabilidad la determinarán el parte, testigos y/o atestado si lo hay.

Por favor, facilíteme número de siniestro y el siguiente paso.”

Esto te hace ver razonable, colaborador y, sobre todo, difícil de manipular.

Las 10 preguntas “trampa” y cómo responder sin regalar nada

Te preguntan… Tú respondes…
“¿Está usted bien?” “Aún es pronto. Necesito valoración médica. No lo voy a afirmar ni negar.”
“¿Le duele algo ahora mismo?” “Lo que sienta puede cambiar. Lo dirá el informe médico.”
“¿Fue un golpe leve?” “Hubo impacto y daños visibles. La valoración corresponde a peritación y partes.”
“Entonces no irá a urgencias, ¿no?” “Iré si lo considero necesario o si me lo recomiendan. Lo decidiré por salud.”
“¿Iba distraído?” “No voy a especular. Me limito a hechos. La responsabilidad se determinará con pruebas.”
“¿Podría haber frenado antes?” “No voy a hacer reconstrucciones por teléfono.”
“¿Reconoce que usted también tuvo parte?” “No. La determinación de culpa no la haré ahora. Se aportarán pruebas.”
“¿Tenía usted molestias previas?” “Eso se documenta médicamente. No voy a valorarlo en esta llamada.”
“¿Puede describir exactamente cómo fue?” “Puedo dar lugar y hora. La reconstrucción completa irá en el parte/atestado.”
“¿Cerramos el tema hoy?” “No. Primero salud, informes y peritación. Luego se completa.”

Consejo práctico: si te presionan (“es por agilizar”), repite la frase:
“No voy a valorar lesiones ni responsabilidades por teléfono.” Y punto.

Lo que SÍ debes decir (y lo que NO) en la primera llamada

  • SÍ: “Quiero número de siniestro y pasos a seguir.”
  • SÍ: “Datos objetivos: lugar, hora, matrículas, daños visibles.”
  • SÍ: “No valoro lesiones todavía. Necesito revisión.”
  • NO: “Estoy perfecto / no tengo nada.”
  • NO: “Fue poca cosa / un golpecito.”
  • NO: “Yo también tuve culpa / igual me despisté.”

No es “ser listo”. Es ser justo contigo: no puedes renunciar a algo que todavía no sabes.

Después de la llamada: las 7 acciones que protegen tu indemnización

Lo que haces en las siguientes horas vale oro. Aquí va el checklist de supervivencia:

  1. Asistencia médica si hay dolor, mareo o duda. No por “cobrar más”, por salud y por registro clínico.
  2. Fotos y vídeo: posiciones, daños, señales, frenadas, semáforos, clima, luz.
  3. Datos de testigos: nombre y teléfono. Un testigo te puede ahorrar meses.
  4. Parte amistoso: rellénalo con calma y con hechos. Si no está claro, mejor atestado.
  5. No arregles el vehículo antes de la peritación (o, si urge, documenta todo y guarda piezas/facturas).
  6. Diario de síntomas (simple): día/hora, dolor, limitaciones, medicación, visitas médicas.
  7. Ordena los papeles: informes, recetas, partes de baja/alta, pruebas, taxis, gastos.

Dos plazos que la gente ignora (y luego llora)

1) Comunicar el siniestro: como regla general, hay un plazo máximo de 7 días desde que lo conoces (salvo que tu póliza amplíe).
¿Qué significa en la vida real? Que cuanto antes abras parte, mejor.

2) Reclamar: muchas reclamaciones civiles se mueven con el famoso “un año”.
No es para que vivas con miedo, es para que no lo dejes “para cuando me encuentre mejor”.
En lesiones, ese cómputo suele girar alrededor del alta/estabilización (cuando ya se puede cuantificar el daño).

Traducción: no te duermas. El tiempo es el mejor aliado de quien quiere pagarte menos.

¿Y si la llamada ya la hiciste y dijiste “estoy bien”?

No está todo perdido. Lo que importa es lo que puedas documentar después.
Si aparecen síntomas, ve a médico y deja constancia. Y cuando vuelvas a hablar con la aseguradora, sé claro:

“En la llamada inicial no era consciente de la evolución. Tras la valoración médica y la aparición de síntomas, aporto informes y seguiré el tratamiento indicado.”

Es humano. Es frecuente. Y, bien hecho, se sostiene.

La idea final (la que te ahorra problemas)

La primera llamada no es para “cerrar”. Es para abrir bien.
Hechos, número de siniestro, y a partir de ahí: salud, pruebas y documentación.

Y si quieres ir con red desde el minuto 1 (sin líos, sin frases que te hundan, sin perder pruebas por desconocimiento),
Fundación AVATA puede acompañarte en el proceso: orientación, documentación, pasos correctos y apoyo para que tu caso se defienda con rigor.

Coordonnées
Chema Huerta