Absentismo Laboral - ¿arte de la desaparición?  - Humanus Consulting

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

𝗔𝗯𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗹

¿arte de la desaparición?


En 2025, el 7% de las horas pactadas se desvanecieron en el limbo de la «ausencia». Somos líderes europeos en una categoría donde nadie quiere el oro.
Pero no hablemos de macros, hablemos de la realidad de nuestras oficinas. Como empleador y como empleado, tengo una convicción: cualquier tasa que supere el 3-4% (el margen razonable para el azar biológico o doméstico) no es mala suerte. Es un virus 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹, no médico.

Aquí mis 4 reflexiones para abrir un debate incómodo pero urgente:

1. La dictadura de la «facilidad»

Hoy, ausentarse es tan sencillo como enviar un WhatsApp desde la cama. Sin fricción, sin contacto visual, sin peaje psicológico.

* La provocación: ¿Y si introducimos «barreras de conciencia»? Una app donde no baste un texto, sino un breve vídeo explicando la situación o el justificante real.

* La alternativa constructiva: Crear una «bolsa de horas de libre disposición». Si eres responsable y no la agotas, el remanente es tuyo el año que viene. Premia la honestidad, no la creatividad del pretexto.

2. El fenómeno del «lunes negro» y el «viernes festivo»

Seamos adultos: el umbral del dolor parece bajar drásticamente tras una derrota deportiva o una noche de cañas. Los datos no mienten: los picos de ausencia abrazan sospechosamente el fin de semana. Si el clima laboral es tóxico o el jefe es un ogro, la enfermedad es la empresa; pero si la excusa es el ocio, el síntoma es la falta de ética.

3. El semáforo en ámbar (o el coste del «yo también»)

Muchos se ausentan simplemente porque «no pasa nada». Es el efecto del semáforo en ámbar en una calle vacía: si nadie vigila y todos lo hacen, ¿por qué yo no?

Lo que olvidamos es que la factura de esa ausencia no la paga solo la empresa, la pagan los compañeros. Ese día, el equipo asume el doble de carga, sale más tarde y sacrifica su conciliación para cubrir el vacío del que decidió que «hoy no le apetecía».

4. ¿Es ético premiar al que no falta?

Entramos en terreno pantanoso. Hay quien dice que cumplir es la obligación. Yo digo: ¿por qué no incentivar la excelencia y el compromiso? Si una persona gestiona su salud y sus imprevistos con responsabilidad extrema, ¿por qué es tabú premiar esa cuota de disponibilidad? Para mí, premiar al «presente» no es castigar al enfermo, es valorar al comprometido.

Soy Alejandro Stranz, experto en atraer talento top y en catapultar carreras de líderes como tú

Comparte nuestro contenido

Coordonnées
Alejandro Stranz