Fuente: www.libertaddigital.com
En el ámbito público, las bajas llegan a ser de 5.000 personas diarias en empresas como Correos.
España se enfrenta a un problema creciente de absentismo laboral que no puede explicarse únicamente por razones de salud. Así lo advirtió Rosa Santos, directora del Departamento de Empleo de CEOE, durante una jornada sobre absentismo laboral celebrada en el Congreso de los Diputados. Durante el acto, la representante de la patronal alertó de que, si los datos se interpretaran literalmente, «si en España hay de verdad tantos enfermos, entonces somos el país más enfermo del mundo«.
Como es lógico, Santos fue tajante al descartar esa hipótesis. «No tenemos un problema de salud de tamaña gravedad y, además, nuestro sistema de trabajo se da bajo un sinfín de garantías», afirmó. A su juicio, el foco del problema está en otro lugar: «la mala regulación está propiciando que crezcan las ausencias del trabajador en su puesto de trabajo, hasta el punto de que este es el asunto que más preocupa hoy a las empresas españolas».
Uno de los elementos clave es la inseguridad jurídica generada por los continuos cambios normativos. Santos denunció que «la profusión normativa está generando una inseguridad jurídica brutal», recordando que se han producido «sesenta modificaciones del Estatuto de los Trabajadores, muchas sin ningún tipo de acuerdo con la patronal y, en no pocas ocasiones, sin siquiera consulta». En ese contexto, subrayó que «se han eliminado causas de despido de tal forma que, en la práctica, se blinda a quienes incurren en comportamientos de absentismo reiterado», al hilo de «un totum revolutum de cambios normativos que están agravando la incidencia de este problema».
La directora de Empleo de CEOE alertó de la creciente intervención del Ejecutivo en el ámbito del trabajo y el menoscabo a la patronal en el diseño e implantación de las normas que rigen el ámbito laboral: «hay una injerencia continua del gobierno en la negociación colectiva que se traduce en una reducción permanente de la capacidad operativa de las empresas«, afirmó. A ello se suma la falta de diálogo institucional: «la Mesa de la Seguridad Social, por ejemplo, no se ha reunido desde el mes de octubre, lo cual nos tiene bastante sorprendidos».
Santos puso el acento en medidas mal definidas que generan más confusión que soluciones. «Por ejemplo, se conceden permisos de cuidado por cinco días, pero sin concretar su encaje legal ni su definición exacta«, explicó, advirtiendo de los problemas prácticos que esto genera en las empresas. «Hemos encontrado casos donde, en una misma empresa, más de diez trabajadores habían solicitado este permiso para, supuestamente, cuidar de la misma persona», señaló.
Los datos son contundentes. «En total, el pasado año se registraron 9 millones de bajas«, señaló, con un impacto económico enorme: «en todo el año 2025 el coste directo de las bajas fue de 33.000 millones de euros, un coste que nos repartimos la Seguridad Social y las empresas». En este sentido, el último informe de Foro Regulación Inteligente señala que, al añadir los costes indirectos e inducidos de estas ausencias en el puesto de trabajo, la factura total asciende a 129.000 millones de euros.
Santos lanzó una reflexión incómoda pero necesaria: «Si al quedarte en casa cobras lo mismo o más que yendo a trabajar, pues no sorprende que haya gente que se quede en casa», lo que obliga, dijo, a «reflexionar sobre los incentivos y los elementos disuasorios que se deben introducir para evitar abusos».
El absentismo ya afecta de lleno a sectores estratégicos. «En Correos faltan 5.000 personas cada día, en Prosegur esa cifra es de unas 1.200 personas por jornada», relató. Y el problema no distingue tamaño empresarial: «Abro mis centros de producción, pero me faltan miles de personas. ¿Una microempresa? Lo mismo: abro la persiana y uno de mis cuatro trabajadores no está. ¿Puedo seguir? A menudo, la respuesta acaba siendo un rotundo «no» y el negocio acaba cerrando la persiana».
Especialmente preocupante es el cambio de perfil del absentismo. «Se ha invertido la curva y ahora es la franja de menos de 35 años la que se sitúa en cabeza de los indicadores de absentismo«, advirtió. De hecho, «en numerosos segmentos del mercado laboral vemos que el 75% de las bajas se justifican por ‘salud mental’, por ‘alergias’ y por otras cuestiones comparables», lo que introduce la arbitrariedad de que se permita ausentarse del puesto de trabajo a personas que, si bien lidian con un problema de salud, no está nada claro que dicho mal sea imputable al empleo o que ejercer las funciones esperadas vaya a agravar su incidencia. «Los médicos, cuando hablamos con ellos, nos transmiten que no son capaces de objetivar claramente muchas de estas bajas», añadió Santos.
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