Pasaporte Digital de Producto (DPP): requisitos, arquitectura técnica e implementación según el ESPR - Code contract

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El Pasaporte Digital de Producto (DPP) está pasando de ser una “iniciativa europea” a convertirse en el nuevo estándar de cumplimiento para demostrar, con datos verificables, qué es un producto, cómo se ha fabricado, qué contiene y cómo debe gestionarse durante todo su ciclo de vida. En otras palabras: el cumplimiento deja de apoyarse en documentos dispersos y pasa a estructurarse como información digital trazable, preparada para auditoría e interoperable entre actores de la cadena.

En sectores donde la presión regulatoria y de mercado es alta (industria, energía, automoción, construcción y cadena de suministro), el DPP no es un “QR en una etiqueta”. Es una identidad digital persistente del producto: un expediente vivo que se actualiza, se gobierna por roles y permite demostrar conformidad de forma continua.

Qué normativa impulsa el DPP en Europa

El marco horizontal que habilita el DPP es el Reglamento (UE) 2024/1781 (ESPR), en vigor desde julio de 2024. Su lógica es clara: la Comisión Europea podrá desplegar requisitos concretos por categorías de producto mediante actos delegados, priorizando aquellos con mayor impacto ambiental y complejidad de cadena de suministro.

El sector de baterías es el precedente más operativo para entender cómo evolucionará el DPP: se fija un modelo de pasaporte con obligaciones, estructura de datos y gobernanza, y se marca una hoja de ruta con fechas. Este patrón anticipa lo que veremos replicado, progresivamente, en otras industrias.

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Qué es un DPP “bien implementado” (y por qué no es un proyecto documental)

Un DPP bien implementado concentra información crítica del producto (composición, sostenibilidad, durabilidad, reparabilidad, fin de vida, etc.) y la hace accesible con una regla esencial: no todos los actores ven lo mismo. El DPP está pensado para funcionar con capas de acceso según rol e “interés legítimo” (público general, profesionales autorizados, autoridades). Esto no es un detalle: es lo que permite compartir datos útiles sin exponer información sensible.

Desde un punto de vista operativo, el reto real no está en “publicar” el pasaporte, sino en industrializar tres capacidades internas:

  1. Captura de datos y evidencias desde proveedores (incluyendo subniveles),
  2. Validación (versiones correctas, requisitos completos, vigencias y coherencia),
  3. Trazabilidad continua para auditoría, inspección o reclamación.

Si esto se gestiona con correo, PDFs y Excel, el DPP se convierte en una carga administrativa y, peor aún, en un riesgo de no conformidad.

Arquitectura técnica del DPP: lo que debe tener para funcionar

La arquitectura hacia la que converge Europa busca ser interoperable y descentralizada, evitando “islas” tecnológicas. A nivel conceptual, el modelo se apoya en capas: un registro/directorio, repositorios controlados por los operadores económicos y mecanismos para garantizar disponibilidad a lo largo del tiempo.

Hay un punto crítico que suele pasarse por alto: el soporte físico (normalmente un QR) es estático, mientras que el pasaporte es dinámico. Por eso el DPP se apoya en un identificador único (UID) y mecanismos de resolución que permiten que el mismo QR siga llevando al pasaporte actualizado, sin necesidad de reetiquetar. En ese diseño, los estándares importan: la identificación única se alinea con ISO/IEC 15459 y el QR con ISO/IEC 18004; además, enfoques como GS1 Digital Link facilitan que un mismo código dirija a vistas diferentes según el rol del usuario.

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Qué cambia para construcción e industria

En construcción e industria, el DPP actuará como una “columna vertebral” que conecta requisitos ya existentes —pero dispersos— de producto, calidad, sostenibilidad y seguridad. Por ejemplo, la evolución natural es pasar de documentos ambientales estáticos (como DAP/EPD) a datos estructurados reutilizables, enlazados al producto y disponibles para toda la cadena. Esto mejora el control, reduce fricción entre agentes y eleva la capacidad de demostrar cumplimiento sin improvisación.

Cómo operacionalizar el DPP sin colapsar a Calidad, Compras y Compliance

La implantación del DPP no debería convertirse en un proyecto “heroico” previo a inspección. Debe funcionar como operación continua. En Code Contract lo abordamos como un flujo de evidencias: automatizamos la solicitud de documentación y datos a terceros, validamos lo recibido, lo organizamos por expedientes únicos y preservamos trazabilidad y evidencia digital para auditorías y requerimientos.

Si el DPP es el nuevo estándar, la diferencia competitiva será simple: quién puede demostrar cumplimiento más rápido, con menos fricción y con mayor fiabilidad.

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Javier Pato