Te pasa en 10 segundos: maniobras lento, oyes “clac”, y ya estás mirando un arañazo que antes no estaba. En un parking, el golpe suele ser pequeño… pero el lío puede ser enorme si haces lo de siempre: “bah, lo arreglo luego”.
Aquí va lo que de verdad importa: cuándo responde el seguro en un accidente en aparcamiento y el error típico al dar parte que convierte un siniestro fácil en una pelea de meses.
En un parking todo parece “de baja intensidad”: vas despacio, hay poco ruido, y el golpe suele ser un toque tonto. Pero justo por eso los accidentes en aparcamientos son una trampa. Te confías, no haces fotos, no apuntas bien dónde ocurrió, y acabas dejando la historia en manos de dos frases: “yo ya estaba saliendo” vs “él venía rápido”. Y cuando el parte queda ambiguo, la culpa se convierte en una pelea.
Lo curioso es que, en un parking, casi nunca gana “quien tiene razón”. Suele ganar quien tiene mejor relato y mejores pruebas. Porque hay pocas referencias, los coches se mueven enseguida para no molestar, y las cámaras (si existen) pueden borrarse en días. Resultado: un roce de 300€ puede terminar en “cada uno se paga lo suyo” o en un siniestro mal tramitado que te sube prima y te amarga meses.
Además, el parking es el lugar perfecto para el error típico al dar parte: rellenarlo rápido, marcar casillas “por salir del paso” y firmar un croquis que no explica nada. Luego te das cuenta de que has aceptado una maniobra que no era, o has dejado fuera el detalle clave: quién invadió el pasillo, quién estaba ya correctamente situado, quién iba marcha atrás, si uno estaba detenido, si había línea de stop, espejo, flechas en el suelo o prioridad señalizada.
Esta guía va a lo práctico: cuándo responde el seguro en un golpe de parking, qué cambia si el otro coche está identificado o se fuga, y cómo dejar el parte “blindado” para que no te den la vuelta al caso. Sin tecnicismos, sin humo: pasos cortos que evitan el típico “no se puede determinar”.
Lo primero: sí, un parking cuenta (aunque sea privado)
A efectos de seguros, muchos siniestros de parking se tratan como “hechos de la circulación”: garajes y aparcamientos entran dentro de los espacios donde puede haber accidente de circulación.
Traducción: si tu coche causa daños a otro coche o a una persona, tu seguro suele estar dentro. La duda real casi nunca es “si es en parking vale o no”, sino cómo lo pruebas y cómo lo declaras.
Aunque el parking sea “privado” (garaje comunitario, centro comercial, hotel, parking de pago), un accidente ahí no es un “no-lugar” legal. No es una excusa para que nadie responda ni un agujero negro donde el seguro se lava las manos. En la práctica, para las aseguradoras y para la normativa de responsabilidad, un parking es un sitio donde hay circulación: coches maniobrando, peatones pasando, motos, columnas, rampas, cruces ciegos… y, por tanto, riesgo real.
La confusión viene de dos frases que se repiten muchísimo:
“Es privado, así que no aplica nada.”
Falso. Que sea privado no significa “sin reglas” ni “sin seguro”. La responsabilidad por daños a terceros suele activarse igual si un vehículo causa daños mientras maniobra o circula dentro del aparcamiento. Lo que cambia no es “si existe” la responsabilidad, sino cómo se reconstruye lo ocurrido.
“El parking pone un cartel de ‘no nos hacemos responsables’.”
Ese cartel no convierte el golpe en magia. Lo que hace, como mucho, es intentar disuadir reclamaciones genéricas. Pero si hay un responsable claro (un conductor que golpea a otro coche, o una instalación que funciona mal), la responsabilidad no desaparece por un cartel.
Cuándo responde el seguro: 5 escenarios típicos
1) Le das a otro coche (o a un peatón)
Si tú causas el daño, actúa la responsabilidad civil de tu seguro: es la cobertura “mínima” obligatoria para daños a terceros.
Ojo: que tu aseguradora pague al otro no significa que a ti te arreglen tu coche. Eso depende de si tienes daños propios / todo riesgo.
2) Te dan a ti y el otro se queda (contrario identificado)
Caso ideal: datos completos + parte amistoso firmado + fotos. Reclamas al seguro del contrario y se tramita. Aquí lo crítico es dejar el siniestro “cerrado” en el sitio: datos, croquis, casillas, firma.
3) Te dan y se fugan (contrario desconocido)
Aquí se estrellan muchos. Si no hay vehículo identificado, normalmente solo te garantiza reparación un todo riesgo con daños propios (según póliza y franquicia).
Y si hubo lesiones graves o daños significativos causados por vehículo desconocido, existe la vía del Consorcio de Compensación de Seguros en los supuestos legalmente previstos.
4) Te das contra una columna, pared, bolardo o la barrera
Eso es daño propio. Si vas a terceros “pelado”, lo normal es que no te lo cubra. Con todo riesgo/daños propios, sí (con o sin franquicia).
5) El parking tuvo “culpa”: bache, aceite, barrera que baja mal, señalización pésima…
Puede haber responsabilidad del titular/gestor si hay defecto o falta de mantenimiento, pero no va “automático”. Necesitas pruebas (fotos, testigos, parte de incidencias, cámaras, etc.).
El error típico al dar parte (y por qué te puede salir caro)
El error nº1 en un accidente de parking es rellenar el parte “a lo rápido” y dejarlo ambiguo: casillas mal marcadas, croquis sin sentido, sin fotos, sin ubicación clara, sin firma o sin observaciones.
En parking, las casillas y el croquis mandan. Si marcas una casilla que no toca (por ejemplo “circulaba” cuando estabas “estacionado”, o no indicas “marcha atrás/saliendo de estacionamiento”), le regalas a la aseguradora contraria el argumento perfecto: “versión inconsistente”.
Y otro clásico: firmar “por quedar bien” aunque el dibujo no refleje lo que pasó. Si firmas, luego es cuesta arriba desmontarlo.
Parte amistoso en parking: cómo hacerlo bien en 6 minutos
Antes de mover coches (si es posible), haz esto:
- Fotos primero: plano general del pasillo/plaza, y planos cortos de daños (con referencias del entorno).
- Ubicación: planta, zona, número de plaza, sentido de circulación, flechas en el suelo, columna con numeración… lo que haya.
- Casillas: marca solo lo que sea verdad (estacionado, saliendo, marcha atrás, etc.).
- Croquis simple: dos rectángulos, flechas, línea de plazas. No arte. Claridad.
- Observaciones: “vehículo A salía de plaza X marcha atrás”, “vehículo B circulaba por pasillo”, “impacto en lateral derecho de A”.
- Firma de ambos y foto del parte ya rellenado (por delante y por detrás).
La recomendación práctica es rellenarlo antes de abandonar el lugar del siniestro y no dejar datos “para luego”.
Cámaras del parking: pide la grabación rápido
Si hay videovigilancia, actúa como si tuvieras reloj: muchas grabaciones se sobrescriben en días. En España, la regla general es que las imágenes de videovigilancia no se conserven más de 30 días, salvo casos justificados.
Qué hacer: pide al responsable del parking (o a la comunidad/centro comercial) que conserve la franja horaria y que te indiquen el procedimiento para solicitarla (a veces la entregan a policía/juzgado o a tu aseguradora/representación legal).
Micro-checklist anti-problemas
- No digas “da igual, es culpa mía” por teléfono. Describe hechos, no sentencias.
- Si el otro “tiene prisa”, foto de su matrícula + permiso + seguro, y parte firmado. Si no, llama a policía si hay conflicto.
- Si aparece dolor horas después, médico y documentación. Un parking no te protege de un latigazo cervical.
FAQ rápida
¿Un parking privado “no se hace responsable”? ¿Entonces nadie paga?
Ese cartel no borra la responsabilidad del conductor que golpea. Si hay un responsable claro, lo normal es que responda su seguro (o él si procede).
¿Si me dan y no hay nota, puedo reclamar igual?
Puedes abrir parte, pero si no identificas al contrario, la reparación suele depender de tu cobertura de daños propios/todo riesgo y de las pruebas (cámaras, testigos, etc.).
¿Si yo iba marcha atrás, siempre soy culpable?
No “siempre”, pero es una maniobra de riesgo y se mira con lupa. Lo que decide es la combinación de maniobras, señales del parking y pruebas.
En parking gana quien documenta
Un golpe de parking se resuelve fácil cuando haces dos cosas: pruebas (fotos + ubicación + cámaras si existen) y parte bien rellenado (casillas + croquis + firma). Lo demás es suerte.
Si te están discutiendo la culpa, si hay lesiones o si el siniestro se complica por falta de pruebas, en Fundación AVATA podemos ayudarte a ordenar el caso desde el minuto uno: qué documentación pedir, qué errores evitar y cómo enfocar la reclamación para que no te comas el problema tú.