Esté donde esté siempre es Esther - Radio Gladys Palmera

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Cada vez que un cubano escucha Noche azul o Damisela encantadora, piensa en Esther Borja. En nadie más, Porque la música cubana es Esther y Esther es la música cubana, su rapsodia y su álbum.

Hoy vienen a conocerla y escucharla muchos cubanos. Han llegado y siguen llegando a un inmueble ubicado en Calzada y 8, Vedado, La Habana, donde radica la sociedad Lyceum y Lawn Tennis Club, más conocida simplemente como Lyceum, promotoras y animadoras socioculturales de su época. Todos van a recordar esta fecha: 26 febrero de 1935, que será el debut de Esther Borja, acompañada al piano por el mismísimo Ernesto Lecuona.

Hoy cantará otros temas, pero será, como dijo un periodista: “el inicio de una larga y fecunda carrera artística que la convirtió en una de las más relevantes cantantes líricas de Cuba”. Pienso en su nombre y en su rostro sereno y escucho:

Noche azul / que en mi alma reflejó / la pasión que soñaba acariciar. //
Vuelve de nuevo a dar paso a mi corazón / ¿No ves que muero de dolor?
Noche azul / que en mi alma reflejó / la pasión que soñaba acariciar. //
Vuelve de nuevo a dar paso a mi corazón / ¿No ves que muero de dolor?
Noche azul ven otra vez a que me des tu luz. //
Mira que esta mi corazón ansioso de agua, / ven otra vez que yo sin ti.

Nadie imagina esta noche que esa joven mujer, delicada, pero de fuerte temperamento, llenará un siglo redondo con su constancia y seriedad. Pocos saben que se llama Esther María de la Caridad Lima, nacida en la casa situada en Corrales 80 entre Ángeles y Águila, La Habana, el 5 de diciembre de 1913.

Hay confusión con su lugar de nacimiento, pero ella lo explicará con mucha naturalidad un día no muy remoto. La verdad es sencilla: “quería ingresar en la Escuela Normal para Maestros, donde exigían 14 años cumplidos y sólo tenía 13, su madre, que era de Santiago de Las Vegas, logró que el juez local la inscribiera como si hubiera nacido allí el 5 de septiembre”.

Se hizo maestra, pero no ejerció. Debe su carrera a los Lecuona, sobre todo a la hermana del maestro, Ernestina. “Comenzó a cantar como aficionada en la emisora Lavín, y luego en la CMCA, donde en 1932 conoció a la compositora y pianista Ernestina Lecuona, hermana mayor y primera maestra de piano de Ernesto, quien la integró a un programa de radio dirigido por ella”.

Calzada está cerca del Malecón de La Habana. El rumor de las olas rompiendo contra los arrecifes. El muro, aprendió de Esther Borja este tema que sin saber de dónde viene esa voz, escucharán los enamorados del futuro:

En el sendero de mi vida triste hallé una flor /
que apenas su perfume delicioso me embriagó, /
cuando empezaba a percibir su aroma se esfumó. //
Así vive mi alma triste y sola, así vive mi amor. //
Queriendo percibir de aquella rosa su perfume y color /
que el lloro triste de mi cruenta vida cegó.
Como la rosa, como el perfume, así era ella.
Como lo triste, como una lágrima, así soy yo,
como lo triste, como una lágrima / así soy yo.

El compositor Gonzalo Roig dijo una vez lo que Esther Borja significa para la música cubana: “Representa para Cuba, lo que Raquel Meller para España, lo que Rosita Quiroga para Argentina, lo que Toña la Negra para México… Pero existe una diferencia entre ellas y Esther Borja, y es que esas grandes figuras han tenido imitadores, y la Borja no; no porque no hayan querido imitarla, sino, sencillamente, porque no han podido”.

Su debut en el mundo teatral fue haciendo un personaje secundario en la zarzuela “Julián el Gallo”, de Ernesto Lecuona, el 20 de junio de 1935, en el Teatro Auditórium de La Habana. “Posteriormente, el 13 de septiembre de 1935, en el mismo teatro, en el estreno de la opereta “Lola Cruz”, también de Lecuona, hizo el papel de Damisela, cantando el vals-canción Damisela encantadora, que Lecuona le escribió y lo incluyó en Lola Cruz, para que Esther se pudiera lucir. Lo cantó de tal manera que significó su consagración como cantante, en su país y en el mundo”.

Por tus ojazos negros / llenos de amor. //Por tu boquita roja /
que es una flor, / por tu cuerpo de palmera / lindo y gentil,
se muere mi corazón. // Si me quisieras / figurina de abril, /
mi vida entera / yo te daría a ti.
Si tus labios rojos / yo pudiera besar, / moriría de amor.
Damisela encantadora, / damisela por ti yo muero,
si me miras, si me besas, / damisela serás mi amor.

El mundo va a cambiar muy pronto, tal vez cuando acabe esta noche. Y también cambiará, para bien, la vida de Esther Borja. Viajará a Argentina, donde vivirá un tiempo. También a Chile, Panamá, Perú, Uruguay y Brasil. Su mayor consagración será a la música cubana, a la que será fiel hasta su muerte. “En 1943 viajó a Nueva York junto a Lecuona, actuó en el Spleinway Hall, donde la escuchó y contrató el prestigioso compositor de operetas Sigmund Romberg. El 18 de septiembre, en el Carnegie Hall, ofreció un recital de música cubana”.

Junto a Luis Carbonell, que la acompañó al piano, Esther realizará una proeza técnica: grabar un disco cantando ella sola, haciendo dos, tres y cuatro voces. Una maravilla que resultará un tesoro en todos los sentidos. Cantará a los grandes. A Ernesto Lecuona siempre. Y también a Eduardo Sánchez de Fuentes, Gonzalo Roig, Adolfo Guzmán, Manuel Corona y a Sindo Garay, e hizo un clásico con uno de sus temas más bellos:

La luz que en tus ojos arde / si los abres amanece, /
cuando los cierras parece / que va muriendo la tarde.
Cuando los cierras parece / que va muriendo la tarde. //
Las penas que me maltratan / son tantas que se atropellan, /
y como de matar me tratan / se agolpan unas a otras
y por eso, no me matan.

Esther Borja dijo adiós el 28 de diciembre de 2013, trece días después de haber llegado a un siglo. Los cubanos la recordarán por esta y otras interminables noches. Ella entrará a cada hogar gracias a la televisión, con su programa “Álbum de Cuba”, desde 1961 hasta 1986. Sin saberlo, llevaremos en la sangre aquel tema de bienvenida que dice:

Para ti cantaré mi canción, / en esta noche callada, cuajada de estrellas.
Para ti traigo yo un corazón, / que en su latir viene a decir lo que te quiero.

El mundo va a cambiar muy pronto, tal vez cuando acabe esta noche. Y también cambiará, para bien, la vida de Esther Borja. Viajará a Argentina, donde vivirá un tiempo. También a Chile, Panamá, Perú, Uruguay y Brasil. Su mayor consagración será a la música cubana, a la que será fiel hasta su muerte. 

Playlist

1. Esther Borja - Damisela encantadora (Ernesto Lecuona)

00:00:11

2. Esther Borja - En el sendero de mi vida (Óscar Hernández)

00:03:30

3. Esther Borja - El zun zun (DRA)

00:05:42

4. Esther Borja (3 voces) - Longina (Manuel Corona)

00:08:02

5. Esther Borja (3 voces) - Noche azul (Ernesto Lecuona)

00:11:09

6. Esther Borja - Lamento cubano (Eliseo Grenet)

00:14:05

7. Esther Borja - Recordaré tu boca (Tania Castellanos)

00:16:47

8. Esther Borja - El arroyo que murmura (Jorge Anckerman)

00:20:32

9. Esther Borja - Qué te pedí (Fernando Mulens)

00:24:10

10. Esther Borja (3 voces) - La tarde (Sindo Garay)

00:26:21

Coordonnées
Jose Arteaga