Cómo vive, estudia y se emancipa la juventud en España según el ISDJC 2025

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Autor: Pilar Nicolás Rodríguez
30 enero, 2026

¿Cómo están viviendo hoy la adolescencia y la juventud en España? ¿Tienen las mismas oportunidades que sus pares europeos para estudiar, trabajar, emanciparse o construir un proyecto vital propio? A estas preguntas responde cada año el Índice Sintético de Desarrollo Juvenil Comparado (ISDJC), una herramienta de análisis elaborada por Fad Juventud que permite tomar el pulso al desarrollo juvenil con datos comparables y actualizados.

El análisis combina información procedente de 27 indicadores estadísticos que permiten observar de manera conjunta cómo evolucionan aspectos clave de la vida juvenil —desde la educación hasta las condiciones de vida, pasando por el acceso al trabajo, la autonomía residencial o la relación con el entorno digital—, y lo hace con datos comparables entre 27 países europeos y entre las 17 comunidades autónomas españolas. Esta mirada integral facilita identificar patrones comunes, contrastar realidades territoriales y detectar dónde se concentran las principales fortalezas y los principales obstáculos del desarrollo juvenil.

La edición ISDJC 2025 dibuja una fotografía compleja: por un lado, se confirma una mejora general del desarrollo juvenil tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea; por otro, esa mejora convive con desigualdades estructurales persistentes, especialmente marcadas en ámbitos clave como el empleo y, sobre todo, la emancipación:

Una mejora general… con brechas que no desaparecen

El ISDJC 2025 confirma una tendencia moderadamente positiva del desarrollo juvenil en el conjunto de territorios analizados. La media de la UE-27 alcanza los 5,91 puntos*, mientras que España mejora ligeramente hasta situarse en 5,16 puntos.
Sin embargo, esta mejora no se distribuye de forma homogénea. Los países tradicionalmente líderes —como Países Bajos o Dinamarca— tienden a estabilizar sus niveles, mientras que los territorios más rezagados avanzan más lentamente, lo que ensancha las distancias relativas entre el norte y el sur y este de Europa.
España, aunque mejora su puntuación respecto a la edición anterior, mantiene su posición en la parte baja del ranking, situándose en el puesto 32, trece posiciones por debajo de la media europea. Esta brecha no es coyuntural, sino estructural, y se explica por el comportamiento desigual de las distintas dimensiones del índice.

Educación: avances claros, con desigualdades persistentes

La educación es una de las dimensiones donde el desarrollo juvenil muestra una evolución más favorable, aunque no exenta de retos. España mejora su posición y presenta indicadores positivos, especialmente en lo relativo al nivel educativo alcanzado por la población joven.
Uno de los resultados más destacados es la brecha de género a favor de las mujeres: ellas presentan mayores tasas de titulación universitaria y menores niveles de abandono escolar temprano, una tendencia que se observa tanto en España como en el conjunto de la UE. Este dato resulta clave para docentes y familias, ya que refleja transformaciones profundas en las trayectorias educativas de chicos y chicas.
No obstante, el informe también señala desigualdades territoriales relevantes. Algunas comunidades autónomas y países se sitúan en posiciones muy rezagadas en determinados indicadores educativos, lo que evidencia que el acceso equitativo a oportunidades educativas sigue siendo un desafío pendiente.

Empleo juvenil: recuperación, pero con precariedad estructural

El empleo es otra de las dimensiones que muestra una evolución positiva tras los años más duros de la pandemia. En 2025, tanto España como la UE encadenan un nuevo año de mejora del empleo juvenil, con descensos del desempleo, reducción de la temporalidad y menor parcialidad involuntaria.
Sin embargo, esta recuperación es desigual y no altera sustancialmente la estructura del ranking. España continúa presentando niveles muy elevados de precariedad laboral, especialmente en lo relativo a la parcialidad involuntaria, donde la distancia con la media europea supera los 25 puntos porcentuales.
Además, persisten brechas de género: los hombres jóvenes registran mayores tasas de empleo y de trabajo por cuenta propia, mientras que las mujeres concentran mayores niveles de temporalidad y parcialidad involuntaria, tanto en España como en el conjunto europeo. Un dato especialmente relevante para el análisis sociológico del tránsito a la vida adulta.

Emancipación: el gran cuello de botella del desarrollo juvenil

Si hay una dimensión que concentra las mayores dificultades del desarrollo juvenil en España, esa es la emancipación. El ISDJC 2025 la identifica como el ámbito más rezagado y polarizado del índice.
España retrocede en esta dimensión y todas sus comunidades autónomas se sitúan en los niveles más bajos del ranking, muy por debajo de la media de la UE-27. La edad de salida del hogar familiar es especialmente tardía, y las barreras económicas —con el acceso a la vivienda como factor clave— limitan de forma estructural las oportunidades de vida autónoma de las personas jóvenes.
Lo más preocupante es que, a lo largo de toda la serie histórica, España no muestra señales de convergencia con Europa en emancipación, incluso en momentos de mejora general. Este dato plantea un reto central para las políticas públicas y para el debate social sobre juventud, familia y desigualdad intergeneracional.

Vida: estabilidad y buenos resultados relativos

La dimensión de Vida es la más estable del ISDJC y la que presenta menor polarización territorial. España mejora su posición y se sitúa en un nivel intermedio-alto, superando la media europea y alcanzando el puesto 16.
Este buen desempeño se explica, en gran medida, por las bajas tasas de mortalidad juvenil, especialmente en lo relativo a suicidios y accidentes de tráfico. Un dato relevante para familias y profesionales que trabajan en prevención, salud y bienestar adolescente.
Aun así, el informe señala que España mantiene tasas de fecundidad juvenil sistemáticamente bajas, una tendencia que conecta con los retrasos en la emancipación y la consolidación de proyectos vitales.

TIC: competencias digitales consolidadas, pero desiguales

En el ámbito de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, España presenta resultados relativamente positivos y estables. El uso diario de internet entre jóvenes es muy elevado y se mantienen buenos niveles en distintas competencias digitales.
No obstante, el ISDJC recuerda que no todas las competencias avanzadas evolucionan al mismo ritmo y que las desigualdades territoriales y sociales siguen influyendo en el acceso a habilidades digitales más complejas, como la creación de contenidos o la seguridad digital.

Comunidades autónomas: una juventud diversa en realidades muy distintas

El análisis territorial muestra que Madrid y el País Vasco encabezan el ranking nacional, aunque ambas se sitúan todavía por debajo de la media europea. En el extremo opuesto, Illes Balears y Castilla-La Mancha ocupan las últimas posiciones, reflejando importantes déficits estructurales .
Además, el estudio identifica movimientos significativos en el ranking a lo largo del tiempo: algunas comunidades experimentan mejoras notables desde 2009, mientras que otras mantienen trayectorias más estancadas, lo que refuerza la idea de que el desarrollo juvenil está profundamente condicionado por el contexto territorial.

Conclusiones del ISDJC 2025

El ISDJC 2025 deja un mensaje claro: la juventud avanza, pero no lo hace en igualdad de condiciones. La mejora agregada convive con brechas persistentes que afectan de forma directa a las trayectorias vitales de chicos y chicas jóvenes.
Para Fad JuventudFad Juventud, este índice es una herramienta clave de investigación, análisis y estudio que permite ir más allá de percepciones y discursos simplificados. Los datos muestran que invertir en educación da resultados, pero que sin empleo digno y emancipación viable, el desarrollo juvenil queda incompleto.
El reto es compartido: comprender que las dificultades de la juventud no son individuales, sino estructurales, y que solo desde un enfoque integral será posible acompañar mejor a las nuevas generaciones en su tránsito hacia la vida adulta. Porque entender a la juventud es, en última instancia, entender el futuro de toda la sociedad.

*Todos los índices se expresan en una escala de 0 a 10, donde los valores más altos indican mejores condiciones estructurales para el desarrollo de las personas jóvenes.

BIBLIOGRAFÍA

Tudela, P. (Coord.) (2025). Índice sintético de desarrollo juvenil comparado ISDJ-2025 . Madrid: Centro Reina Sofía de Fad Juventud. doi: 10.5281/zenodo.18197371

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Pilar Nicolás Rodríguez