En el nuevo programa de «Con Buena Energía«, en colaboración con EsRadio Elche, Manuel Romero, gerente de ETRES Consultores, analizó un problema que está afectando cada vez a más personas: las llamadas telefónicas relacionadas con el contrato de la luz en las que se utiliza la urgencia y el miedo como herramienta para forzar cambios de compañía.
La factura eléctrica sigue siendo una preocupación constante para muchas familias. Cuando esa preocupación se mezcla con llamadas insistentes, mensajes poco claros y prisas, el resultado suele ser confusión, desinformación y decisiones precipitadas que acaban teniendo consecuencias económicas en la siguiente factura.
El caso que se expuso en el programa no es algo aislado ni lejano. Es el de un vecino, una persona mayor, que en las últimas semanas ha recibido llamadas prácticamente a diario relacionadas con su contrato eléctrico. Un ejemplo real que permite entender qué está ocurriendo actualmente y, sobre todo, cómo protegerse ante este tipo de situaciones que se están repitiendo en muchos hogares.
El contexto actual: por qué aumentan las llamadas relacionadas con la luz
Cada vez aparecen más noticias relacionadas con estafas telefónicas vinculadas a la energía. La luz, el gas y ahora también las renovables se han convertido en un terreno perfecto para el engaño.
Asociaciones de consumidores, fuerzas de seguridad y las propias compañías eléctricas llevan tiempo alertando de este problema. El patrón se repite: se aprovechan momentos de incertidumbre, subidas de precios o cambios normativos para generar alarma en el usuario.
La preocupación por la factura eléctrica hace que el receptor de la llamada esté predispuesto a escuchar. Y esa predisposición es precisamente la puerta de entrada para este tipo de prácticas.
Además, muchas de estas llamadas se dirigen especialmente a personas mayores, que no están tan familiarizadas con el funcionamiento actual de los contratos eléctricos, los términos técnicos que aparecen en la factura deja de ser únicamente un problema económico para convertirse también en un problema social.
La estructura del mensaje: cómo generan urgencias y miedo
Estas llamadas comienzan casi siempre con la misma frase:
«Hola, le llamamos de su compañía de la luz».
A partir de ahí, el mensaje continúo con una advertencia: le van a cobrar más por la electricidad, su factura va a subir y existe la posibilidad de realizar un cambio inmediato de compañía para evitar esa subida.
El mensaje final suele incluir una amenaza directa:
«SI no hace el cambio, le aplicarán la nueva tarifa y le subirán la factura».
En el caso comentado durante el programa, el vecino (una persona de 90 años) se interesa por el cambio de compañía, algo lógico ante ese planteamiento. Cuando le empiezan a pedir datos técnicos de su contrato actual, como el CUPS, indica que no lo tiene delante y que lo llamen otro día.
Es en ese momento cuando empieza la parte más delicada: las llamadas se vuelven insistentes, mañana y tarde, hasta el punto de llegar a afirmar que el cambio de compañía ya estaba hecho y que podrían cobrarle una doble factura.
La repetición constante genera desgaste y acabe haciendo que la persona dude de lo que tenia claro inicialmente.
Cómo comprobar si la llamada es real o un intento de engaño
La clave que se explicó en el programa es muy sencilla y muy eficaz: nunca fiarse del teléfono desde el que llaman.
Ante cualquier duda, hay que colgar y llamar directamente a la compañía eléctrica utilizando el número que aparece en la factura o en la web oficial. No devolver la llamada al número desde el que han contactado.
En el caso expuesto, al hacer esta comprobación se confirmó que no existía ningún cambio iniciado. Ninguna solicitud registrada y ninguna subida especial aplicada al contrato.
Otros paso importante es bloquear el número de teléfono si vuelven a llamar. Cualquier móvil permite hacerlo y evitar nuevas molestias que generan presión innecesaria.
La trampa habitual: el precio del kWh y el precio de la potencia
Durante el programa se recordó un aspecto fundamental que muchas veces pasa desapercibido. La factura eléctrica tienes dos partes claramente diferenciadas:
- La parte fija: la potencia contratada, que se paga todos los meses aunque el consumo sea cero.
- La parte variable: la energía consumida, lo que realmente se ha gastado ese mes.
Muchas de estas ofertas telefónicas anuncian un precio por kWh muy bajo, lo que suena atractivo. Sin embargo, la diferencia económica la trasladan al término de potencia.
Por eso, el consejo es siempre preguntar dos datos muy concretos antes de aceptar cualquier oferta: el precio de la luz en €/kWh y el precio de la potencia en €/kW. Y compararlos con los que aparecen en la última factura.
Sin esa comparación, es muy fácil pensar que se está contratando algo más barato y descubrir en la siguiente factura que no lo es.
El papel de la firma digital en este tipo de cambios
Otro detalle importante que se comentó es que, para que un cambio de compañía sea efectivo, siempre deben enviar un enlace para firmar el contrato de forma digital.
Normalmente ese mensaje llega por SMS y obliga al usuario a revisar las condiciones y aceptarlas. Sin ese paso, el cambio no puede formalizarse.
Este detalle es clave, porque muchas de las amenazas que se realizan por teléfono no tienen ningún respaldo real si no se ha producido esa firma.
Los mensajes que prometen «pagar cero euros» con placas solares y baterías
Durante el programa también se abordó otro tipo de mensajes que se escuchan con frecuencia en publicidad energética: aquella que aseguran que con placas solares y baterías se puede «pagar cero euros» de factura eléctrica.
Este mensaje, explicado así, no es cierto.
Aunque el consumo sea muy bajo o prácticamente nulo, siempre existe una parte fija que se sigue pagando: el término de potencia contratada, el impuesto eléctrico, el alquiler del contados y el IVA.
Se puede reducir mucho la factura, pero no hacerla desaparecer. Estos mensajes simplifican en exceso la información y generan expectativa irreales que después se transforman en enfado y sensación de engaño.
La fotovoltaica es una buena solución, pero debe explicarse correctamente y con todos los términos de la factura sobre la mesa.
Un problema que afecta especialmente a las personas mayores
Uno de los puntos que más se subrayó es que este tipo de prácticas afectan especialmente a personas mayores que viven solas.
La insistencia, el tono de urgencia y el uso de términos técnicos generan inseguridad. Y esa inseguridad es la que facilita que la persona dude y termine aceptando algo que no entiende del todo.
Por eso, se insistió en la importancia de advertir y acompañar a las personas mayores del entorno familiar.
El mensaje final: calma y espíritu crítico
El mensaje con el que cerró Manuel Romero fue muy claro: calma y espíritu crítico.
No se debe contratar nada por teléfono, no hay que tomar decisiones energéticas con prisas y no existen soluciones milagro.
Si algo genera miedo, urgencia o suena demasiado bien para ser verdad, lo mejor es detenerse, informarse y consultar directamente con la compañía eléctrica.
Y si tenemos persona mayores cerca, merece la pena advertirles y darles una pauta muy sencilla: «Si te llaman de la luz, cuelga y me llamas».
Porque, en energía, como en la vida, la información es la mejor protección.
¡Ya disponible en todas las plataformas!