Observatorio de Riesgos para las Empresas en España: base para la acción - Institut Cerdà

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Miguel Hernández, director general del Institut Cerdà

Hemos presentado en Barcelona (sede de Veolia) y en Madrid (Distrito Telefónica) la 5ª edición de nuestro “Observatorio de Riesgos para las Empresas en España”, con la participación del conseller de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya, Miquel Sàmper, y del ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.

El informe alerta de 33 riesgos que pueden impactar en las empresas españolas en 2026. Entre los que tienen más importancia, dos repiten del año pasado: la preocupación climática y la ciberseguridad. Las amenazas al comercio internacional, las desigualdades sociales y el reto demográfico han escalado este año hacia las primeras posiciones.

Los resultados del informe y las conclusiones de ambas presentaciones pueden consultarse en nuestra web. Aquí querría compartir algunas reflexiones acerca del valor del Observatorio como herramienta de base para la acción.

Cuando en 2010 lanzamos el Servicio de Gestión de Crisis y en 2014 su homólogo chileno, el SECRO, la gestión de riesgos, crisis y resiliencia era algo que la mayoría de empresas abordaba desde una óptica focalizada en aquellas temáticas más evidentes y directas (laborales, financieras, de seguridad de las instalaciones) y asignaba estas responsabilidades a unidades técnicas. El análisis de riesgos de forma estratégica todavía no figuraba en la agenda de la alta dirección de muchas compañías. Si me permiten expresarlo de forma sencilla, podríamos decir que, en aquel momento, dedicarse a ello era más bien un ejercicio para sacar nota, pero en la mayoría de las compañías se consideraba que podía operarse sin tener en cuenta estos aspectos. Por eso debe destacarse que las empresas pioneras en la materia, además de un ejercicio de responsabilidad, ya reflejaban entonces una voluntad de excelencia, tanto en su planificación estratégica como en sus operaciones.

La situación ha cambiado en los últimos 15 años. La sucesión y superposición de crisis, junto con un cambio en la percepción del riesgo, han hecho necesario que, en mayor o menor medida, estas temáticas deban incorporarse en la perspectiva de la alta dirección de todas las compañías, sean grandes o pequeñas.

El Observatorio de Riesgos nació en 2021 para dar respuesta a esta evolución. Para poder ofrecer al conjunto del tejido empresarial —pimes incluidas— una información de base para la reflexión en torno a los riesgos, una información que sirviera como base para el trabajo interno de cada compañía.

Es cierto que, en ocasiones, colocar los riesgos sobre la mesa, visualizar los riesgos, puede conducir al lector a una visión pesimista o incluso depresiva, habida cuenta de su evolución en los últimos años. Por ejemplo, de los 132 factores determinantes de los 33 riesgos identificados en la presente edición del Observatorio, únicamente 12 han disminuido. No obstante, la aproximación a los riesgos debe hacerse sin miedo o aprensión, como explicó Andrés Toribio de Cellnex en el marco de la presentación realizada en Madrid: “No hay que tener miedo de que haya riesgos, se debe tener miedo a que no estén identificados”. Por eso, y como también señaló el ministro Jordi Hereu en la misma presentación, la lectura del Observatorio ha de hacerse desde el optimismo. Porque su lectura debe servir de base para la acción para hacer frente a los diferentes riesgos, convencidos de que es posible afrontarlos, gestionarlos y superarlos gracias a la acción de cada empresa.

En este sentido, cabe tener presente que todo riesgo, si se realiza una adaptación temprana, puede acabar suponiendo también una ventaja competitiva. En definitiva —y recuperando una frase escuchada en múltiples ocasiones a nuestro presidente, Carlos Cabrera—, la gestión de riesgos y crisis y el impulso de la resiliencia deben considerarse una inversión y no un coste.

Probablemente nos encontramos ante el final de una etapa histórica, caracterizada por una aceleración de la globalización y los intercambios comerciales a escala mundial, y el inicio de una nueva, con unas nuevas reglas, todavía incierta. Todo cambio de etapa incrementa las incertidumbres y los riesgos, de ahí la evolución observada en los últimos observatorios, lo que hace especialmente necesario que incluyamos estos aspectos en nuestro día a día.

Las compañías que mejor aborden estas temáticas serán las más preparadas para surfear este cambio de época y también, insisto, para aprovechar las nuevas oportunidades que surjan.

Desde el Institut Cerdà seguiremos acompañando al sector empresarial en este camino, específicamente y de forma general, a través de la generación de conocimiento. Una muestra de ello:  la sexta edición del Observatorio de Riesgos ya está activada.

#ObservatorioRiesgosEmpresas2026

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