Una jornada necesaria para entender la realidad del concurso más allá del papel.

El pasado 12 de octubre, SURUS organizó en el ICAM una jornada que dejó claro algo que a menudo pasa desapercibido: la responsabilidad del administrador concursal en PRL y medio ambiente no se comprende únicamente desde la ley, sino desde lo que ocurre en los activos reales, con sus riesgos, sus pasivos ocultos y sus consecuencias operativas. Durante años, estos ámbitos han ocupado un lugar secundario en el procedimiento concursal, quizá porque se percibían como cuestiones técnicas o alejadas del día a día del administrador. Sin embargo, los casos prácticos analizados durante la sesión demostraron que la falta de diligencia puede desencadenar conflictos sociales, económicos, ambientales e incluso penales.

Las jornadas no solo ofrecieron conocimiento; ofrecieron perspectiva. Y esa perspectiva nace de ver cómo la teoría se transforma en problemas reales cuando no se actúa con anticipación.

Cuando un informe previo no basta: el caso del pasivo ambiental oculto

Uno de los ejemplos más impactantes fue el de un antiguo emplazamiento industrial en Murcia. El terreno, situado en lo que antaño era una zona industrial y hoy es un entorno urbano consolidado, pasó a manos de un inversor que confió en un informe previo que valoraba el pasivo ambiental como asumible. La realidad era muy distinta.

Investigaciones posteriores revelaron una contaminación mucho más profunda, afectando suelos y aguas subterráneas. Lo que parecía una operación viable se convirtió en un problema de enorme magnitud: denuncias vecinales, conflictos administrativos, impacto social y un proceso judicial que podría haberse evitado con una evaluación rigurosa desde el inicio.

Este caso evidenció que el pasivo ambiental no es solo un requisito normativo, sino un elemento que condiciona el valor real de los activos y la viabilidad de cualquier operación concursal. Igual que una vivienda sin baño pierde valor, un terreno contaminado sin intervención adecuada se convierte en un activo bloqueado, difícil de transmitir y con un coste creciente cuanto más se retrasa su gestión.

Cuando el residuo deja de ser un coste: el potencial oculto en los activos mineros

Otro caso analizado mostró la otra cara de la moneda. En un emplazamiento minero, los residuos contenían metales recuperables. Lo que inicialmente se percibía como un coste inevitable podía convertirse en un ingreso si se valoraba correctamente. Este ejemplo recordó que, en ocasiones, la clave no está solo en gestionar el residuo, sino en entender su potencial económico. Una correcta valoración puede transformar el balance de una empresa en concurso, convirtiendo lo negativo en positivo y abriendo oportunidades que, por desconocimiento o prejuicio, suelen pasar desapercibidas.

Ambos casos, tan distintos entre sí, coincidían en un mensaje común: la información incompleta o superficial es uno de los mayores riesgos para el administrador concursal.

PRL: cuando un error documental puede acabar en la vía penal

En materia de prevención, el mensaje fue igual de contundente. En accidentes laborales graves o mortales, la vía penal se activa automáticamente. Una evaluación incompleta, una medida no implantada o una negligencia documental pueden llevar al administrador, social o concursal, a responder penalmente, incluso sin dolo. La normativa es clara: ante un siniestro grave, la investigación penal se abre de oficio.

La jornada dejó claro que la documentación y la supervisión no son un trámite: son una protección personal y profesional. Y que, en un concurso, la responsabilidad no desaparece; cambia de manos.

Por qué estas jornadas importan

Los casos reales analizados demostraron que la responsabilidad del administrador concursal no se gestiona desde el despacho, sino desde la realidad de cada activo. Y que anticipar, evaluar y documentar no solo evita contingencias: protege valor, evita conflictos y reduce riesgos personales.

Estas jornadas fueron necesarias porque mostraron, con ejemplos concretos, que la diligencia no es un concepto jurídico abstracto, sino una práctica diaria que marca la diferencia entre un concurso ordenado y un escenario de problemas acumulados.

Desde SURUS seguiremos impulsando espacios donde compartir experiencias reales, criterios operativos y herramientas que permitan a los profesionales afrontar estos retos con rigor, seguridad jurídica y una visión más completa de los riesgos y oportunidades que existen en cada activo.


En SURUS, acompañamos a quienes nos rodean en la transición de modelos de negocio lineales a modelos más circulares y sostenibles. SURUS fue creada en el año 2010 para dar respuesta a una necesidad existente en el mercado nacional en cuanto a la venta especializada de activos en el mercado secundario maximizando el valor económico, social y medioambiental y así ofrecer los mejores resultados en nuestros proyectos que además certificamos mediante herramientas de medición y la emisión de informes.