En muchas ocasiones, personas, instituciones y empresas toman para sí valores que a veces no están totalmente alineados con lo que realmente sienten. Toman esos valores porque los lleva la corriente y se desea entrar en esa ola de reconocimiento o popularidad siendo conscientes de que la mentira tiene las patas cortas y pronto se descubre esa doble vida corporativa o institucional.
Los usuarios en redes sociales, en particular, y en la vida, en general, siguen cada vez más a personas y empresas que sin fisuras representan valores que les aglutinan. Esos valores pueden ser seguidos por una comunidad concreta o por millones de personas en todo el mundo. En cualquier caso, hay que ser consciente de que es prácticamente imposible gustar a todos y todas. Siempre habrá fanáticos, pero también detractores.
Recientemente hemos conocido el posicionamiento que ha tomado el cantante Bad Bunny en relación a una serie de sucesos acontecidos en Estados Unidos con las políticas migratorias de Donald Trump y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE (U.S. Immigration and Customs Enforcement).
El artista portorriqueño ha empuñado la bandera social de la defensa de los hispanos en Estados Unidos, que están sufriendo detenciones y deportaciones por el gobierno de Donald Trump. La ausencia de un referente con una marca personal sólida desde el Partido Democrático que aglutinase a la comunidad latina en EEUU ha motivado que algunos artistas y celebridades hayan alzado la voz pero ninguno a tal nivel mediático como Bad Bunny.
Algunos expertos en marketing siempre han defendido que para optimizar una campaña no hay nada mejor que tener un enemigo que hable mal de ti. Bad Bunny ha señalado con dureza las acciones de ICE y prueba de ello fueron sus palabras en la entrega de los premios Grammy donde exclamó “Fuera ICE. Somos humanos, no animales”. Ello fue criticado por los seguidores del Partido Republicano y por los afines a Trump, que no tardaron en atacar al cantante desde las redes sociales y diferentes medios de comunicación. Sin embargo, al mismo tiempo, también fue aclamado por todos aquellos que están en contra de las detenciones realizadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos.
El vínculo de la comunidad hispana con la marca personal de Bad Bunny
Días después de los premios Grammy había una nueva «prueba de fuego» mediática y social para Bad Bunny. Era el elegido para actuar en el descanso de la Super Bowl. Muchas personas vieron y compartieron en redes sociales la actuación, amplificando su difusión. El foco en ese instante estaba en el intermedio del partido entre los Seahawks y los Patriots.
En este concierto, de algo menos de quince minutos, también aparecieron algunas celebridades latinas como Ricky Martin y otras no hispanas como Lady Gaga, quién se desenvolvió musicalmente con ritmos caribeños. Bad Bunny hizo varias referencias y llamamientos a la comunidad latina enunciando, casi al final de su actuación, un “God bless America” (Dios bendiga América) pero no América como sinónimo de EEUU sino de todas las naciones y personas que conforman el continente de norte a sur. Una declaración no tan explícita y más indirecta que su mensaje en la gala de los Grammy.
Curiosamente, la polarización existente en Estados Unidos ha mostrado en las redes sociales cómo un amplio grupo de aficionados al fútbol americano no bailaron ni aplaudieron en el estadio la actuación durante el intermedio del partido entre los Seahawks y los Patriots. Quizá por estar en contra de la comunidad hispana, quizá por no comprender los ritmos latinos, quizá por querer despreciar a Bad Bunny.
Benito Antonio Martínez Ocasio, que así se llama el popular artista, ha alzado la bandera de la comunidad hispana en EEUU y con ella los valores que caracterizan al carácter latino, como son la solidaridad, la familia, el respeto o la hermandad; y se ha mantenido firme frente a las crisis que han surgido defendiendo una causa noble para él, porque él mismo es hispano aunque no sea inmigrante en Estados Unidos.
Y esta actitud por parte de Bad Bunny no se queda solamente en acciones en favor de los migrantes que han levantado Estados Unidos durante décadas sino en acciones comerciales que van más allá de anunciar un producto y cobrar una cifra económica por ello.
El regalo de Bad Bunny a los empleados de ZARA
Se ha sabido que Bad Bunny actuó durante la Superbowl con prendas de vestir de la marca española ZARA en la Super Bowl. Pues bien, el artista -o su equipo- envió a todos los empleados de la marca en Arteixo, La Coruña, un mensaje personalizado y una camiseta como regalo. No tenía por qué hacerlo pero quiso estar alineado con los valores que definen su marca personal. Es de bien nacido ser agradecido. ¿Fue una estrategia de marketing del artista y de ZARA, y no algo sincero? Probablemente haya sido una acción de marketing “win-win” para generar propaganda y que hablen de la bonita acción. O no, y eso no lo sabremos. No obstante, a pesar de ello, es una estrategia que está alineada con sus valores de marca. Por cierto, la camiseta ya se vende a 30.000 euros…
Si gestionas la comunicación de una empresa o institución, o quieres que tu marca personal sea bien vista y reconocida, no dudes en tus planteamientos ni en tu estrategia. No hables de sostenibilidad si contaminas, no hables de captación de talento si tratas mal a tus empleados y empleadas, no defiendas una causa si realmente no la sientes. Porque la gente es consciente de esas ausencias de verdad y las apariencias engañan siempre.