En un entorno agroalimentario cada vez más complejo, globalizado y exigente, la colaboración entre todos los eslabones de la cadena productiva no es una opción, sino una exigencia estratégica. Precisamente ahí radica la razón de ser de las organizaciones interprofesionales agroalimentarias (OIAs), entidades que agrupan al conjunto de productores, industria y comercializadores con un objetivo compartido: fortalecer el sector, mejorar su competitividad y garantizar su sostenibilidad.
Estas organizaciones tienen amparo legal en la Ley 38/1994, que reconoce su papel como instrumento al servicio de un sector completo. No deben entenderse como asociaciones empresariales al uso, ni como meras estructuras de lobby, sino como foros de colaboración donde todos los agentes relevantes están representados y participan en la toma de decisiones. Esa integración permite avanzar con una visión integral de la cadena alimentaria.
Pero una Interprofesional va mucho más allá de una ‘mesa de diálogo’. Es un instrumento operativo, técnico y estratégico. Gestiona programas de investigación, impulsa la innovación, coordina la promoción nacional e internacional, promueve la formación, la digitalización y la sostenibilidad, y sirve como espacio de encuentro entre conocimiento científico, gestión empresarial y política pública.
De este modo…
- Contribuyen a la estabilidad y capacidad de respuesta ante desafíos económicos, sanitarios, medioambientales o de mercado.
- Favorecen la transparencia, ordenan las relaciones entre los eslabones de la cadena y promueven buenas prácticas (sostenibilidad, bienestar animal, economía circular).
- Representan un canal eficaz para que los técnicos y especialistas, entre ellos los ingenieros agrónomos, puedan aportar visión integral, innovadora y de valor añadido.
El caso de INTERPORC (la Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca) ilustra bien estos principios. Agrupa a once organizaciones que representan toda la cadena de valor: productores, cooperativas, industriales, exportadores y detallistas, que conforman aproximadamente el 90% del sector porcino español.
Desde su origen, INTERPORC ha trabajado para:
- Impulsar un modelo de producción moderno, innovador, sostenible.
- Reforzar la reputación del sector.
- Difundir los valores de la carne de cerdo de capa blanca como alimento saludable y equilibrado.
- Establecer una estructura técnica de consenso con respaldo de la ‘extensión de norma’, que garantiza que todos los agentes contribuyen al bien colectivo.
Gracias a ese esfuerzo colectivo, el porcino español se ha convertido en un referente internacional en bienestar animal, eficiencia productiva y sostenibilidad gracias a una reducción significativa de emisiones, la mejora en la gestión del agua y la extensión de los principios de economía circular a lo largo de la cadena.
Con todo, no basta con mirar al pasado: las Interprofesionales deben evolucionar. El mundo cambia a una velocidad vertiginosa y nuestras herramientas también deben hacerlo. Es fundamental:
- Simplificar trámites, ganar agilidad, favorecer la cooperación público-privada.
- Actualizar las estructuras para responder a nuevos retos: seguridad alimentaria global, competencia internacional, desinformación, innovación tecnológica.
- Reforzar la base técnica y la legitimidad social de estas organizaciones. En ese camino, los ingenieros agrónomos tenemos un papel destacado por delante. Desde la gestión de datos hasta la sostenibilidad, la comunicación científica o la transformación digital del campo.
En definitiva, las Interprofesionales son un claro ejemplo de que la colaboración funciona. Representan el valor de trabajar juntos por un mismo fin, que no es otro que garantizar que la cadena agroalimentaria sea un motor de progreso económico, cohesión social y compromiso medioambiental.