Esta duodécima edición, tras las celebradas en Valencia-San Antonio Abad (por partida doble), Utrera, Villena, Barcelona-Horta, Sevilla-Trinidad, Málaga (por partida doble), Barcelona-Martí-
En la apertura de José Luis Navarro, vicario inspectorial, destacó que esta cita es ‘un signo de comunión fraterna y expresión de gratitud’. «En un mundo que a menudo nos hace caminar deprisa, esta fiesta quiere hacernos para un momento, y vivir, con la sencillez que nos caracteriza, una experiencia de unidad, un momento en el que renovar los vínculos que nos mantienen unidos en un mismo carisma, en una misma misión, en una misma Inspectoría. Nuestra fiesta quiere ser signo de comunión fraternas», explicaba sobre el sentido de este encuentro anual.
Posteriormente llegaron las palabras de Fernando Báñez director de la casa salesiana anfitriona, que daba la bienvenida a los asistentes en una jornada que recuerda el 125 aniversario de la presencia salesiana en la ciudad que se ha ido fraguando en tantos lugares diferentes, y, sobre todo, en tantas vidas concretas como las de los hermanos que cumplen su aniversario de vida salesiana o de vida sacerdotal . «El 1 de diciembre de 1901 comenzó Salesianos Córdoba. Lo que comenzó como un pequeño colegio ha ido creciendo en sus distintos ambientes. Gracias a tantos cordobeses que durante más de un siglo han hecho posible este proyecto y a la vida de tantos salesianos, desde su primera comunidad, que han dado sus mejores energías en esta obra. No solo queremos mirar al pasado. Queremos seguir comprometidos con la juventud cordobesa y renovar el empeño de continuar haciendo vivo el carisma de San Juan Bosco», compartía recordando las crónicas sobre el origen de la casa.
Muchos de los participantes acudían a este encuentro tras compartir durante los días previos la reunión de directores, por lo que la fiesta se vivió como el cierre para unos días de familia que culminaron con este homenaje a más de una veintena de salesianos que cumplen 25, 50 y 75 años de ordenación sacerdotal o profesión religiosa y a la casa cordobesa por su ‘año jubilar’.
Los asistentes pudieron visionar diferentes piezas audiovisuales que situaron el evento en el contexto de las diferentes efemérides y llevaron a los asistentes a un recorrido por los años 2001, 1976 y 1951, además de un reconocimiento a los salesianos misioneros enmarcado en el 150 aniversario de la primera expedición enviada por Don Bosco. Posteriormente, los homenajeados tuvieron ocasión de recoger el aplauso y el reconocimiento de la comunidad inspectorial.
«Damos gracias al Señor, por vuestras vidas, vuestra vocación, por los años de fidelidad a la misión salesiana. En cada uno de vosotros se puede ver reflejada la respuesta generosa a la llamada del Señor que se traduce en un sí permanente que llega hasta hoy. Queremos, como comunidad inspectorial, dar gracias a Dios por vuestra fidelidad al camino iniciado por Don Bosco, y alargado en los años por vuestra vida como salesianos y sacerdotes apasionados por Cristo, dedicados a los jóvenes. Que el Señor, que es quien hizo en vosotros la buena obra, la lleve a feliz término. Y que nuestra Madre Auxiliador siga acompañándoos como madre y maestra en el camino. Gracias por vuestra vocación.», explicaban.