La transición energética es clave para mitigar el cambio climático y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, su éxito no depende únicamente de la innovación tecnológica ni de marcos regulatorios favorables. Existe un factor igualmente determinante: la aceptación y el apoyo de las comunidades locales.
Aunque fenómenos como el efecto NIMBY (“Not In My BackYard”) han puesto de manifiesto ciertos retos en el despliegue de proyectos renovables, también han impulsado una evolución necesaria en la forma en que las empresas diseñan y desarrollan sus iniciativas: con mayor diálogo, transparencia e integración territorial.
LA LICENCIA SOCIAL PARA OPERAR: DE REQUISITO INTANGIBLE A ACTIVO ESTRATÉGICO
La llamada “licencia social para operar” no es un permiso administrativo, sino una aprobación construida sobre la confianza.
Se consolida mediante:
- Transparencia y acceso a la información
- Comunicación clara y bidireccional
- Participación ciudadana temprana y efectiva
- Generación de beneficios compartidos
Cuando se gestiona adecuadamente, deja de ser un riesgo a mitigar y se convierte en una verdadera ventaja competitiva.
EL IMPACTO POSITIVO EN LA EMPRESA
Integrar la dimensión social desde el inicio aporta valor real y medible:
- Refuerza la reputación corporativa y el posicionamiento ESG
- Genera confianza en inversores, administraciones y socios estratégicos
- Reduce riesgos regulatorios y operativos
- Mejora la previsibilidad de plazos y costes
- Facilita la escalabilidad de nuevos proyectos en otros territorios
En definitiva, fortalece la resiliencia empresarial en un entorno cada vez más exigente.
RENOVABLES COMO MOTOR DE DESARROLLO Y VALOR COMPARTIDO
Las energías renovables no solo contribuyen a la descarbonización. Bien integradas, pueden convertirse en motores de desarrollo socioeconómico local, impulsores de empleo y aliados en la conservación de la biodiversidad.
Cuando los proyectos generan valor compartido, la aceptación social deja de ser un desafío y pasa a ser una oportunidad para construir relaciones de largo plazo.
La transición energética será tecnológica, regulatoria y financiera. Pero, sobre todo, será colaborativa.
La pregunta ya no es si debemos integrar a las comunidades, sino cómo podemos hacerlo mejor desde la fase de diseño para maximizar el impacto positivo para todos.
En Funseam seguimos muy atentos a la actualidad y a las mejores vías para avanzar en la descarbonización y acelerar la transición energética. Por ello, hemos preparado un seminario, con la colaboración de EDP, que tendrá lugar el próximo martes 24 de febrero. Contamos con los expertos en la materia para abordar estos retos y oportunidades desde una perspectiva estratégica y práctica. El aforo es limitado, por lo que recomendamos confirmar asistencia lo antes posible.
PROGRAMA:
12:00 h BIENVENIDA
- Manuel Menéndez, presidente de EDP
- Joan Batalla, director general de Funseam
12:15 h CONFERENCIA
- Stephanía Mosquera López, investigadora en el Lab de Energía y Medio Ambiente de ORKESTRA
13:00 h MESA REDONDA
- Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)
- Marta Castro, directora de Regulación de Aélec
- José María González Moya, director general de APPA Renovables
- Naiara Ortiz de Mendíbil, secretaria general de SEDIGAS
- Laura Villaverde, directora de Relaciones Institucionales de UNEF
Moderador: Alberto González-Salas, Partner| Energy & Industry Regulation Deloitte Strategy, Risk & Transactions
14:25 h CLAUSURA
- María Teresa Costa, directora emérita de la Cátedra de Sostenibilidad Energética –Universitat de Barcelona
14:30 h Networking Lunch