febrero 21, 2026
Por: Ferran Garcés
Hoy, 21 de febrero, se celebra el Día Internacional del Guía de Turismo. La fecha conmemora la fundación de la Federación de Asociaciones de Guías Turísticos (WFTGA) en 1985 y su objetivo es reconocer la labor esencial de estos profesionales en la promoción, divulgación y preservación del patrimonio cultural y natural.
Hoy es, pues, una buena oportunidad para hablar de una faceta de Antoni Gaudí poco conocida: la del arquitecto explicando su obra. Una faceta, sin embargo, que solo podemos registrar hacia el final de su vida, cuando empieza a ser el centro de diversas fotografías, a causa de su creciente popularidad. Fotografías y dibujos, como el de la foto de cabecera, donde vemos al arquitecto comentando la Sagrada Familia a dos de sus mejores amigos: el conde Güell y el obispo Josep Torras i Bages. El autor es Ricard Opisso, el futuro dibujante del TBO y otras publicaciones que, entre 1892 y 1904/1906, fue ayudante del arquitecto.
Antes de 1904.
Se suele olvidar al primer Gaudí, o, al menos, el periodo en que todavía no es un arquitecto consagrado. De esta etapa se ha conservado poco más de un par y son fotografías que, entonces, no tenían interés para nadie. Por ejemplo, una es la foto de su licenciatura y la otra la del carnet de la Exposición de Barcelona de 1888 (véase: retratos de Gaudí, de los 26 a los 52 años).
El Gaudí de aquella época pasa por la historia de manera discreta. Solo los estudios posteriores han permitido reconstruir su rastro. Como el arquitecto rechazaba las entrevistas y que le hicieran fotos, poco se sabía de la persona. Tampoco se afilió a ningún partido político y, en las asociaciones en las que participaba, su presencia era siempre discreta. Aun así, tenía muchos amigos, entre sus propios clientes y colaboradores, así como entre la élite artística del momento, como el poeta Jacint Verdaguer o el músico Lluís Millet. No era un ermitaño ni un solitario; sencillamente, no quería ser el centro de atención. Ahora bien, hacia el final de su vida, una vez consagrado, no podrá evitar el interés creciente por su obra más emblemática, la Sagrada Familia. Entonces, diferentes personalidades lo visitaron y, dada la importancia social de los visitantes, el número de fotógrafos a su alrededor aumenta (véase: retratos de Gaudí, de los 52 a los 73 años). En consecuencia, la mayoría de fotos del arquitecto son de este último periodo. Un detalle se repite en ellas: Gaudí está explicando su obra, rodeado de gente. Es, sin quererlo, el primer guía de sí mismo, y eso que las primeras experiencias no fueron, precisamente, lo que se espera de una visita guiada en la actualidad…
Primeras visitas: 1904-1906.
Hoy en día, el primer paso para concertar una visita guiada es elegir el idioma. Con Gaudí, sin embargo, eso no era posible. Él siempre las hacía en catalán, incluso ante el rey Alfonso XIII en la Sagrada Familia, cuando la visitó en 1904. En aquel momento, el templo todavía era poco más que la cripta. Aun así, parece que el monarca se sintió satisfecho, o aparentó estarlo. De aquel momento no se ha conservado ninguna fotografía. Gaudí todavía no es lo bastante popular.
La siguiente visita fue peor, y eso que el visitante había hecho el esfuerzo de aprender catalán antes de venir. Invitado por el poeta catalán Joan Maragall, el escritor vasco Miguel de Unamuno visitó la Sagrada Familia en 1906. Se han dado diferentes versiones del “tour”, y casi todas coinciden en que la visita fue más un desencuentro que otra cosa. Fue mal desde el principio. Unamuno llegó tarde y, tras una espera de media hora, el arquitecto volvió a su taller. El recorrido duró poco. Según la leyenda, Unamuno decía “¡no me gusta! ¡no me gusta!”, y unos pasos detrás de él, Gaudí repetía “¡no me gusta! ¡no me gusta!” (1).
La jornada terminó de manera extraña. El escritor hizo unas pajaritas de papel y el arquitecto, al oír las campanas del ángelus, dio por terminada la visita de manera brusca y se puso a rezar. Tampoco tenemos ninguna fotografía de esta visita temprana. Ahora bien, sí existe un dibujo del ya mencionado Ricard Opisso. La cuarta persona en la imagen es Josep Pijoan i Sotres, poeta, historiador y ensayista de arte.
Años finales: 1910-1926
La primera fotografía “oficial” de Gaudí se publicó cuatro años después del encuentro con Unamuno, con motivo de la primera exposición del arquitecto en París. A finales de ese mismo año, le hicieron también la primera fotografía como “guía”. En ella, está enseñando la Colonia Güell al propio conde Güell.
De este año también disponemos de otra fotografía: Gaudí en medio de un grupo de estudiantes de arquitectura. No fueron los únicos; lo visitaron muchos otros grupos, de diferentes especialidades (2). La fotografía, por cierto, también es de Opisso, quien, además, añadió —fiel a su sentido del humor— una curiosa nota: “Gaudí hablando con los alumnos de la Escuela de Arquitectura. Nótese la blancura inmaculada de su cuello planchado”, y es que, en aquella época, Gaudí, en contra del estereotipo actual, vestía con elegancia y distinción (véase: el período dandi).
A partir de entonces, de manera gradual, las fotos del arquitecto se vuelven cada vez más numerosas. Son las imágenes que han contribuido a dar forma al mito del genio, como un señor mayor con la barba blanca y la Sagrada Familia de fondo. La asociación con el templo se refuerza porque, entre 1911 y 1914, Gaudí abandona cualquier otro proyecto para dedicarse en exclusiva a la “catedral de los pobres”.
Esto también ha generado la falsa idea de que el templo es su última obra, pero, en realidad, fue uno de sus primeros encargos, en 1883, cuando todavía era una joven promesa menos conocida. Sin embargo, tres décadas más tarde, el arquitecto se había convertido, como decimos hoy en día, en una auténtica celebridad. En las siguientes fotos del año 1911, lo vemos recibiendo a una delegación de marineros argentinos y a la infanta María de la Paz de Borbón, hija de la reina Isabel II. Estas visitas eran muy importantes para el proyecto. Cada apoyo era vital para sacar adelante el proyecto. Gaudí se esmeraba en hacer una buena visita.
Otro ejemplo. Aquí lo vemos en compañía del presidente de la Diputación de Barcelona, Prat de la Riba, y del obispo de la ciudad, Enric Reig i Casanova, en 1914.
Gaudí enseñando la Sagrada Familia al obispo de Barcelona, Enric Reig Casanova, y al presidente de la Mancomunidad de Cataluña, Enric Prat de la Riba, 30 de noviembre de 1914. Fuente: Wikipedia.
¡Seguimos! Ahora Gaudí muestra la Sagrada Familia al nuncio apostólico de Roma, el cardenal Francesc Ragonesi, en 1915. En aquella ocasión, el cardenal describió a Gaudí con una frase que se ha hecho famosa: “el Dante de la Arquitectura”.
Visita del nuncio Ragonesi a la Sagrada Familia. Autor: Josep Brangulí, 1915. Fuente: Wikipedia.
Convertida, como vemos, la Sagrada Familia en un lugar de peregrinación ya en vida de Gaudí, sus últimos visitantes fueron el grupo de arquitectos, entonces muy jóvenes, que, tras la muerte del maestro, escribirán sus primeras biografías: Josep Francesc Ràfols, Cèsar Martinell i Brunet, Isidre Puig i Boada. Ellos fueron los últimos en disfrutar del mejor guía turístico de Gaudí: ¡él mismo!
Notas
(1) Véase: La Veu de Catalunya, 27/05/1919, p. 11; Cultura, 1/05/1930, p. 6 y 10
Bastons y Vivanco, C. (1966), “Unamuno y los modernistas catalanes”, Ediciones Universidad de Salamanca. Cuadernos, vol. 31, pp. 5-12
(2) Puig, Armand (2024), Antoni Gaudí, vida y obra, Arpa, Barcelona, notas 22 y 29, p. 373. “Es aleccionador ver cómo Gaudí los instruyó a partir de la especialidad propia de cada grupo”: comercio, ingeniería, Bellas Artes, arquitectura, etc.