El nuevo arancel global de EE UU del 15% impactará más en las pymes españolas

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En solo tres días el caos arancelario desatado por Donald Trump hace un año ha vuelto a saltar por los aires. El viernes la Corte Suprema de EE UU tumbó los aranceles del Día de la Liberación y el presidente estadounidense contestó primero con una tarifa global del 10% y solo 24 horas después, del 15%. Esta situación eleva de nuevo los niveles de incertidumbre para las empresas y los países que habían negociado con EE UU un acuerdo -como la Unión Europea- sale perdiendo en este nuevo tablero de juego.

Así lo indica Marisa Poncela, exsecretaria de Estado de Comercio y asesora en LLYC, que en declaraciones a este periódico explica que como la situación no está aún del todo clara, aumenta la incertidumbre empresarial que se había disipado una vez que la UE firmó el acuerdo con Trump que daba "cierta garantía jurídica". "Hasta el viernes había una hoja de ruta para negociar y las empresas abordaban el mercado americano con visión a largo plazo, pero ahora no hay reglas claras y no se sabe si este arancel tendrá excepciones o si cambiará en unos días", señala Poncela.

La ventaja competitiva que había logrado la UE al acordar con Trump un arancel del 15% muy por debajo del de otros países extracomunitarios como Vietnam o China, que a partir de ahora podrían empezar a vender a Estados Unidos los mismos productos que se producen en Europa, pero a precios más bajos. Poncela señala que los productos de alta gama o alto valor añadido (como el vino de mayor calidad o el aceite de oliva virgen extra) que "resistirán mejor" que productos con un margen de beneficio menor. Es el caso del vino, el segundo producto más exportado desde España a EE UU, y que en muchas ocasiones producen pequeñas bodegas en España que ahora tendrán competidores de bajo precio como los vinos de Sudáfrica o de Chile que entrarán con el mismo arancel que los españoles. "Productos de países menos desarrollados entrarán a competir con los europeos en igualdad de condiciones", advierte la exsecretaria de Estado de Comercio.

El Club de Exportadores confía en que el acuerdo firmado entre Europa y EE UU en verano siga siendo válido, porque de lo contrario "podría desatarse una guerra comercial entre ambas potencias muy perjudicial para todos". Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, cree que a medio plazo el papel del Congreso estadounidense "será clave para definir la política arancelaria general" que aplique Estados Unidos. "El hecho de que los nuevos aranceles deban ser aprobados desde el Congreso introduce un mayor control institucional y debería contribuir a un entorno comercial más previsible, alejándose de la política arancelaria aleatoria y errática practicada hasta ahora", explicó Bonet en un comunicado.

Además, a medio plazo, el Club recuerda que la Administración estadounidense ha recaudado unos 140.000 millones de euros en aranceles entre abril de 2025 y febrero de 2026, y que la gran cuestión es cuándo se devolverán esos recursos a los importadores norteamericanos. "Ello implicará mayor gasto público y, por tanto, un aumento del déficit, pero también una inyección de demanda en la economía norteamericana", dice Bonet, que indica que este impulso adicional "puede traducirse en más crecimiento del PIB, en la expansión del mercado estadounidense y, en consecuencia, en nuevas oportunidades para las empresas exportadoras que operan o desean operar en Estados Unidos".

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Agencia Colpisa