Ajo Peregrín: cómo incluirlo en tu día a día para mejorar la digestión.
A principios de marzo apetece aligerar menús sin perder sabor. El ajo, bien tratado, potencia platos sencillos y puede sentar mejor que en crudo.
El ajo forma parte de la cocina mediterránea y destaca por su intensidad aromática, que ayuda a dar “fondo” a cremas, salteados y aliños sin recurrir a salsas pesadas. Si “repite”, suele influir la cantidad y, sobre todo, la técnica: asado, escaldado o cocción suave.
-
Cómo incorporarlo en el día a día (3 ideas).
-
Ajo asado “comodín”: asa una cabeza y úsala 3–4 días para ligar cremas, enriquecer hummus o dar cuerpo a vinagretas.
-
Escaldado exprés: 10–15 s en agua hirviendo antes de picarlo (suaviza el golpe sin perder personalidad).
-
Sofrito sin amargor: ajo a fuego bajo 30–60 s, solo hasta perfumar; después, verduras, legumbre o arroz.
-
-
CONSEJOS:
-
Mejor poco y constante: empieza con 1/2 diente en aliños o 1 diente en cocciones para 2–4 raciones.
-
Si lo tomas crudo, combínalo con limón y AOVE (aliño más “redondo”) y evita excesos.
-
Si tienes molestias digestivas frecuentes o tomas medicación anticoagulante, consulta con tu profesional sanitario antes de aumentar mucho el consumo.
-
-
CONCLUSIÓN:
En marzo, el ajo funciona mejor cuando mandan la técnica y la medida: más sabor, platos más ligeros y una cocina que sienta bien. Guárdalo y compártelo.