Albares, ministro de Asuntos Exteriores: “Europa debe dar un salto de soberanía” - Asociación Española de Directivos

Compatibilité
Sauvegarder(0)
partager

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, lanzó en Barcelona un aviso con doble destinatario: hacia fuera, a un mundo “en ruptura del orden” y cada vez más competitivo; y hacia dentro, a una Unión Europea que, a su juicio, sigue operando con frenos estructurales que le impiden actuar con la rapidez y la ambición que exige el momento. “Ha llegado el momento de que Europa sea una gran potencia política”, defendió, antes de reclamar “un gran salto de soberanía” que refuerce la autonomía estratégica del proyecto europeo.

La intervención, en el marco del ciclo Europa: ara què? del foro Barcelona Tribuna, estuvo marcada por dos focos inmediatos de tensión —Ucrania y Gaza— y por una idea transversal: si la UE quiere tener peso real en el nuevo tablero, debe resolver sus propias debilidades de gobernanza y completar su integración económica, tecnológica y de defensa.

Uno de los mensajes más contundentes llegó al abordar Oriente Medio. Albares calificó de “error” la presencia de una comisaria europea en la primera reunión de la Junta de Paz para Gaza impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. A su juicio, movimientos de ese calibre no pueden improvisarse ni presentarse como gesto institucional sin una posición europea previamente acordada: “Ese tipo de decisiones deben enmarcarse en una posición común”, vino a subrayar, reivindicando coordinación y coherencia en la acción exterior.

Pero el núcleo del diagnóstico se concentró en la guerra de Ucrania, que Albares situó como el gran parteaguas estratégico del continente. “No veo ninguna posibilidad, ni siquiera de un alto el fuego”, afirmó, descartando una salida rápida y advirtiendo de que el resultado del conflicto “determinará el marco de seguridad en Europa”. En su lectura, lo que está en juego va más allá del territorio: la agresión rusa es también un desafío a los valores democráticos y pluralistas que vertebran la UE. Y puso el acento en la intención del Kremlin de condicionar el modelo político de su vecino: el objetivo, dijo, no sería solo ocupar suelo ucraniano, sino “impedir que Ucrania quiera ser como nosotros”.

Desde esa premisa, el ministro defendió que Europa debe reforzar su capacidad real de decisión. Señaló la unanimidad como un lastre que obliga a “ir a la velocidad del más lento” y deja margen a bloqueos interesados. Para corregirlo, llamó a completar tres pilares que considera imprescindibles: un mercado único de capitales, un mercado único digital y una capacidad común de defensa. “El salto, en realidad, es triple”, resumió.

En el ámbito financiero, alertó del coste de no culminar la unión de mercados: sin un mercado de capitales integrado, “los ahorros europeos se invierten en Wall Street” y, cuando retornan, lo hacen con frecuencia a través de instrumentos externos. En el terreno digital, advirtió de la vulnerabilidad europea frente a las grandes tecnológicas y ante la injerencia en procesos electorales, aludiendo a la presión de la desinformación y al empuje de la extrema derecha. En defensa, elevó el listón: planteó avanzar hacia un ejército común con capacidad disuasoria, consciente de que es el paso más exigente por lo que implica ceder soberanía sobre la protección de fronteras y asumir costes políticos y sociales.

Albares enmarcó esta hoja de ruta en las recomendaciones recogidas en los informes de Mario Draghi y Enrico Letta, que “marcan el camino”, aunque lamentó que todavía falte la “voluntad política” para acelerar la integración. En ese punto, defendió que, si no es posible avanzar a 27 al mismo ritmo, los países más decididos deberían hacerlo “a varias velocidades”, como ocurrió con el euro o el espacio Schengen.

El ministro combinó realismo y optimismo. Reconoció los retrasos europeos —también tecnológicos, en ámbitos como la inteligencia artificial—, pero insistió en que la UE dispone de músculo para corregirlos si actúa con determinación: “Somos una gran potencia económica”, remarcó, y citó acuerdos y negociaciones comerciales con India y Mercosur como parte de una estrategia de alianzas y presencia global.

En el tramo final del encuentro, el debate derivó hacia la legitimidad social del proyecto europeo. El anfitrión, Miquel Roca, apuntó la necesidad de más pedagogía para que las sociedades asuman las consecuencias de una integración profunda. Albares asintió y lo formuló en clave de propósito: “Si perdemos los valores, nos perdemos”. Por eso, concluyó, Ucrania no es solo una guerra en la frontera oriental: es un test decisivo sobre qué Europa quiere ser —y si está dispuesta a dar, de una vez, ese “salto de soberanía” que proclama.

Coordonnées
Raúl Lozano