El reto colectivo ante la desinformación - Síntesi

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El colectivo médico no deja de advertir sobre los riesgos de la desinformación sanitaria en redes sociales.

En la última reunión de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), los profesionales sanitarios se han remangado las batas y han acordado que ellos mismos deben combatir los bulos que circulan por internet.

Los médicos entienden que forma parte de su trabajo cuidar de la salud de la ciudadanía, y que pasa por combatir la desinformación en redes sociales.

Pero la reflexión va más allá de la salud de las personas: tiene un impacto directo en la salud democrática.

La desinformación: uno de los grandes males de nuestro tiempo

Vivimos en un ecosistema informativo gobernado por algoritmos. Las plataformas digitales premian el contenido emocional, polarizador y fácil de consumir. El titular impactante viaja más rápido que la explicación rigurosa.

La desinformación no es un fenómeno anecdótico; es estructural. Los estudios que periódicamente realiza Reuters Institute sobre la dieta mediática de la sociedad así lo constatan. Se está perdiendo la confianza en instituciones y expertos, las sociedades se polarizan, se debilita el debate público y se extienden narrativas tóxicas.

Un ejercicio para comprobar la degeneración democrática: busquen debates parlamentarios de hace 30 años en las videotecas de TVE o TV3. La evolución es extraordinaria. Posiblemente el cambio empezó con la llegada de formatos televisivos más irreverentes. Pero el punto de inflexión lo ha marcado la eclosión de las redes sociales.

Cuando una parte significativa de la ciudadanía elige a sus fuentes de información por el número de seguidores y no por la competencia profesional, se está produciendo un desplazamiento del criterio de autoridad.

Si los médicos se remangan las batas, ¿no tenemos la misma responsabilidad los periodistas y comunicadores?

¿Y los directivos, académicos o cargos públicos?

El vacío comunicativo siempre lo llena alguien. Si las voces expertas no ocupan el espacio digital, este espacio no quedará vacío; alguien lo llenará.

Ahora bien, más allá de estar en él, es necesario saber estar. Es decir, es necesario saber comunicar con los formatos actuales

La batalla entre el rigor y el algoritmo es compleja. Pero la renuncia no es una opción. ¡Es una cuestión de salud!

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Manel Gastó