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Chatarra de acero en 2026: precios al alza, más recolección en la UE y la nueva relación entre coste y carbono

El mercado de la chatarra de acero ha comenzado 2026 con una dinámica claramente alcista. Según el último análisis de IndexBox, los precios en la UE han registrado incrementos relevantes en las primeras semanas del año, impulsados por ciertas limitaciones en la oferta, factores estacionales y una demanda activa tras el periodo invernal.

En paralelo, desde GMK Center se apunta a que la Unión Europea podría incrementar la recolección en aproximadamente 8 millones de toneladas este año, reforzando su apuesta por la autosuficiencia y el suministro interno de materia prima secundaria.

Pero el verdadero reto no es solo el volumen; es la relación entre el coste y el carbono.

El incremento del precio de la chatarra de acero está llevando a muchas plantas a replantear su estrategia de aprovisionamiento e incrementar el uso de materia prima virgen, buscando estabilidad o ahorro inmediato. Y es en esta decisión donde surgen dos problemas claros:

  • La materia virgen tiene mayor huella de carbono
  • La nueva regulación europea penaliza cada vez más la intensidad del carbono en los materiales (CBAM mayor)

Por lo tanto, nos encontramos con que ya no se trata de elegir entre chatarra o materia virgen, sino de combinarlas de manera inteligente, optimizando simultáneamente el coste y la huella de carbono manteniendo la aleación estable.

En este contexto, soluciones como ALEA Software entran en juego.

Con el uso de métodos de IA para la clasificación de chatarras, podemos identificar composiciones con mayor precisión, trabajando con información real y actualizada. Esto, al mismo tiempo, se traduce en:

  • Cálculo de cargas y ajustes automáticos con coste mínimo
  • Reducción de stocks
  • Simulación de escenarios minimizando tanto el coste por tonelada como la emisión de carbono
  • Utilización de chatarras de menor coste que anteriormente desestabilizarían las cargas

En un entorno donde el CBAM empieza a tener impacto económico directo, cada reducción en la huella de carbono cuenta, por lo que la clave ya no es solo comprar mejor.

Es producir con inteligencia y optimización continua.

2026 será un año donde las plantas que integran automatización y control de carbono en su estrategia marcarán la diferencia.

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