Iván, hablemos de los inicios ¿Cómo mybestday.es, y qué ofrece exactamente?
Me he criado en el mar y para mí nunca ha sido solo un hobby, es una pasión. Durante muchos años jamás me planteé que pudiera convertirse en mi forma de vida, pero todo surgió en 2019 de la manera más natural y menos intencionada posible.
Mi mujer y yo compramos un llaut menorquín del año 2009 en Gerona. Le hicimos una restauración completa, con mucho mimo y mucho cariño, cuidando cada detalle. El barco quedó precioso. Cuando terminamos, Ana me comentó que existía una plataforma que organizaba experiencias en el mar para extranjeros y pensé: “¿Por qué no? Quizá algún día a alguien le apetezca salir a navegar conmigo”.
La verdad es que no tenía grandes expectativas ni pensaba que pudiera interesar demasiado al público, pero casi sin darme cuenta, en muy poco tiempo me convertí en anfitrión 5 estrellas en la plataforma, con más de 260 valoraciones de cinco estrellas, y el barco empezó a estar prácticamente lleno todos los días.
Ahí fue cuando entendí que aquello ya no era solo una ilusión, sino un proyecto real. Por eso, en 2024 decidí dar el paso y comprar este nuevo barco, restaurarlo para darle todas las comodidades y desarrollar la actividad de forma profesional.
Y ¿en qué momento te diste cuenta de que el verdadero lujo en el mar no es solo el barco, sino las experiencias que se comparten a bordo? Porque al final, se trata de crear recuerdos, es lo que hace que sea especial.
La verdad es que no sé qué tiene. el mar, pero sin duda tiene algo que enamora. Es casi un embrujo. Provoca sensaciones muy especiales, muy profundas, que se quedan dentro y dejan huella. Es una alegría para el alma. Entiendo que el mar no es para todo el mundo, sobre todo si te mareas, pero la gran mayoría de las personas que pasan por el Xanquete siempre se marchan más felices de lo que llegaron, y ese es exactamente mi objetivo.
En un barco se juntan muchas cosas que lo hacen especial: estar con las personas que quieres, en un entorno único, sentir la brisa del mar, ver salir y ponerse el sol, ese ambiente de vacaciones… acompañarlo con una copa de vino o una cerveza bien fría, darte un chapuzón en aguas cristalinas. Todo eso hace que la magia fluya de forma natural entre quienes están a bordo.
Al final, el barco es solo el medio para que ocurran cosas especiales, momentos que sabes que vas a recordar con cariño. Y, al fin y al cabo, ¿qué es la vida sino intentar acumular el mayor número posible de momentos felices?
Además, Xanquete es un llaut clásico, con mucha historia. ¿Qué te llevó a apostar por una embarcación tradicional restaurada y no por un barco moderno al uso?
Soy un enamorado de los barcos con alma. Por supuesto, las nuevas propuestas de líneas modernas son una maravilla, pero yo siempre tuve claro que quería un Llaut menorquín 120, y solo ese. Para mí las razones son muchas. Es un barco muy marinero, con tradición e historia, pensado para disfrutar del mar de verdad. Tiene una eslora muy versátil, que te permite entrar en puertos pequeños y fondear con mucha facilidad. Además, su habitabilidad exterior, teniendo en cuenta su tamaño, es imbatible f rente a otro tipo de embarcaciones, y su consumo es muy reducido si lo comparas con otros barcos del sector.
Pero más allá de lo técnico, hay una parte emocional muy fuerte. Es una marca que llevo muy dentro. Mi padre ya tuvo uno cuando yo era un niño, y de alguna manera este barco conecta con esos recuerdos. Este es mi segundo llaut… y casi te puedo asegurar que no será el último.
Hablas mucho de “vivir el Mediterráneo desde dentro”. ¿Qué crees que cambia cuando una comida, una conversación o un brindis suceden en el mar y no entierra firme?
Son mundos totalmente distintos. No sé muy bien cómo explicarlo ni por qué el mar genera sensaciones tan diferentes. No sé qué tipo de estímulos o qué hormonas se despiertan ahí fuera, pero creo sinceramente que hasta que no lo pruebas no entiendes la magia. Lo que sí tengo claro es que no deja indiferente a nadie. Seguramente es la combinación de muchos factores lo que crea ese “mix” tan especial. Eso sí, la compañía en el mar es fundamental. Que haya buena química entre las personas a bordo marca una diferencia enorme.
Pasa como con otras experiencias muy intensas: saltar en paracaídas, hacer puenting… Son sensaciones únicas que no se pueden transmitir con palabras. Solo quien las ha vivido sabe realmente lo que se siente. Con el mar ocurre lo mismo: no se puede explicar, hay que vivirlo.
La gastronomía tiene un peso muy especial en vuestras travesías, ya que hacéis almuerzos, comidas, catas… ¿Cómo eliges esas propuestas gastronómicas y qué papel juega el producto local en la experiencia mybestday.es?
Este año vamos a proponer acciones nuevas, como el Día de l’Esmorzaret Valencià. La idea es una salida de unas cuatro horas que combine navegación, fondeo, tiempo para bañarse, tomar el sol y, por supuesto, disfrutar del típico almuerzo valenciano: su bocata, los cacaos, las olivas, el vino tinto de la tierra y el carajillo. Un clásico de toda la vida, pero en un entorno único.
Además, vamos a organizar salidas temáticas: cerámica a bordo, pequeños talleres, sesiones de DJ… experiencias diferentes que mezclen mar, creatividad y buen ambiente. Y, por supuesto, si alguien tiene una idea concreta o quiere algo específico, siempre intento adaptarme a sus peticiones. Quiero ofrecer tanto sesiones privadas como días organizados para personas que quieran conocer gente y compartir la experiencia, pudiendo apuntarse por plazas sueltas. Creo que esto abre una puerta nueva y un mercado que prácticamente no existe: vivir el mar de una forma cuidada, auténtica y especial, manteniendo siempre una experiencia de lujo, pero accesible.
Al final, si quieres disfrutar del mar, ya no hace falta alquilar el barco entero. Solo hace falta tener ganas de vivir algo diferente.
¿Qué crees que esperan realmente las personas cuando suben al Xanquete por primera vez? Además de la experiencia ¿qué se llevan? ¿Qué diferencia a Xanquete y mybestday.es?
Es una pregunta difícil, porque jugar con las expectativas de la gente siempre es delicado. Es verdad que muchas personas que nunca han subido a un barco vienen un poco nerviosas la primera vez, sin saber muy bien qué se van a encontrar. Pero al final, con cariño, haciendo todo fácil la experiencia suele fluir sola y casi siempre sale genial. Más allá de algún mareo puntual no tengo quejas… ni del capitán ni del barco.
Y cuando ves que esa primera inquietud se transforma en tranquilidad, sonrisas y disfrute, sabes que has hecho bien tu trabajo.
mybestday.es propone una alternativa al turismo rápido y masificado. ¿Crees que estamos volviendo a valorar experiencias más íntimas, humanas y conscientes?
Sí, totalmente. Creo que estamos en un momento en el que muchas personas empiezan a cansarse del turismo rápido, de ir tachando lugares sin llegar a sentirlos. Cada vez se valora más parar, vivir el momento y conectar de verdad con el entorno y con las personas con las que compartes la experiencia.
Por eso quiero ofrecer algo más íntimo, más humano y más consciente. No se trata de hacer muchas cosas en poco tiempo, sino de hacer una sola bien hecha, con calma, cuidando los detalles y dejando espacio para que las cosas pasen de forma natural. Al final, lo que realmente recordamos no son los sitios que visitamos, sino cómo nos hicieron sentir. Y ahí es donde creo que está el verdadero valor.
Si tuvieras que definir mybestday.es en una imagen o en un instante vivido a bordo, ¿cuál sería ese momento que resume por qué haces lo que haces?
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