Natalia Saiz (AMPER): “La mujer avanza con fuerza en tecnología y defensa: el camino recorrido es notable, aunque queda trabajo por hacer. El mensaje para las jóvenes es claro: si quieres, puedes”

6 marzo 2026

Con más de 25 años de trayectoria en telecomunicaciones, energía, defensa e infraestructuras de transporte, Natalia Saiz Méndez ha recorrido un camino poco habitual: del trabajo técnico a la gestión de proyectos y equipos, y de ahí al desarrollo de negocio internacional, con especial foco en África. Lleva 12 años en AMPER, grupo tecnológico donde hoy lidera el área comercial en sectores tan estratégicos como la defensa o las comunicaciones.

Cuando le preguntamos por el papel de la mujer en la industria tecnológica, su respuesta es directa y sin ambigüedades. Para ella, el camino recorrido es innegable —ella misma vivió en sus inicios universitarios aulas donde solo siete de cada cien estudiantes eran mujeres— pero el trabajo no ha terminado: los techos de cristal persisten, sobre todo en la alta dirección.

Con la convicción de quien ha construido su carrera en entornos exigentes y tradicionalmente masculinos, su mensaje para las jóvenes que dudan es tan sencillo como rotundo: «Sí, adelante. Si quieres, puedes.»

Hablamos con ella.

  • A esa joven de 20 años que mira con curiosidad el sector tecnológico e industrial, pero teme que en un entorno como Amper (tan enfocado en ingeniería y defensa) no haya hueco para ella… ¿qué mensaje le darías para que se atreva a dar el paso?

Hoy en día la mujer se ha incorporado con fuerza al sector tecnológico, se ha recorrido un camino importante al respecto. En las etapas formativas, quedan lejos casos como el que yo misma viví en mis inicios universitarios en la ETSII de la Politécnica, donde de 100 alumnos sólo 7 éramos mujeres. Por suerte eso ha cambiado radicalmente.

No obstante, sigue habiendo sectores tradicionalmente masculinos en los que aun tenemos camino por recorrer. Sin embargo, a lo largo de estos años el entorno está cambiando, no es hostil, por lo que el mensaje para esas jóvenes que se plantean si podrán hacer carrera en ámbitos como la defensa, es un “sí, adelante, si quieres, puedes”.

Natalia Saiz, en una foto de archivo. AMPER.

Amper ha vivido décadas de transformación técnica. Desde tu perspectiva, ¿cómo ha evolucionado el peso de la mujer en estos sectores estratégicos y cuál es ese ‘techo de cristal’ que todavía nos falta por romper?

En estos últimos años AMPER ha vivido grandes cambios tanto a nivel estratégico como organizativo, manteniendo el foco en el sector tecnológico. En este sentido, la empresa está especialmente comprometida con el papel que la mujer debe jugar y ha implantado un Plan de Igualdad que vela por el fortalecimiento y la plena igualdad de trato y oportunidades para hombres y mujeres. Hemos incorporado muchas jóvenes con talento, principalmente en las áreas de ingeniería, mujeres que han apostado por desarrollar su carrera profesional en ámbitos como la defensa, la energía o las comunicaciones, y que contribuyen diariamente al buen hacer del grupo.

En lo relativo a “techos de cristal”, diría que siguen ahí para determinados sectores sobre todo a nivel de alta dirección.

  • En un camino lleno de desafíos técnicos, ¿hubo alguna mujer —ya fuera una mentora directa o una figura inspiradora— que te hiciera decir ‘yo también puedo liderar aquí’?

Curiosamente en mi carrera profesional mis jefes y mentores siempre han sido hombres, quizás por los sectores en los que me he movido, pero he trabajado con muchas mujeres que han sido inspiradoras, y de las que he aprendido mucho, no podría citar solo una. El liderazgo se suele asociar con poder, pero no tiene por qué ser así. Para mí el liderazgo es una actitud, una forma de hacer equipo, de sumar, de hacernos mejores en conjunto, un papel que los demás te atribuyen, no se elige.

  • A menudo se ve a la industria como algo rígido de máquinas y códigos. Pero en el día a día de Amper, donde se diseñan soluciones críticas, ¿dónde encuentras tú ese componente humano, creativo o esa pasión que alguien ajeno al sector nunca imaginaría?

Puede que desde fuera de nuestro sector hablar de diseño de soluciones críticas, tecnología, defensa, seguridad o innovación se vea como algo frío, pero nada más lejos de la realidad. La tecnología está al servicio de las personas, por y para ellas. Hay toda una cadena de valor que va desde el desarrollo de productos y soluciones, implementación de los mismos y relaciones comerciales e institucionales. Y todo ello funciona bien cuando las personas estamos ahí, nos comunicamos, colaboramos y trabajamos en equipo.

Personalmente, el contacto con los clientes para mí es tremendamente gratificante, trabajar conjuntamente con ellos, ayudar a identificar necesidades y proponer soluciones, estableciendo relaciones de confianza que perduran en el tiempo.

  • Si tuvieras el poder de transformar un solo proceso —desde la formación hasta la contratación— para que más mujeres vean en la industria tecnológica su destino natural, ¿cuál elegirías?

Quitando casos contados de vocación tecnológica muy clara, para una mujer es difícil elegir un ámbito de trabajo que no conoce, y que típicamente es definido como “para hombres”. A mi modo de ver, sigue faltando un nexo más potente entre la universidad y el mundo empresarial, por lo que yo cambiaría las últimas etapas de la formación en su faceta de interacción e incorporación al mundo laboral. De esta manera conseguiríamos acercar ambos mundos, más allá de las conocidas becas.

Entrevista exclusiva del Club de Exportadores.