El reto: pequeños pacientes, grandes responsabilidades
LaTC aporta velocidad y disponibilidad, pero la radiación ionizante exige especial prudencia en población pediátrica. El técnico actúa como guardián del principio ALARA: dosis tan baja como sea razonablemente posible con calidad diagnóstica.
Antes del escaneo: justificar y preparar
Confirmar indicación y región anatómica exacta; revisar estudios previos; comprobar peso/talla para elegir protocolo; y preparar inmovilización (mantas de vacío, férulas) para evitar repeticiones. Si hay ansiedad o movimiento, coordinar sedación según circuito.
Ajustes técnicos clave (sin ‘recetas mágicas’)
Usar modulación automática de mA cuando esté disponible, adaptar kV a tamaño del paciente, limitar longitud de adquisición al área clínica, evitar fases múltiples no justificadas y aprovechar reconstrucciones iterativas/denoising. Revisar colimación, pitch y tiempo de rotación en función del movimiento.
Control de contraste y seguridad
En estudios con contraste IV: doble verificación de dosis (mgI/kg), vía adecuada, extravasación y monitorización. Documentar reacciones y asegurar disponibilidad del carro de emergencias siguiendo normativa del centro.
Cierre y CTA
Optimizar dosis es un trabajo de equipo, pero el técnico lo ejecuta en el panel. Propón auditorías internas: tasas de repetición, CTDIvol/DLP por protocolo y feedback de radiólogos.