Este Día Internacional de la Mujer, les trabajadores de Refugees Welcome España y Open Cultural Center nos unimos al movimiento de 8M para seguir alzando nuestras voces contra la violencia, los genocidios y la desigualdad.
En este día recordamos las luchas continuas que las mujeres y las personas no binarias han afrontado bajo las guerras, el colonialismo, el patriarcado y las estructuras sociales. Alzamos la voz por quienes en nuestra comunidad no pueden hacerlo; con nuestro corazón seguimos diciendo: No a las fronteras, No a los genocidios y a las guerras, No a la coerción sobre los cuerpos y No al patriarcado.
La dignidad humana más allá de las fronteras
Migrar es un derecho, no un privilegio. El valor de una mujer no depende de su estatus legal. Ningún ser humano es ilegal. Los derechos y la dignidad son inherentes y no deberían detenerse en las fronteras, sino ir más allá de ellas. Para las mujeres y las personas no binarias, cruzar fronteras conlleva mayores riesgos. La trata, la violencia sexual y los secuestros suponen un peligro más alto cuando se busca asilo. En las travesías marítimas, más mujeres que hombres han muerto ahogadas en el Mediterráneo intentando alcanzar un lugar seguro. Exigimos vías seguras de migración. El Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos deben ser respetados y aplicados por las instituciones internacionales, incluida la UE y la ONU, en las fronteras y en el mar.
Violencia de género y violencia de Estado
Condenamos firmemente la instrumentalización de las mujeres en guerras y genocidios, el uso de la violación y la violencia sexual como herramientas de genocidio y el ataque a la autonomía reproductiva de las mujeres como medio de limpieza étnica. Exigimos el fin de la violencia estatal y de género contra mujeres y personas no binarias. Desde la explotación y la trata hasta la violencia doméstica normalizada por el Estado y la cultura, decimos: basta. Condenamos enérgicamente la violencia como forma de opresión sistémica utilizada para silenciar a las mujeres y perpetuar más abusos. Ninguna violencia está jamás justificada y seguiremos apoyando a las supervivientes de estas violencias. Creemos en la protección, desde el hogar hasta el Estado. Seguiremos luchando por el derecho a vivir sin miedo, opresión ni persecución. Nos solidarizamos con mujeres y personas no binarias en todo el mundo. Exigimos que las personas que huyen de la violencia de género sean reconocidas universalmente como personas con derecho a solicitar asilo.
Autonomía económica y familia
Exigimos salarios justos y el reconocimiento de las cualificaciones y capacidades de las mujeres y las personas no binarias. Necesitamos protección frente a la explotación y el reconocimiento del papel de las mujeres y las personas no binarias como cuidadoras, así como de su enorme dedicación y contribución a la construcción de una sociedad empoderada. Las mujeres desplazadas y las personas no binarias sostienen una parte esencial de la sociedad y constituyen su columna vertebral, algo que debe ser reconocido. Honramos a las mujeres y a las personas no binarias en toda su diversidad y complejidad: el valor de nadie se mide por su papel reproductivo. Reconocemos la fortaleza de quienes crían a sus familias mientras reconstruyen sus vidas, de quienes viven en el exilio y buscan seguridad. Necesitamos sistemas y políticas que las apoyen, no que las exploten. Exigimos justicia para todos los niños y niñas que han muerto como consecuencia de los conflictos. La infancia no debería pagar el precio de la guerra.
Poder, voz y liderazgo
La representación no es ni simbólica ni performativa; es una realidad estructural con el poder de liderar, moldear políticas e impulsar cambios significativos. Agradecemos a las innumerables mujeres y personas no binarias poderosas que están impulsando cambios estructurales, rompiendo barreras y dando forma a un futuro donde la igualdad prospere, los cambios sean sostenibles y los horizontes más prometedores. No olvidamos los innumerables sacrificios y la resiliencia de las mujeres y personas no binarias que nos precedieron. Sus luchas y su tenacidad han resonado a lo largo de la historia y han abierto caminos hacia la libertad y la autonomía. No hay futuro feminista sin desmantelar el militarismo. La guerra no es neutral en términos de género. El genocidio no es neutral en términos de género. La ocupación no es neutral en términos de género. En la guerra, las mujeres y la infancia siempre serán objetivos estratégicos, pero es nuestra responsabilidad exigir responsabilidades y trabajar hacia la desmilitarización.
Comunidad y liberación colectiva
Ponemos en el centro a quienes están más marginadas y construimos solidaridad entre comunidades. No hay liberación sin comunidad. Lucharemos para eliminar las múltiples capas de opresión que enfrentan las mujeres y las personas no binarias, desde la raza y la religión hasta la discapacidad y el estatus migratorio. La libertad no debería ser condicional. Debemos trabajar juntas hacia una sociedad más justa e igualitaria donde no se nos vea de forma individual, sino como un colectivo. Debemos alzar la voz por quienes no son escuchadas. Debemos luchar por la libertad de otras personas. Ninguna de nosotras es libre hasta que todas lo seamos.
Agradecemos a todas las mujeres y personas no binarias en todo el mundo que distribuyen ayuda y asistencia, a quienes elaboran políticas, a periodistas, activistas, profesoras y a quienes sostienen a sus comunidades, su cultura y su herencia en el exilio, reconstruyendo lo que la guerra, el genocidio y el colonialismo han destruido. Nos negamos a guardar silencio ante el genocidio; exigimos rendición de cuentas, desmilitarización y un futuro donde se garantice la seguridad a quienes la necesitan. Necesitamos poner fin a la limpieza étnica y al genocidio del pueblo palestino; necesitamos seguridad y asistencia para los 117 millones de personas desplazadas en todo el mundo debido a persecución, conflictos y violaciones de los derechos humanos. No descansaremos hasta que terminen estos genocidios, guerras y el colonialismo. Nos enfrentaremos al patriarcado de forma colectiva, como una sola.
El silencio es complicidad y rechazamos ambas cosas.
Firmado por les trabajadores de Open Cultural Center y Refugees Welcome Spain.