8M | La violencia económica no retrocede: prevenirla es una responsabilidad colectiva
La violencia de género no siempre es visible. Existe una forma silenciosa y estructural que limita la libertad de las mujeres durante años: la violencia económica. En la Fundación Nantik Lum trabajamos para erradicarla, ¿te unes a nuestra misión? Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, reivindicamos la autonomía financiera como un derecho de todas las mujeres.
Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, la violencia económica ejercida por la pareja o expareja afecta al 11,7% de las mujeres en España. Cuando se incluye el impago de pensiones alimenticias como forma explícita de violencia, la cifra asciende al 13,5%.
Además, los datos revelan un factor de riesgo clave: las mujeres cuya pareja toma todas las decisiones financieras tienen cinco veces más probabilidades de sufrir violencia económica que aquellas que deciden en común.
No hablamos solo de dinero. Hablamos de control. Control de cuentas, limitación del acceso a recursos, sabotaje laboral, endeudamiento a nombre de la mujer, ocultación de información financiera o impago deliberado tras la separación. Situaciones que muchas veces no se identifican como violencia, pero que anulan la autonomía y refuerzan la dependencia.
Detrás de las estadísticas hay historias reales. Mujeres que durante años asumieron todos los gastos del hogar sin poder ahorrar, que renunciaron a su carrera profesional por presión de su pareja, que tras la ruptura se enfrentaron al impago de manutenciones o a deudas acumuladas sin conocimiento previo. En muchos casos, la violencia no termina con la separación: se recrudece.
Una participante anónima de nuestro programa relata cómo, durante 23 años, fue víctima de este abuso sin identificarlo: “Siempre me pregunté por qué, a pesar de tener buenos ingresos, nunca lograba ahorrar. Yo asumía todos los gastos del hogar mientras mi expareja destinaba su dinero a otros fines. Si yo producía, él lo tomaba o me hacía sentir culpable”.
El sabotaje laboral es otra táctica recurrente. La misma mujer explica cómo cerró su exitoso negocio para acompañar a su pareja en su carrera pública, solo para encontrarse aislada: “Me pidió que no trabajara en lo mío porque estaba mal visto en su entorno. Sin darme cuenta, mi autonomía económica estaba destruida”.
La violencia a menudo se recrudece tras la separación. Otra participante, Promotora de Igualdad, describe el «miedo y desesperación» que sintió cuando su expareja dejó de pagar la manutención de su hijo: “Al no estar casados, me vi viviendo en una casa compartida porque no podía pagar un apartamento. Me sentí anulada e impotente”.
Los datos también muestran patrones de mayor vulnerabilidad. La violencia económica afecta con mayor incidencia a mujeres migrantes, a mujeres con bajos ingresos y a aquellas con hijos e hijas a cargo. La precariedad económica no solo es consecuencia de la violencia; también puede convertirse en un mecanismo que la perpetúa.
Prevenir la violencia económica desde la autonomía financiera
En Fundación Nantik Lum trabajamos desde 2023 en el Programa de Prevención y Sensibilización de las Violencias Económicas, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y el Ministerio de Igualdad.
Nuestro enfoque es preventivo y estructural. No solo intervenimos cuando el daño ya está hecho; trabajamos para fortalecer la autonomía económica como herramienta de protección.
Lo hacemos a través de dos líneas principales:
-
Formación especializada a profesionales de la intervención social para mejorar la detección temprana y el acompañamiento.
-
Capacitación directa a mujeres en herramientas prácticas como planificación financiera, gestión de deudas, conocimiento de derechos económicos y participación activa en las finanzas familiares.
El impacto del programa refleja su necesidad:
-
4,8 sobre 5 de valoración media.
-
97% de profesionales afirman que los conocimientos adquiridos son directamente aplicables en su intervención diaria.
-
86% de los aprendizajes se mantienen a largo plazo en las entidades participantes.
-
Más de 130 entidades han reforzado sus capacidades para detectar y acompañar situaciones de violencia económica.
Sabemos que la independencia económica, por pequeña que sea, es una base esencial para la libertad personal. Cuando una mujer comprende sus derechos financieros, entiende las señales de alerta y cuenta con herramientas concretas, la violencia deja de ser invisible.
El fin de la violencia económica: Una responsabilidad compartida
Erradicar la violencia económica no es una tarea individual. Es un reto colectivo que requiere la implicación de entidades sociales, administraciones públicas, centros educativos, empresas y profesionales comprometidos con la igualdad.
Desde Fundación Nantik Lum queremos ampliar el alcance territorial del programa y seguir fortaleciendo la red de entidades formadas en prevención de violencias económicas.
Este 8M lanzamos un mensaje claro: La autonomía financiera es prevención. La educación financiera es protección y para ello la colaboración es imprescindible.
Si eres una entidad social, una administración pública, una empresa o una organización comprometida con la igualdad y quieres incorporar la prevención de la violencia económica en tu territorio o en tu estructura, podemos trabajar juntos.
Prevenir la violencia económica es avanzar hacia una igualdad real y sostenible.
¿Te unes a la lucha contra la violencia de género?
Estamos esperando tu mensaje. Contacta con nuestro equipo.
Todos los servicios de la Fundación Nantik Lum son completamente gratuitos.