En muchas comunidades rurales de El Salvador, abrir el grifo no siempre garantiza agua segura. Detrás de ese gesto cotidiano se esconden riesgos invisibles: bacterias, contaminación química o metales pesados que pueden desencadenar enfermedades transmisibles y crisis sanitarias. Alrededor del 76 % de los hogares en El Salvador tiene acceso a agua potable, pero este acceso disminuye de forma significativa en zonas rurales.

Frente a este desafío, instituciones de El Salvador y la Comunitat Valenciana han unido esfuerzos para impulsar una iniciativa que combina investigación científica, vigilancia epidemiológica y participación comunitaria en el departamento de Morazán, en la región oriental del país, una zona especialmente vulnerable a problemas de acceso y calidad del agua, donde las enfermedades de transmisión hídrica siguen siendo una amenaza para la salud pública.

Junto a la Asociación para la Salud Pública de El Salvador (ASPS) y en alianza con el Centro de Investigación y Desarrollo en Salud, CENSALUD,y la Fundación para el Fomento de la de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana, FISABIO, se va a fortalecer la capacidad del sistema de salud salvadoreño para anticiparse y responder a eventos epidémicos vinculados a la calidad del agua.

Agua segura para prevenir epidemias

Las epidemias recientes —desde el COVID-19 hasta enfermedades transmitidas por vectores como el dengue o el zika— han evidenciado la interconexión de los riesgos sanitarios en un mundo globalizado. En este contexto, las enfermedades vinculadas al agua contaminada representan una preocupación creciente para los sistemas de vigilancia epidemiológica por su rápida propagación y su impacto social y económico.

En la región oriental de El Salvador, los desafíos son múltiples. Parte de los sistemas de agua presenta problemas de tratamiento o distribución que comprometen su calidad microbiológica o físico‑química, y en algunas fuentes se han detectado contaminantes como metales pesados asociados a actividades productivas o vertidos residuales.

A esto se suma una limitada cobertura de servicios formales de agua potable y saneamiento, junto con una falta de información en la población sobre la protección de las fuentes y el tratamiento seguro del agua en los hogares.

Ante este escenario, el proyecto apuesta por una estrategia integral que fortalece la vigilancia de la calidad del agua y de los eventos sanitarios asociados, articulando el trabajo del sistema público de salud con el conocimiento y la participación de las comunidades.

Ciencia para entender qué hay en el agua

Uno de los pilares de la iniciativa es la investigación aplicada. Un consorcio científico liderado por CENSALUD de la Universidad de El Salvador, con la participación del Instituto Nacional de Salud y el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIATOX), va a desarrollar estudios para analizar la calidad del agua en la región.

La investigación aborda aspectos clave: el diagnóstico de las fuentes y sistemas de agua existentes y la identificación de contaminantes microbiológicos, físicos y químicos, incluidos metales pesados. “También incorpora investigación metagenómica para detectar microorganismos presentes en el agua aún no registrados y analizar su posible relación con enfermedades en la población, lo que permitirán comprender mejor qué factores afectan a la calidad del agua y orientar medidas correctivas para proteger la salud de las comunidades”, explica la directora de Fisabio, María Luisa Caparrós.

Comunidades en el centro de la vigilancia sanitaria

El proyecto también refuerza el papel de las comunidades como actores clave en la vigilancia de la salud. “A través de la red comunitaria —integrada por comités de salud, juntas de agua y liderazgos locales— se fortalecerá la identificación y notificación de eventos sanitarios relacionados con el agua, en coordinación con el sistema nacional de vigilancia epidemiológica“, cuenta el director de Censalud, Carlos Alberto Buendía Rivas.

Además, se desarrollarán procesos de formación y sensibilización para mejorar la gestión de los sistemas de agua, promover la protección de las fuentes y fomentar prácticas seguras de tratamiento y saneamiento en los hogares.

Una alianza internacional por la salud pública

El proyecto es también un ejemplo de cooperación científica y sanitaria entre instituciones de ambos lados del Atlántico.

La iniciativa cuenta con la financiación de la Generalitat Valenciana y reúne a organizaciones e instituciones con experiencia en salud pública, investigación y cooperación internacional: ASPS y Farmamundi lideran la implementación; CENSALUD coordina el componente científico en El Salvador; y Fisabio aporta asesoría técnica desde la Comunitat Valenciana.

También participan entidades públicas salvadoreñas como el Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Salud Ambiental y la Dirección de Epidemiología, así como gobiernos municipales y unidades ambientales locales. Los resultados de la investigación se compartirán con autoridades sanitarias, comunidades y actores clave para facilitar la toma de decisiones y mejorar la gestión del agua y la prevención de enfermedades.

La información generada permitirá diseñar planes de mejora en la gestión del agua, fortalecer las capacidades institucionales y promover una mayor conciencia social sobre la importancia de proteger las fuentes hídricas”, afirma  el responsable del proyecto de Farmamundi en Valencia, Rafael Mauri.

Una visita centrada en fortalecer las capacidades científicas

Durante su estancia en Valencia, el equipo de CENSALUD ha desarrollado un programa centrado en el fortalecimiento de capacidades científicas y la articulación con instituciones de investigación. Gran parte de la agenda se ha dedicado a prácticas y trabajo técnico en los laboratorios de FISABIO, junto a reuniones institucionales con María Luisa Caparrós, directora gerente de FISABIO; Fernando González, investigador senior; y Lucas Donat, responsable del Área de Proyectos Competitivos. Además, el director de CENSALUD se ha reunido con investigadores de la Universitat de Barcelona (UB) para conocer sus capacidades y explorar posibles líneas de investigación conjunta.

La visita también ha incluido intercambios académicos con la Universitat de València (UV), con una sesión de coordinación en la Facultad de Farmacia con la Dra. María José Ruiz Leal, catedrática de Toxicología de la UV y miembro de la Junta Rectora de Farmamundi, y Yelko Rodríguez, así como una conferencia sobre resistencia antimicrobiana desde el enfoque One Health en el Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina. Asimismo, el equipo ha visitado el Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA) de la Universitat Politècnica de València (UPV) y mantuvo reuniones con la Dirección General de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana, con Pedro Carceller, director general, y Manuel García, jefe de servicio, además de visitar la sede central de Farmamundi y realizar una reunión final de evaluación y planificación del trabajo realizado.