Son cuatro, pero en realidad son cinco.
Cuatro hermosas mujeres de piel canela y gargantas de oro, que hoy salen bajo la noche estrellada al escenario del cabaret Tropicana, el pedazo más brillante de la noche habanera.
Las cuatro voces, que también son cuatro cuerpos armoniosos, llevan con orgullo el nombre de su directora y creadora: Aída Diestro. Dos de las artistas son hermanas, Omara y Haydée Portuondo. Y completan el cuarteto Elena Burke y Moraima Secada.
Han debutado en la televisión cubana con éxito inmediato el 16 de agosto de 1952 en “El Show del Mediodía”. Y luego han reafirmado su talento y la fuerza interpretativa en otros centros nocturnos como el cabaret La Campana, el Montmartre y el Club 21. Hoy hacen suya la pista de este sitio de fama mundial, que iluminan con su presencia y sus voces. Son Las D´Aida, aunque también las conocen como “Las mulatas del chachachá”, y eso es precisamente lo que ahora cantan:
Mulata, / sé que te gusta la bachata, / te emociona y arrebata, /
cuando bailas chachachá. //
Tu cuerpo / todito se desbarata / y tu sangre se dilata,
si es que baila chachachá. //
No hay quien pueda competir / con tu elegancia en el vestir, /
ni quien te pueda igualar / cuando baila el chachachá.
Son impresionantes, elegantes, sonrientes. Sienten la música y la vida. La viven y hacen vivir a quienes las ven y escuchan. Enamoran con sus movimientos dulces, veladamente sensuales, pero lo más importante es el acople de voces. Y el repertorio que han logrado consolidar.
Esta noche, aquí, bajo las estrellas, traen directo al corazón de los asistentes un tema inmortal de Eliseo Grenet. La armonía de su canto logra dibujar sobre el escenario una verdísima vega de tabaco, y su aroma envuelve a todos. Se llama Tabaco verde, y dice:
La vega se pierde en sus casas de nieblas azules. //
El cielo brillante su lumbre consume. //
La linda veguera es fruto en pulpa y en zumo, /
eleva el tabaco su aroma en mil espirales de humo. //
Tabaco verde en flor, en tu mirada es /
llama de esperanza, color de añoranza, matiz de altivez. //
Tabaco verde en flor, en tu sonrisa es /
humo que se riza y se sutiliza en tu palidez.
Habrá que hacerle caso a un especialista, “El acuarelista de la poesía antillana”, Luis Carbonell. Ha dicho una verdad indiscutible, porque él sabe, como muy pocos, la valía y la entrega. Su frase fue sencilla y lapidaria: “no había existido mejor cuarteto en Cuba que el conformado por este grupo de mujeres”.
Las D´Aida, cuatro joyas deslumbrantes bajo las luces de Tropicana, que no necesitan focos ni reflectores. Cuentan que en 1952 se encontraron en la entrada del cine Radiocentro, en L y 23 Omara, Haydée, la vedette Vilma Valle y Elena Burke, y coincidieron en un anhelo: formar un cuarteto. Entonces fueron a ver a Aída Diestro, que pidió tiempo para valorar la idea porque quería apostar por algo distinto.
Ese “algo distinto” se nota ahora en la escena. La gente alza sus vasos y sus copas porque las incansables mulatas cantan a una extraña alegría:
Me alegro, ay, me alegro, / pero cuánto que me alegro. //
Me alegro de tu sufrir, me alegro, /
Que estés llorando y que te quieras morir. //
Me alegro, ay, me alegro, / pero cuánto que me alegro, /
me alegro de tu sufrir, me alegro, /
que estés llorando y que te quieras morir. //
No siento remordimientos que me apiaden de tu mal, /
Lo único que yo siento es / no poderlo aguantar, / me alegro, /
me alegro, / me alegro, / me alegro.
Ay, mijito, pero cómo me alegro.
La letra del tema es algo cruel, pero ellas lo dicen con tanto entusiasmo y dulzura que uno es capaz de alegrarse de cualquier desgracia del prójimo. Son Las D´Aida, y eso dice mucho.
Al final, Aida Diestro aceptó la propuesta de Elena de que fuera ella la directora del cuarteto. Había musicalidad, rigor y mucha experiencia. Ya había ido años antes a la emisora Mil Diez donde “la contrataron como repertorista y pianista acompañante; y entró en contacto con grandes figuras de la música cubana: Isolina Carrillo, Adolfo Guzmán, Enrique González Mántici”.
Después del debut el cuarteto pedía escenarios. “Su primera gira fue a New York, donde actuaron en el programa de televisión de Steve Allen”.
Estaban hechas para el chachachá, el son, el bolero y el filin, que avanzaba como movimiento. Alegraban y conmovían. Verlas era deleitarse con todos los sentidos, sobre todo cuando cantaban este tema de Adolfo Guzmán titulado Profecía:
No quiero verte más / me voy muy lejos, /
olvida, será mejor así. //
Yo sé que tú también lo has deseado. // No hay solución, digámonos adiós.
La vida tiene cosas caprichosas, / que nunca se podrán profetizar, /
mis ojos se cansaron de mirarte, / me alejo sin rencor…
Tu corazón sin latido / vendrá a buscar mi calor.
Tus labios mustios y fríos / preguntarán donde estoy.
Del trabajo de ese cuarteto se ha dicho lo siguiente: “La primera formación se nutrió, de lleno, con sus enseñanzas. “La gorda de oro” trabajaba la armonía de modo tal que se convirtió en algo natural y al resto le enseñó a respirar, a emplear el diafragma. Exigía la interpretación cuidadosa del texto, era implacable con el fraseo y empaste, así como con el respeto al género que se interpretaba”.
Con la fuerza de sus voces y el estilo envolvente y contagioso, este cuarteto ha compartido “escenario con muchísimos genios del pentagrama, como Nat King Cole, Bebo Valdés y Chico O’Farrill”, que deben estar igualmente satisfechos. Sabemos que no durará mucho la felicidad, y que cada una de ellas buscará su camino individual y será una estrella.
Esta noche consolidan su historia, y esa historia durará para siempre, aunque el cuarteto tuvo otras integrantes. Pero estas son las originales, las que uno recordará cuando escucha un tema de alguno de sus discos y le vienen a la mente los rostros de al menos tres de ellas: Moraima, Omara y Elena. Ahora se despiden, y nada mejor que dejar en el aire de La Habana el final de esa Profecía que las acompañó siempre:
Y oirás el eco de esta melodía, / que cada noche se repetirá, /
y pensarás que ha sido fantasía / la realidad de hoy.
Luis Carbonell ha dicho una verdad indiscutible, porque él sabe, como muy pocos, la valía y la entrega. Su frase fue sencilla y lapidaria: “no había existido mejor cuarteto en Cuba que el conformado por este grupo de mujeres”.
Playlist
1. Cuarteto D'Aida - Las mulatas del chachachá (Evelio Landa)
00:00:15
2. Cuarteto D'Aida - Tabaco verde (Eliseo Grenet)
00:02:50
3. Cuarteto D'Aida - Profecía (Adolfo Guzmán)
00:05:48
4. Cuarteto D'Aida - Cariñito azucarado (Enriquillo Cerón)
00:08:46
5. Cuarteto D'Aida - Totiri mundachi (Pepé Delgado)
00:11:01
6. Cuarteto D'Aida - Cuánto me alegro (Armando Oréfiche)
00:13:11
7. Cuarteto D'Aida - No sé que voy a hacer (Oswaldo Farrés)
00:15:27
8. Cuarteto D'Aida - Cachita (Rafael Hernández)
00:18:31
9. Cuarteto D'Aida - Nocturno antillano (Julio Gutiérrez)
00:20:54
10. Cuarteto D'Aida - Yényere cumae-El bombón de Elena (Justi Barreto-Rafael Cepeda)
00:24:17