Abejas y mariposas: los grandes ganadores
El estudio aborda muchas variables. Por una parte, se han registrado incrementos del 100% en abundancia y riqueza de insectos. En concreto, aparecieron abejas, escarabajos, mariposas e incluso la esfinge rayada, una polilla migratoria que viaja miles de kilómetros.
«Esto no solo es bueno para el medio ambiente», añade Domingo, «los cultivos como el almendro, el girasol o las legumbres dependen de estos insectos. Tener más polinizadores significa tener mejores cosechas», concluye.
Así, las plantas sembradas también atraen insectos que devoran plagas: chinches que cazan pulgones, avispas que parasitan orugas, y moscas cuyas larvas limpian los cultivos de plagas. La riqueza de estos «aliados naturales» se multiplicaron hasta por tres en las parcelas con barbecho sembrado.
El estudio contempla muchas variables y los resultados son diversos. Así consiguió otros resultados destacables como sustituir la mitad de los pesticidas químicos por productos ecológicos en plantaciones de tomate. En este sentido, lo más importante es que si además se intercalan flores en el cultivo, la biodiversidad aumenta un 21% y los insectos beneficiosos se disparan un 59%. Por tanto, una vez más, la clave no es solo reducir el uso de insumos químicos, sino dar a la naturaleza lo que necesita para recuperarse.
Alondras y otras aves amenazadas vuelven a los campos
Contando con herramientas como las grabadoras, se captó el canto de aves esteparias amenazadas en ecosistemas agrarios. La alondra común, por ejemplo, un pájaro catalogado como vulnerable (según el Libro Rojo de las Aves de España 2021), apareció en todas las parcelas con barbecho. Hay que tener en cuenta que las aves esteparias han perdido más del 30% de su población en las últimas décadas por la agricultura intensiva. Este estudio demuestra que pueden volver si creamos el hábitat adecuado.
Si nos centramos en los obtenido bajo tierra, los cambios fueron igual de impresionantes. La calidad biológica del suelo, es decir, grupos de pequeños organismos que viven en el mismo y lo mantienen sano (ácaros, colémbolos, milpiés) aumentó más del 100%. Estos bichitos microscópicos son esenciales: un suelo con vida retiene mejor el agua, resiste la erosión y almacena carbono de la atmósfera.