La construcción industrializada se perfila cada vez con mayor fuerza como una de las soluciones más prometedoras para afrontar el creciente problema de acceso a la vivienda en España. Así lo analizó Samuel Llebra, CEO de Easy Home, en un diálogo moderado por Jesús Ramón Zagalaz, Senior Manager de Transacciones en Deloitte Canarias, en el que se abordó el papel que puede desempeñar este modelo productivo para dar respuesta a los desafíos estructurales del sector inmobiliario.
Durante la conversación se puso de relieve que la escasez de vivienda ya no es un fenómeno coyuntural, sino un problema estructural que exige nuevas aproximaciones. En este contexto, la industrialización de los procesos constructivos aparece como una alternativa capaz de incrementar la capacidad productiva del sector, reducir plazos de ejecución y mejorar la eficiencia en costes.
A diferencia de la construcción tradicional, la construcción industrializada traslada una parte significativa del proceso productivo a entornos controlados, donde los distintos elementos del edificio se fabrican previamente en fábrica para posteriormente ensamblarse en obra. Este sistema permite estandarizar procesos, reducir errores y aumentar la productividad, replicando dinámicas propias de otros sectores industriales más avanzados.
Durante el diálogo el directivo subrayó que uno de los principales retos del sector es su baja productividad histórica. Durante décadas, la construcción ha evolucionado con escasos avances en términos de eficiencia, mientras otros sectores han incorporado procesos industriales, automatización y mejoras tecnológicas que han multiplicado su capacidad de producción. La industrialización busca cerrar esa brecha.
Además, el modelo podría contribuir a aliviar otro de los grandes problemas del sector: la falta de mano de obra cualificada. El modelo tradicional depende en gran medida de trabajos manuales intensivos, mientras que los procesos industrializados permiten una mayor mecanización y requieren perfiles profesionales diferentes, más ligados a la fabricación, la ingeniería o la gestión de procesos.
No obstante, también se señaló que la industrialización no debe entenderse como una solución aislada. Su implantación requiere cambios estructurales en todo el ecosistema del sector, desde la planificación urbanística hasta la financiación de los proyectos. En particular, se destacó el impacto de los tiempos administrativos en el desarrollo de nuevas promociones.
Los plazos para la concesión de licencias urbanísticas siguen siendo uno de los principales problemas. En algunos casos, los procedimientos administrativos pueden prolongarse durante meses o incluso años, retrasando la entrada de nueva oferta al mercado y agravando el déficit de vivienda. Reducir estos tiempos sería una de las medidas más eficaces para incrementar la producción residencial.
En este sentido, el CEO de Easy Home defendió la necesidad de una mayor colaboración entre administraciones públicas y sector privado para acelerar los procesos y generar un entorno regulatorio que facilite la innovación en los modelos constructivos.
La industrialización también presenta ventajas relevantes desde el punto de vista medioambiental. Al concentrar buena parte del proceso productivo en fábrica, es posible optimizar el uso de materiales, reducir residuos y mejorar el control energético de los procesos. Asimismo, permite integrar de forma más eficiente soluciones constructivas orientadas a la sostenibilidad y la eficiencia energética.
A pesar de las dificultades que implica la transformación del sector, la construcción industrializada se perfila como una oportunidad estratégica para modernizar la edificación residencial, aumentar su capacidad productiva y contribuir a mitigar uno de los principales desafíos económicos y sociales del país: el acceso a la vivienda.