LA CALIDAD EDUCATIVA EN COMUNIDAD - Famma

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La calidad educativa facilita el progreso académico del alumno en todas las áreas, tanto personales como de aprendizaje. Educar desde esta perspectiva les permite enfrentarse a situaciones de la vida cotidiana, aplicando sus conocimientos con un propósito concreto y haciendo que cada estudio tenga un sentido y una finalidad.  

Velar por que el aprendizaje sea accesible y posible para todos, es uno de nuestros compromisos en el Área de Educación de FAMMA, por ello pretendemos que tanto las familias como los alumnos reciban atención integral y completa adaptada a sus necesidades.  

Para que esto suceda es importante estudiar que estrategias, metodologías y recursos (materiales y humanos) están adaptados a todo el alumnado y observar si facilitan el rendimiento académico, garantizando a su vez una igualdad de acceso al conocimiento de todos los estudiantes.  A la vez que contribuimos a formar una sociedad preparada y un desarrollo sostenible de las futuras comunidades.  

Por lo tanto, la calidad educativa no es un ‘’capricho’’, sino una necesidad básica, que facilita que el alumnado aprenda de forma más efectiva, que participen activamente en la sociedad y que tengan las mismas oportunidades para formar su futuro independiente.  

¿Qué es la educación en red? 

La educación en red es un proceso de intercambio de información entre diferentes profesionales basado en una colaboración bidireccional, que tiene como finalidad que el alumnado adquiera un desarrollo integral de los estudiantes, y que no se da tan solo en el ámbito de la escuela.  

En este estilo de educación pueden participar diferentes profesionales, entre los que destacan:  

  • Maestros: de todos los ciclos educativos y de diferentes especialidades. Sus funciones fundamentales son las de preparar las actividades, las formas de evaluación, adaptar recursos, ser observadores de la evolución de los niños, mantener una comunicación continua con las familias y demás profesionales, guiar y atender necesidades y mantenerse activos e innovadores a la hora de motivar el aprendizaje de los alumnos. 
  • Profesionales sanitarios: de especialidades pediatrías. Que ejercen una serie de aportaciones en el desarrollo integral de alumno como, atender el estado de salud y bienestar de los niños; trabajar junto a los docentes en la adaptación de horarios y en mejorar la calidad de vida del paciente, atender las preocupaciones de las familias y los menores y facilitar la continuidad educativa durante las hospitalizaciones.  
  • Especialistas en intervención temprana: los profesionales como los que disponemos en nuestro Centro de Atención Temprana Pasito a pasito, como son logopedas, fisioterapeutas y psicólogos. Sirven para evaluar y diagnosticar, tratar dificultades de aprendizaje y trastornos en el desarrollo, elaborar programas adaptados al menor, coordinar con docentes y familias, atender a las familias y darles herramientas, prevenir y reducir el impacto de futuras dificultades sociales y académicas, entre otras cuestiones.  
  • Profesionales de administración educativa: ayudan a que se implementen los protocolos, los proyectos educativos y evalúan los medios utilizados en los procesos educativos. Además, de facilitar información, asesoramiento y orientación a toda la comunidad educativa.  
  • Organizaciones y asociaciones: atender los derechos del alumnado y velar por ellos, ofrecer programas y talleres de refuerzo escolar, brindar formación a docentes y demás profesionales, crear conexión con el centro escolar y las familias y promover la participación de los ciudadanos en la educación de calidad.  
  • Familias y alumnado: que el trabajo realizado por los profesionales se perpetúe en casa, compartir experiencias y facilitar información a los hospitales y centros educativos sobre los avances y dificultades de sus hijos. 

Por lo tanto, actuar en red nos permite asegurar la continuidad educativa, incluso en situaciones complicadas y específicas como son las hospitalizaciones y el inicio de signos de trastornos de aprendizaje en el alumnado.  

¿Por qué es tan importante la colaboración entre los distintos profesionales en el alumnado con discapacidad física y/u orgánica? 

Los menores con discapacidad física y/u orgánica requieren de una atención integral, con una supervisión continua de los avances y dificultades a las que se enfrentan, para que se puedan reajustar la línea de trabajo más efectiva para ellos.  

La observación y valoración periódica de estos aspectos facilita la adaptación de las intervenciones y estrategias de apoyo a las necesidades reales del menor, que pueden ser cambiantes.  

Por lo tanto, es fundamental una intervención flexible, coordinada y centrada en el alumno que permita escoger los recursos disponibles más idóneos y ofrecer estrategias ajustadas a cada caso. Con todo ello se pretende conseguir potenciar la independencia del alumno, facilitar su bienestar y un desarrollo pleno en todos los ámbitos de su vida.  

Fundamentándonos en las siguientes cuestiones:  

  • Estrategias de eliminación de las barreras arquitectónicas y adaptación de materiales escolares: tiene como objetivo garantizar que todos los alumnos puedan acceder a los distintos espacios públicos para que puedan participar de manera activa y equitativa en las actividades escolares y sanitarias. Pare ello tienen que atender que no haya cuestas con demasiada pendiente, que haya acceso a ascensores, que las puertas y los pasillos sean amplios y que las mesas y perchas se encuentren a una altura adecuada.  

A la vez que se pretende garantizar el acceso al material escolar con adaptaciones en los recursos materiales, ofreciendo herramientas con letra en braille, aumentadores de voz, apoyos visuales y auditivos, entre otros.  

  • Reducir el fracaso y absentismo escolar: mediante una evaluación de observación y un seguimiento continuo de los participantes, podemos lograr reducir el estrés y la ansiedad por asistir a clase y realizar los exámenes.  

También atendiendo a los apoyos individualizados necesarios, se disminuye el fracaso escolar, y se fomenta la participación activa de los estudiantes, gracias al trabajo de todos los profesionales implicados.  

  • Que no haya decisiones y estilos de trabajo dispares entre los distintos profesionales:  cuando cada especialista actúa de manera aislada o asume funciones que corresponden a otros profesionales, pueden generarse inconsistencias en la intervención educativa. Esta falta de coordinación provoca una ausencia de armonía en las estrategias aplicadas, lo que puede derivar en confusión para el alumno y en la aparición de barreras en su proceso de aprendizaje. Además, la ausencia de objetivos claramente definidos y compartidos dificulta la planificación de las actuaciones y puede entorpecer el progreso del menor. 

Por el contrario, cuando existe una adecuada coordinación entre los distintos profesionales implicados y una clara delimitación de responsabilidades en el proceso educativo, se favorece una intervención más coherente y eficaz. De esta forma, el menor dispone de estándares de aprendizaje claros, así como de métodos de enseñanza e intervenciones que se complementan entre sí. Esta coherencia en la actuación educativa permite optimizar los apoyos ofrecidos y facilita tanto el progreso académico como el desarrollo personal del alumnado. 

  • Apoyar a la familia y al alumnado: el hecho de que las familias cuenten con apoyo, asesoramiento e información durante el proceso educativo de su hijo favorece que se sientan acompañadas y respaldadas por los profesionales implicados. Este acompañamiento contribuye a reducir la carga asociada a sus responsabilidades, ya que les proporciona herramientas, orientaciones y recursos que facilitan la comprensión de las necesidades del menor y de las estrategias educativas más adecuadas para apoyarlo. 

Asimismo, cuando las familias están informadas y participan activamente en el proceso educativo, pueden reforzar en el hogar y en otros contextos cotidianos, como la calle o las actividades sociales, los hábitos, habilidades y conocimientos que el alumnado trabaja en el centro educativo. Esta continuidad entre los distintos entornos de desarrollo resulta fundamental para consolidar los aprendizajes y favorecer la generalización de las competencias adquiridas. 

Beneficios y principios clave de la implicación de toda la comunidad.  

Es un hecho que la participación de toda la comunidad en el proceso educativo de los menores garantiza una respuesta más adecuada a sus necesidades y favorece su desarrollo integral. Cuando diferentes agentes sanitarios y de la educación trabaja de manera coordinada, se crea una red de apoyo que permite atender al menor desde una perspectiva global.  Y teniendo en cuenta que gracias a ello se tienen los siguientes beneficios:  

  • Coherencia en las líneas de intervención, gracias a la comunicación fluida y la toma de decisiones entre los distintos profesionales.  
  • Detectar y prevenir tempranamente dificultades y trastornos del aprendizaje.  
  • Atender y prevenir necesidades educativas específicas.  
  • Consolidar el aprendizaje que adquieren en centros escolares y programas de refuerzo educativo, para que lo utilicen en su día a día. 
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