¿Sabías qué? Gaudí y el Orfeó Català - Obra Modernista de Antoni Gaudí en Barcelona | Torre Bellesguard

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La colocación de la primera piedra de la Sagrada Familia tuvo lugar el 19 de marzo de 1882, día de San José. Para conmemorar este hito, que coincide con el centenario de la muerte de Gaudí,  la Sagrada Familia celebrará un concierto especial el próximo jueves, 19 de marzo de 2026. Los responsables de la música serán los interpretes del Orfeó Catalán, una institución con la que la Sagrada Família guarda un profundo vínculo. Ojalá el evento sirva también para recordar una de las grandes pasiones de Gaudí, la música, y de paso desterrar el estereotipo que lo presenta como una persona solitaria, aislada del mundo. Al contrario, el arquitecto siempre estuvo rodeado de amigos y miembros de distintas asociaciones de su tiempo. De hecho, esta historia, la relación entre la Sagrada Familia y el Orfeó Català, empieza en un café lleno de gente…

1883-1885. El principio de una larga amistad…
Gaudí asumió el proyecto de la Sagrada Familia en 1883, un año después de la colocación de la primera piedra. Entonces tenía 31 años. Ese Gaudí no era el que la mayoría de la gente tiene en la cabeza. Aquel Gaudí vestía con elegancia, le gustaban los buenos restaurantes y no faltaba a las representaciones de ópera durante la temporada del Gran Teatre del Liceu (véase: de dandi a místico) Tampoco se perdía las tertulias del café Pelayo, situado en la parte alta de las Ramblas, cuando la plaza Catalunya aún no existía como tal. Ese café era un lugar frecuentado por intelectuales, artistas y aficionados a la música. Hacia 1885 empezó a tocar allí un pianista llamado Lluís Millet i Pagès, el futuro fundador del Orfeó Català. El músico y el arquitecto conectaron desde el primer día, y seguirán haciéndolo hasta el último. Sus respectivas obras magnas, la Sagrada Família y el Orfeó Catalán, crecerán de manera paralela, como la amistad de sus respectivos artífices.

1891-1897. Los primeros frutos
No existe una única fecha para delimitar el inicio del Modernismo, pero todas las propuestas oscilan entre finales de la década de 1880 y principios de la de 1890. El Orfeó fue fundado en 1891 por Lluís Millet. En aquella época, Gaudí ya había realizado sus primeras obras: la Casa Vicens, el Palau Güell y el Colegio de las Teresianas en Barcelona, y fuera de la ciudad, El Capricho, el Palacio Episcopal de Astorga y la Casa Botines.

En 1893 se fundaría el Círculo Artístico de Sant Lluc, que reuniría a los artistas de orientación más religiosa del movimiento. Gaudí y Lluís Millet se hicieron miembros desde el primer momento. Además, en 1897, Lluís Millet, gran compositor e incansable promotor, también fundaría la capilla de Sant Felip Neri de Barcelona. Gaudí fue su asistente más famoso. No en vano, sería atropellado camino de ella, pero vayamos por partes. De momento, basta recordar que Gaudí iba a esta iglesia para oír misa, pero también a cantar y conversar con los otros cantores, algunos de los cuales eran socios del Círculo de Sant Lluc, es decir, amigos comunes de Gaudí y Lluís Millet. De hecho, a veces, participaba el Orfeó Català y, en esas ocasiones, Lluís Millet asumía la dirección de la capilla.

1904-1906: El sueño toma forma
Curiosamente, el tercer domicilio de Gaudí en Barcelona estuvo en la calle Montjuïc de Sant Pere, 16, hoy calle Verdaguer i Callis, 16. Es una de las calles que hoy desembocan en el Palau de la Música Catalana, sede del Orfeó Català. Sin embargo, cuando Gaudí vivió allí, hacia 1880, este edificio aún no existía (véase: Los domicilios de Gaudí) La construcción del Palau tendría lugar entre 1904 y 1908, bajo la dirección de Domènech i Montaner, otro de los grandes arquitectos modernistas. La nueva institución incluiría un espacio específico para el Orfeó Català, el sueño de Lluís Millet y toda una generación (véase: Entre Wagner y la canción popular) Gaudí, gran amante de la música, será un asistente habitual del Palau. En ese periodo el arquitecto había construido la casa principal de Torre Bellesguard y empezaba la casa Batlló y la casa Milà, entre muchos otros proyectos como el Park Güell. El Modernismo estaba entonces en plena efervescencia.

1916: ¿Un curso de música o de arquitectura?…
El Palau no sólo ofrecerá conciertos, sino también otras actividades. En 1908, año de su inauguración, ya acogió dos sesiones significativas: el cincuentenario de los Juegos Florales y un acto político de Solidaritat Catalana. También organizaría cursos. Uno muy especial fue el de canto gregoriano de 1916, que reunió una vez más a los dos amigos, apasionados de este estilo y de la polifonía del Renacimiento. Eran los ejemplos propuestos por la reforma litúrgica impulsada por el papa Pío X, que quería restablecer la pureza de la música religiosa de sus primeros tiempos. Millet fue uno de sus principales defensores en Cataluña, lo que favoreció, por ejemplo, la recuperación de la música polifónica de Tomás Luis de Victoria. Ese era también el estilo preferido en Sant Felip Neri. Durante una de las clases de aquel curso tuvo lugar una acalorada discusión entre los clérigos sobre el canto. Millet, para reconducir la situación, cedió la palabra a Gaudí esperando que le ayudara a rebajar la tensión. La respuesta de su amigo fue: “Amigo mío, yo aquí no vengo a aprender música, sino arquitectura”.

1920: Dos buenos amigos…
En un par de fotografías de 1920 se aprecia la buena relación entre el creador de la Sagrada Familia y el fundador del Orfeó Català, así como la capilla de Sant Felip Neri. En la primera, Gaudí, poco aficionado a dejarse fotografiar, oculta su rostro con el sombrero. A su lado, Millet se ríe del gesto. En la segunda, un poco burlón de nuevo, el arquitecto se limita a mostrar el perfil. Estas fotografías, además, permiten apreciar el estado de la Sagrada Familia en ese momento. Por entonces Gaudí recibía muchas visitas, que atendía personalmente (véase: Gaudí, guia turístico de si mismo). Como decíamos al principio, es falso el estereotipo de Gaudí como una persona solitaria.

1921: Otra muestra del humor de Gaudí…
El Orfeó fue, en poco tiempo, responsable de conciertos memorables que dieron voz tanto a la música popular catalana como a la música clásica europea. Estos conciertos consolidaron a la entidad, convirtiéndola en una embajadora de Cataluña. Entre aquellos conciertos emblemáticos destaca el estreno de la Pasión según San Mateo de Bach, el 27 de febrero de 1921, con la participación del teólogo y organista Albert Schweitzer. Una vez más Gaudí acudió, y su presencia no pasó desapercibida. El propio Lluís Millet narra la anécdota…

“Cuando por primera vez al Orfeón Catalán dimos la Pasión según san Mateu, de Bach, llevé el Dr. Schweitzer a la Sagrada Familia, quien restó admirado de la obra, interesándose vivamente por el autor, hombre tan pequeño de estatura y de tan prodigiosa genialidad.
Schweitzer, esta personalidad también tan extraordinaria, gran apóstol del sublime Cantor de Leipzig, quiso saber la opinión de Gaudí sobre la Pasión según san Mateu.
—La habéis sentido? —le preguntó—. Qué os ha parecido?
Gaudí restó un momento sorprendido y después contestano:
—No me pensaba que me gustara tanto… pero —añadió con una risita irónica—, me parece que estos —señalándome a mí— lo han arreglado buen chico.
[…]
La Pasión de Bach lo había golpeado con su profunda unción y dominadora potencia, pero aquello era arte germánico, lo veía lejos de la luz mediterránea, y buscó la defensa de su credo con la interpretación dada por el elemento de casa, nacido a la luz del mar luminoso que nos cerca. No hay que decir como nos dais risa la paradójica respuesta.”

29 de junio de 1922: Una dedicatoria excepcional
Uno de los tesoros de la sede del Orfeó Català en el Palau de la Música es el Libro de Oro. Por sus páginas han pasado grandes personalidades de todos los ámbitos. El 29 de junio de 1922, día de San Pedro, la junta directiva pidió a Gaudí que firmara. Aunque el arquitecto solía rechazar este tipo de peticiones, en esta ocasión aceptó, seguramente por la amistad que mantenía con Lluís Millet. Bajo el dibujo  una cruz griega y una alegoría del mito de Orfeo, puede leerse: “En el cielo, todos seremos orfeonistas”.

1926: Antes de llegar al cielo…
Como tantas otras tardes, el 10 de junio de 1926 Gaudí inició su camino desde la Sagrada Familia hasta la capilla de Sant Felip Neri para oír misa y cantar su amada música litúrgica. Nunca llegaría. Fue atropellado por un tranvía durante el trayecto.

El entierro tuvo lugar el 12 de junio. Durante la procesión, una de las personas que sostenía las cintas del féretro era Lluís Millet. Al llegar a la Sagrada Familia dejó la cinta y tomó la batuta para dirigir el Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria, uno de los compositores preferidos de ambos amigos. Un largo camino desde aquellos días de juventud en el café Pelayo. Quién sabe, quizá Gaudí tenía razón, y ahora ambos son orfeonistas en el cielo.

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