Hoy, 16 de marzo, celebramos el aniversario de nuestras Constituciones, el “libro de vida” que orienta nuestra vocación, su espiritualidad y su misión en la Iglesia y en el mundo.
Un día como hoy, pero de 1910, el Papa Pio X aprobó definitivamente este texto fundamental para la Congregación. Desde entonces, las Constituciones han sido una guía para vivir el carisma de la hospitalidad, inspirando la vida comunitaria, la relación con Dios y el servicio a las personas más vulnerables.
Las primeras Constituciones fueron redactadas en 1882 por San Benito Menni, fundador de nuestra Congregación. En ellas se recoge la experiencia espiritual y apostólica de las primeras hermanas, así como su camino hacia la santidad a través de la hospitalidad.
Más que un conjunto de normas, las Constituciones reflejan una forma concreta de seguir a Cristo: vivir en fraternidad, cultivar una profunda vida espiritual y entregar la vida al cuidado de quienes sufren, especialmente en el ámbito de la salud mental y la atención a las personas más vulnerables.
Con el paso del tiempo, este documento ha acompañado el crecimiento y la expansión de la Congregación, adaptándose a las nuevas realidades y a los desafíos de cada época.
Siguiendo la llamada de la Iglesia a discernir los cambios de la sociedad, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, como Congregación en el 2019 dimos inicio a un proceso internacional de revisión de sus Constituciones.
El objetivo era revisitar el texto desde la fidelidad al carisma fundacional, pero también desde la necesidad de responder a los desafíos del mundo contemporáneo y a las nuevas realidades de la misión hospitalaria.
Este proceso fue profundamente participativo: más de 900 religiosas de todo el mundo aportaron su reflexión, experiencia y discernimiento comunitario.
La revisión culminó en noviembre de 2022, cuando el nuevo texto fue aprobado por el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, marcando una etapa significativa en la historia de la Congregación.
La actualización de las Constituciones recoge elementos esenciales para vivir hoy el carisma hospitalario:
Una espiritualidad hospitalaria integral que se comprende como una experiencia que atraviesa toda la vida, desde la oración, la vida fraterna, la misión y el encuentro con las personas atendidas.
La formación continua que acompañe el crecimiento humano, espiritual y apostólico de cada hermana a lo largo de toda su vida.
Interculturalidad, que enriquecen nuestra vida comunitaria y la misión, siendo una Congregación presente en más de 25 países, reconociendo la importancia de las distintas realidades y contextos.
La autoridad como servicio, donde el ejercicio del gobierno se entiende desde la hospitalidad, contemplando un liderazgo cercano, que escucha, acompaña y promueve la fraternidad.
En un mundo marcado por profundas transformaciones sociales y culturales, este “libro de vida” sigue inspirando a la Congregación a ser testigo de la misericordia sanadora de Dios, viviendo en fraternidad y llevando esperanza allí donde la humanidad más sufre.
En este camino de profundización y renovación, muchas hermanas han compartido cómo las Constituciones siguen iluminando hoy su vida y misión. Como expresa la hermana Cécile, de la comunidad de Roma: “Nos preguntamos: ¿qué me dice el texto? ¿A qué me interpela? ¿A qué compromisos concretos me invita?”. Un tiempo de reflexión y encuentro que, como ella misma señala, “nos ha ayudado a renovar nuestro sentido de pertenencia a la Congregación y el amor por nuestra vocación”, fortaleciendo el compromiso de vivir la hospitalidad allí donde el mundo más lo necesita.