La educación de los menores no se centra únicamente en aprender conceptos, fórmulas y contenidos específicos de las asignaturas. La cultura y el arte también forman parte fundamental de este aprendizaje. Muchas veces, no solo se aprende en la escuela, sino también a través de actividades lúdicas, dinámicas y en rutinas diarias, que permiten a los niños participar activamente en la historia y en el arte, poniendo en práctica la observación y la experimentación.
Desde los 0 a 6 años, a los niños ya les resulta enriquecedora la cultura para su crecimiento, tal y como desarrollan las teorías del desarrollo evolutivo de Piaget. Este proceso favorece la adquisición de diversas destrezas como la construcción de su propia identidad, el desarrollo de la autoestima , la capacidad de responder al entorno que le rodea, el pensamiento abstracto y, por tanto, la creatividad. En esta etapa también comienzan a adquirir sus primeras nociones de historia y se inician en la lectoescritura, un ejemplo de ello son actividades como los cuentacuentos.
En cuanto, a los menores de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, la cultura aporta numerosos beneficios en el desarrollo de la identidad personal, la cual atraviesa un período de crisis especialmente en la adolescencia y en la preadolescencia. Tal y como señalan las etapas del desarrollo de Jean Piaget se afirma que ‘’el objetivo principal de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron.’’ En este sentido, la cultura favorece la formación de personas más independientes, capaces de construir su propio pensamiento crítico, al mismo tiempo que mejora su capacidad para tomar decisiones de manera autónoma.
Por lo tanto, sembrar cultura en la mente de los más pequeños reaviva la experiencia de aprendizaje, haciendo que los niños sean responsables de su propio proceso educativo y favoreciendo la asimilación de contenidos a largo plazo.
Esto es visible en la realidad , por ejemplo , muchos proyectos educativos de centros con los que nos coordinamos, como las Escuelas Bosque y el Colegio Gaudem, integran la cultura tanto en el currículo como en el Proyecto Educativo de forma transversal. Por lo tanto, no está solo presente en asignaturas como artes plásticas, dibujo técnico o música; sino que aparecen nociones de esta o actividades culturales en todas las asignaturas adaptando a los contenidos que se pretenden enseñar en cada asignatura.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos mencionados, hemos visto fundamental transmitiros que esta serie de actividades también se pueden realizar desde el hogar. Desde la comodidad del sofá pueden leer cuentos, ver una obra de teatro, o incluso ir a la cocina y preparar una receta tradicional de algún país permiten acercar la cultura de manera práctica y divertida.
Seguramente al leer esto os están surgiendo preguntas como:
- ¿Qué tipo de actividades culturales son más adecuadas para la edad y las necesidades educativos de mi hijo o alumno?
- ¿De qué manera la cultura va a ayudar al niño en mejorar sus resultados en las asignaturas?
- ¿Qué criterios y recursos podemos utilizar para facilitar el aprendizaje en las salidas?
- ¿Cómo integrar la cultura de manera transversal en el currículo educativo?
Os respondemos a estas preguntas realizando una línea temporal de los pasos que se podrían dar.
Proceso para inspirar el amor por la cultura en los más pequeños.
El proceso para fomentar conocimientos sobre el arte, el cine, la música y la experimentación histórica a través de museos, es mucho más fácil de lo que creemos. Los menores se muestran abiertos y receptivos a trabajar fuera del aula, a experimentar a mancharse las manos y a desarrollar su intelecto y su ingenio de forma más natural.
Cuando se les ofrece la oportunidad de aprender en espacios culturales o mediante actividades creativas, los niños suelen implicarse con entusiasmo.
Salir del entorno tradicional del aula y acercarse a este estilo de experiencias culturales les permite explorar, hacerse preguntas, observar y descubrir el mundo desde una perspectiva diferente y participativa.
Los pasos para seguir, por lo tanto, para integrar esta área en la escuela y en la vida diaria de la familia para menores con discapacidad física u orgánica es la siguiente:
- Estudiar el entorno y los materiales: para ello es fundamental conocer al alumnado identificando sus intereses, destrezas y dificultades. Al mismo tiempo, el entorno debe ser adaptado a sus necesidades de movilidad y visibilidad, evitando barreras físicas o limitaciones innecesarias.
En una primera etapa, se pueden realizar actividades piloto para observar cuáles ejercicios se adaptan mejor a sus gustos, cuáles pueden comprender y cuáles son capaces de realizar. Es normal que al principio surja cierta frustración ya que al encontrar el ejercicio adaptado ideal puede ser complicado. Para ello, es importante tener paciencia y estar dispuesto a renovar y ajustar las actividades constantemente, hasta lograr experiencias culturales verdaderamente inclusivas y enriquecedoras para cada niño.
- Comenzar por actividades en casa desde edades tempranas: antes de que los niños ingresen al colegio, es recomendable comenzar a realizar actividades culturales diariamente en casa. Esto puede incluir la lectura de pequeños cuentos ilustrados, canciones educativas o dibujos animados que despierten su interés, así como manualidades y actividades creativas, como diseñar brochetas con alimentos tradicionales.
Además, es muy beneficioso realizar visitas a espacios culturales destinados a menores de 0 a 6 años, como talleres o sesiones de cuentacuentos, que permiten al niño relacionarse con el entorno cultural de manera divertida y significativa.
- Cuando se incorporan al centro educativo velar por la transversalidad y la motivación por la cultura: teniendo en cuenta múltiples estrategias educativas, es importante diseñar actividades culturales variadas dentro del aula y fuera de ella, adaptadas a las necesidades e intereses del alumnado. Dentro del aula, se pueden realizar actividades musicales, proyectar películas educativas o montar pequeñas obras de teatro, como las representaciones para el “baile de fin de curso”, que permiten combinar aprendizaje y creatividad.
Fuera del aula, es recomendable aumentar las salidas culturales, orientándolas a diferentes asignaturas. Por ejemplo, visitar un planetario puede reforzar los conocimientos de Ciencias, mientras que exposiciones de arte o historia enriquecen otras áreas del currículo.
Asimismo, es fundamental desarrollar proyectos educativos y exposiciones que integren la cultura de manera activa y práctica. Todas estas estrategias deben adaptarse al alumnado, considerando sus intereses, capacidades y ritmos de aprendizaje, garantizando así una experiencia educativa inclusiva, motivadora y significativa.
- Favorecer que propongan nuevas salidas y ejercicios culturales: es imprescindible que los alumnos sean protagonistas de su propio aprendizaje cultural, especialmente después de haber experimentado diversas actividades y experiencias culturales. Esto se puede lograr a través de círculos de ideas, encuestas y votaciones, así como mediante proyectos colaborativos que integren contenidos de distintas asignaturas.
Cuando los alumnos ya han vivido distintas experiencias, están mejor preparados para proponer nuevas actividades, elegir salidas culturales y participar activamente en proyectos que les interesen. Esta participación no solo fomenta la creatividad, el pensamiento crítico y la autonomía, sino que también fortalece su compromiso con el aprendizaje y su capacidad de trabajar en equipo.
- Integrar la cultura como un proceso continuo: no se debe dejar este aspecto como acciones aisladas, sino que la cultura debe ser un elemento constante en la vida educativa y cotidiana del menor. Esto permite que cada experiencia se conecte con aprendizajes previos y futuros, convirtiéndose en una experiencia viva, transversal y significativa, abierta al cambio y a nuevas propuestas. De esta manera, el aprendizaje cultural acompaña al niño de manera continua, reforzando su curiosidad, creatividad y desarrollo integral.
Ejemplo práctico de enseñar cultura en el ámbito educativo transversalmente.
Obra de teatro: ‘’La ladrona de números’’
Para menores de: 5 a 7 años.
Objetivos: iniciarse en las sumas, identificar el sonido de los números, iniciarse en el teatro, mejorar la expresión oral y funcional, transmitir ideas y emociones, utilizar el lenguaje no verbal y mejorar los resultados en las asignaturas de Matemáticas.
Personajes:
- Niña-protagonista: Anya.
- El número 11.
- El número 3.
- El número 8.
- El más.
- El villano de la historia: el borrador.
Desarrollo de la obra, ejemplo acto I:
Acto I. Yo no sé sumar.
Anya se encontraba en casa delante de la hoja de matemáticas que no conseguía rellenar. ¡Ella no sabía sumar! Mientras se agobiaba con lágrimas en los ojos intentaba descifrar los ejercicios, fruncía el ceño como si eso le fuera a ayudar a resolverlos. Es entonces cuando recordó lo que su abuelita le decía cuando iba a visitarla a casa (¡Todo lo que te creas es posible, aunque a los ojos del resto no lo parezca!) Así que la pequeña se le ocurrió la idea de hablar con los números para ver si le podían ayudar.
Anya (con voz inquieta y temblorosa, se quedó detenidamente mirando a los números):
- ¡Ey, vosotros! ¡Sí, vosotros! … Despertad por favor, necesito vuestra ayuda.
Los números se mantuvieron inmóviles.
Anya (decepcionada de ella misma y cada vez más nerviosa):
- ¡No sé cómo se me ocurre hablar con vosotros, si solo sois números!… Las matemáticas están afectándome.
Los números comenzaron a tambalearse en la hoja de papel y sonó un leve zumbido *brrmmm.
Anya (sorprendida, gritó):
- ¿¡Qué ha sido eso?! ¡Despertad!
Se volvió a hacer el silencio y ninguno de los números se movió de nuevo.
Anya (frustrada, suspiraba):
- ¿Me estaré volviendo loca? ¿¡Porque sigo hablando con vosotros?
Pero Anya volvió a fruncir el ceño y recordar lo que le había dicho su abuela, confiando de nuevo en sí misma.
Los números comenzaron de nuevo a tambalearse en la hoja de papel y sonó un leve zumbido *brmmm.
Número 3 (entre carcajadas, respondió a Anya):
- ¡Qué poca confianza tienes en nosotros! Esperábamos que hubieras atendido en clase… ¡y ahora tenemos que salir a ayudarte con lo a gusto que estábamos tumbados en la hoja!”
Número 8 (con retintín y voz grave, se dirigió al 3):
- Pero, 3 ¿Qué ibas a esperar de una humana?
Anya (con los ojos como platos se atrevieron a contestarles con gran fuerza y decisión):
- ¡Tenéis que ayudarme! ¡Debo tener este ejercicio hecho para mañana, no puedo más!
Más (con voz de anciano sabio):
- Hija mía, nosotros no tenemos problema con ello, sin embargo, lo que te enseñemos tendrás que aprenderlo rápido… pues el Borrador tiene muy malas pulgas y no le gusta que nos relacionemos con humanos. ¡En cualquier momento podría volver!
El número 3 y 8 se dieron de la mano y el más les dio un codazo uniéndose a ellos de repente aparecieron en la hoja ni nada más ni nada menos, el número 11.
Si queréis disponer de esta obra de teatro creada por el Departamento de Educación de Menores de Famma o tienes alguna duda de que tipo de actividades culturales puedes realizar junto a tu hijo o tu alumno, te facilitamos nuestro número al 915 933 550 e e-mail educacion@famma.org