El Think Tank navarro, Institución Futuro, analiza los datos de la dependencia en España y Navarra. En conjunto, los resultados reflejan que Navarra se enfrenta al reto de reforzar la efectividad de su sistema de atención a la dependencia, más allá de su posición en el conjunto de España
Hace una semana se publicó el XXVI Dictamen del Observatorio de la Dependencia, que ofrece un diagnóstico reciente del funcionamiento del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en España.
Entre los principales resultados del informe, los tiempos de espera hasta recibir una prestación o servicio destaca como uno de los indicadores más reveladores del funcionamiento del sistema. A partir de este indicador, se observa una de las principales debilidades del sistema: su marcada heterogeneidad territorial.
La diferencia entre la comunidad autónoma con mayor demora y la más ágil alcanza los 446 días, mientras que la media nacional se sitúa en 341 días, muy por encima del plazo máximo previsto en la normativa (182 días). La mayoría de territorios, entre ellos Navarra, se sitúan en un tramo intermedio de entre seis meses y un año. En conjunto, estas diferencias evidencian que el acceso al sistema de atención no es homogéneo y depende en gran medida del lugar de residencia.
Para medir el desempeño del sistema de dependencia en cada comunidad autónoma, el Observatorio Estatal para la Dependencia utiliza una Escala de Valoración, que integra indicadores como cobertura, gestión, prestaciones, intensidad de atención y financiación. Elaborada anualmente por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, esta herramienta asigna una puntuación comparable a cada territorio a partir de una metodología propia basada en datos oficiales, donde una mayor puntuación refleja un mejor desempeño del sistema.
En este contexto, Navarra se sitúa en el grupo de comunidades con las valoraciones más bajas (menores a 5 puntos). Este resultado ubica a la región en torno a la media, aunque por detrás de los territorios con mejor desempeño. Sin situarse entre las comunidades con mayores déficits, su posición evidencia un margen relevante de mejora en el desarrollo y la aplicación efectiva del sistema.
La evolución de Navarra muestra un cambio de posición relativa respecto al conjunto de España. Entre 2008 y 2014 se situó por encima de la media nacional, dinámica que se rompe en 2015. Desde entonces, se observa una recuperación gradual que en 2025 converge con la media nacional. Sin embargo, esta mejora se produce tras una pérdida de posición relativa, sin recuperar la ventaja inicial ni aproximarse a las comunidades con mejor desempeño.
Según Institución Futuro, si bien en el contexto de España, Navarra se sitúa en una posición intermedia, en 2025 presentó la peor puntuación en el indicador 16, relativo a la ponderación de las prestaciones económicas por grados, que evalúa si las cuantías se ajustan de forma adecuada y proporcional al nivel de dependencia de los beneficiarios. En este ámbito, para Navarra se estima un importe medio ponderado de las prestaciones económicas de 171 euros, frente a los 377 euros de Galicia, que lidera este indicador. Esta baja valoración contribuye, en parte, su posición intermedia en el país.
En conjunto, los resultados reflejan que Navarra se enfrenta al reto de reforzar la efectividad de su sistema de atención a la dependencia, más allá de su posición en el conjunto de España. Los datos apuntan a ámbitos concretos de mejora que inciden directamente en la calidad de la atención y en la respuesta que reciben las personas dependientes.
Resulta clave avanzar en una mayor adecuación de las prestaciones económicas al grado de necesidad, así como en la mejora de los procesos de gestión para reducir los tiempos de espera. El objetivo debe centrarse en garantizar un sistema más ágil, suficiente y ajustado a la realidad de los beneficiarios.
Institución Futuro concluye que Navarra debe consolidar un modelo que asegure una atención eficaz y de calidad, capaz de responder de manera adecuada a las necesidades de las personas dependientes y de contribuir de forma directa a su bienestar y autonomía.