La exdeportista profesional repasa su vínculo con el mar, el origen de su compromiso y la importancia de la educación y la ciencia para afrontar los retos climáticos.
En la última etapa de mi carrera olímpica ya empecé a interesarme mucho por los temas medioambientales. Hablaba con científicos, con expertos, con gente que trabajaba en la conservación. Cuando dejé la vela olímpica sentí que tenía que devolverle algo al mar, que me había dado tanto. Así nació la Fundación Ecomar.
Lleva más de dos décadas trabajando en educación ambiental. ¿Por qué apostaron especialmente por los niños?
Porque son las personas más receptivas. Siempre repito una frase de Pitágoras que me encanta: ‘Si educas a un niño, en el futuro no tendrás que castigar al hombre’. La educación es una herramienta tremendamente poderosa para cambiar la sociedad.
El cambio climático es uno de los grandes debates actuales. ¿Qué percepción tiene desde su contacto con el mundo científico?
Yo siempre digo que la opinión que vale es la de los científicos. Ellos tienen los datos y el conocimiento. Lo que explican es que a lo largo de la historia de la Tierra ha habido cambios climáticos, pero el factor humano está acelerando ese proceso. Nuestra influencia en el planeta es cada vez mayor y debemos tomárnoslo muy en serio.
¿Le preocupa especialmente el Mediterráneo?
Sí, porque es un mar muy sensible. Todo lo que ocurra aquí puede ser una señal de lo que pasará en otros lugares. Por eso es tan importante actuar ahora y proteger sus ecosistemas.
¿Qué puede hacer un ciudadano corriente para ayudar?
Mucho más de lo que pensamos. A veces son gestos muy simples. Por ejemplo, evitar tirar toallitas por el retrete. En muchas limpiezas de costa recogemos cientos de kilos de toallitas que terminan en el mar. Son pequeñas decisiones cotidianas que pueden marcar una gran diferencia.
Después de tantos años de trabajo, ¿mantiene el optimismo?
Sí, porque veo cada vez más personas implicadas. Cuando la gente entiende el problema, quiere formar parte de la solución. Y eso es lo que nos da esperanza.
ALEJANDRO LORENTE
LA VERDAD DE MURCIA