La innovación abierta activa el engranaje de las fábricas 4.0

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Pese a que hay margen de mejora, la industria y el mundo académico han ido encontrando fructíferos puntos de encuentro en un país que lidera los proyectos colaborativos europeos

La innovación abierta, la colaboración estrecha entre el ámbito académico y el empresarial, es una pieza clave del engranaje de la reindustrialización en España, el amanecer de la nueva era de las fábricas 4.0. Una sinergia que cuenta con apoyos institucionales como la Compra Pública Precomercial y los Ecosistemas de Innovación del CDTI; el programa 'Activa Startups', gestionado por la Fundación EOI (Escuela de Organización Industrial); los Pertes, las iniciativas de las CC.AA, etc. Desde Europa, esta relación se refuerza con un mix de subvenciones, 'espacios comunes' y fondos de inversión público-privados: Horizon Europe: Pillar III, EIC Transition, los Advanced Innovation Challenges, etc.

Un ejemplo de lo fructíferos que pueden ser estos entornos se ha vivido esta semana en el Matadero de Madrid. Allí se ha celebrado el evento 'UPM Investiga', en el que la Universidad Politécnica de Madrid ha mostrado los los resultados y 'work in progress' de sus investigaciones (con varios ejemplos de innovación abierta). Diversos stands y ponencias, como 'Industria del futuro', 'Horizontes de la tecnología', etc., que se suman a iniciativas de la universidad como sus 'workshops', los 'hubs' de innovación digital y sus cátedras Universidad Empresa (con ejemplos como GMV, Abertis, Fundación Repsol, Moeve, Oesia, etc.)

«La UPM (señala Luis Gómez Fernández, vicerrector de investigación y doctorado) nació en 1971 como la unión de las escuelas superiores de ingeniería y arquitectura y desde sus comienzos ha impulsado la ciencia y la investigación aplicadas, lo que se ha traducido en aspectos como el liderazgo en cátedras Universidad-Empresa, patentes, etc.». Así se ha mostrado en 'UPM Investiga', con ejemplos de aplicación en aeroespacial, superconductores o energías renovables… un desempeño en el que aún queda camino por recorrer: «Se ha conseguido mucho, pero las universidades tenemos que esforzarnos aún más en estrechar nuestros lazos con las empresas y las instituciones».

Lista de 'pendientes'

David Prieto, CEO de CT Ingenieros, destaca cómo «a veces se sigue midiendo el éxito por el desarrollo técnico, cuando el criterio debería ser bastante más exigente: comprobar si las soluciones mejoran la disponibilidad, acortan un ciclo de industrialización o permiten escalar sin penalizar costes». Prieto añade cómo, en el ámbito de la Industria 4.0, «esta relación con el ecosistema universitario y tecnológico se traduce en soluciones muy pegadas a planta, como la integración de PLCs, la sensorización, la analítica operativa, la simulación de procesos o la formación inmersiva para operadores». En su caso, colaboran, por ejemplo, con la UC3M en el proyecto G2-Enermovil, o con Airbus Defence and Space en SCARLET (automatización de procesos logísticos en taller eléctrico mediante robots y cobots conectados con tecnologías IoT). «El objetivo (concluye) no es digitalizar por digitalizar, sino mejorar variables concretas de negocio y operación, como el OEE (Eficacia General de los Equipos), la calidad a la primera, la reducción de no conformidades, el 'ramp-up' industrial (subida gradual del ritmo de trabajo) o la trazabilidad de procesos complejos».

Desde el ámbito de la ingeniería, Andrés Muñoz Machado, secretario del Comité de Industrialización del Instituto de la Ingeniería de España (IIE), destaca la relevancia del marco normativo, con ejemplos «como la Ley Europea de Innovación, la Ley Española de Ciencia y Tecnología, la Plataforma Europea de Colaboración de Clústeres o las Oficinas de Transferencias de Conocimiento de las Universidades Españolas». «Esta estructura parece completa, pero su funcionamiento no arroja para España los resultados deseables. De los tres millones de empresas existentes en España, solo realizan I+D unas 12.000 y el gasto en I+D (2024) se estima alcance el 1,50% del PIB, mientras que en la UE llegará al 2,24%PIB. Según Cotec (2024), en España el sector privado es responsable del 56% del total del gasto en I+D (en la UE esta cifra alcanza el 68,4%)».

El 79% de las grandes empresas ya cuentan con departamentos específicos de innovación abierta

Armonizar la gestión de las instituciones, aligerar la excesiva burocracia e incrementar la educación en colaboración componen, entre otros aspectos, el frente de necesidades para crecer en esta era de desafíos. Escenario al que Muñoz Machado añade la importancia «de mejorar lo que podría denominarse la 'gobernanza del Sector Industria' mediante un Pacto por la Industria en el que se incluyese un plan a largo plazo, con medidas que protegiesen su contenido de los vaivenes políticos y que, a la vez, contuviera normas sobre su gobernanza».

José Manuel Leceta, presidente de la Comisión de Innovación de Ametic, coincide en la necesidad de impulsar aún más «una mayor colaboración entre empresas, universidades y administraciones. Tras la pandemia, este avance se ha concretado en iniciativas como los Perte, los IPCEIs o los 'sandbox', que han contribuido a dinamizar el ecosistema. Sin embargo, persisten retos estructurales para mejorar la coordinación de políticas, alinear territorios y, sobre todo, simplificar los procesos burocráticos».

El valor del dinamismo

Ante este escenario, España balancea su predominio de pymes «que supone no solo un reto para la adopción de tecnología, sino también para su desarrollo y escalado», con el auge del emprendimiento tecnológico: «Las nuevas empresas (añade Leceta) no solo generan empleo neto, sino que lideran buena parte de la innovación disruptiva. Además, España acoge algunos de los ecosistemas digitales más dinámicos de Europa (el sector digital representa ya un tercio de la I+D financiada), una oportunidad clara para catalizar la conexión entre conocimiento, talento y mercado».

Josep Aracil, presidente de la Comisión de I+D+I de CEOE, subraya que «España se ha convertido discretamente en un referente europeo en colaboración: coordina el 16% de los proyectos colaborativos financiados por Horizon Europe, 533 liderados a nivel europeo. Esto nos sitúa como el primer miembro en liderazgo de proyectos de I+D+i en colaboración». Datos, ensayos clínicos, defensa y tecnologías duales centran esta aportación, aunque Aracil avisa del peligro del 'hueco incómodo': «Hay un problema estructural, un fallo del sistema, que amenaza con limitar nuestro potencial: el llamado 'valle de la muerte' entre la investigación y el mercado. España financia proyectos, no trayectorias; actividades, no capacidades; prototipos, no industrias».

En todo caso, Aracil apunta en la parte del 'haber' el talento, la ciencia, los hubs digitales, las multinacionales productivas y un ecosistema emprendedor creciente; y en el 'debe', la ambición estratégica. «La innovación abierta (concluye) ya ha demostrado que puede derribar barreras cuando hay urgencia, como ocurrió en la pandemia. La pregunta ahora es si sabremos institucionalizar esa urgencia, convertirla en política de Estado y usarla para crear capacidades en un país más competitivo y resiliente». O como afirmó por Satya Nadella, CEO de Microsoft: «Nuestra industria no respeta la tradición, solo respeta la innovación. Para innovar, hay que ser capaces de aprender de los demás y colaborar sin barreras».

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