Esta noche de octubre de 1957, a punto de salir al escenario del Casino Parisién, en el Hotel Nacional, a cantar con la Orquesta Riverside, Tito recuerda a su amigo Miguelito Valdés y le agradece todo lo que hizo por él y por su carrera. Lo contó a la prensa mucho más tarde de este modo:
“Miguelito Valdés me había escuchado y me suelta un día: ¿Por qué no te cambias el nombre? Ese José lo tienen muchos cantantes y sobre todo el Tenreiro, tan inadecuado para cantar guarachas y congas. Esa gaita es para otros. ¿No te gustaría usar el segundo apellido?”.
Desde entonces dejó su nombre verdadero, José Antonio Tenreiro Gómez, que olía a gallego por todas las costuras, y se llamó, simplemente Tito, Tito Gómez. Así, más ligero de equipaje para la música que había cambiado por la carrera de medicina, pudo ingresar a la Riverside en 1942, y avanzar por el mundo a través de un sendero que lo llevaría a la inmortalidad, una Vereda tropical, que ahora comienza cantando:
Voy por la vereda tropical, / la noche plena de quietud /
con su perfume de humedad. //
Y en la brisa que viene del mar / se oye el rumor de una canción, /
canción de amor y de piedad. //
Con ella fui / noche tras noche hasta el mar, /
para besar su boca fresca de amor. //
Y me juró / quererme más y más, / y no olvidar jamás /
aquellas noches junto al mar.
Para él elegir la carrera musical no fue un jardín de rosas, ni siquiera una verde vereda tropical. Se oponía a ello su padre, nacido en Ponferrada del Vierzo, España. Y José Antonio Tenreiro Gómez, antes de ser Tito, lo comprendía, porque quería a su viejo, y lo respetaba. Pero la música tiraba fuerte, a pesar de que en aquella época no era lo que se dice un medio de vida prometedor, y en algunos casos, ni siquiera respetable, para algunas familias. Pocos conocen que el futuro Tito Gómez “se inició como cantante lírico. Debutó a los 12 años en el canto lírico y ganó dos premios de interpretación con los números de Ernesto Lecuona, María La O y Rosa la China”. Por eso su padre se oponía, “no quería oírlo cantar canciones populares, que consideraba como “música de la chusma”.
Pero él fue tenaz, y lo logró. Tito, o José Antonio en aquel momento, se lanzó a fondo. Había nacido en una familia de diez hermanos, el 30 de enero de 1920 en la calle Acosta entre Compostela y Habana, en el barrio de Belén, en La Habana Vieja. En 1937 fue al programa La Corte Suprema del Arte, interpretó la canción de Julio Brito Cuando te acuerdes de mí, y ganó. En ese momento pudo haber cantado un tema de Rafael Hernández que grabaría muchos años más tarde con la Orquesta de Enrique Jorrín:
Yo tengo ya la casita que tanto te prometí, /
y llena de margaritas para ti, para mí. //
Será un refugio de amores será una casa ideal /
y entre romances y flores formaremos nuestro hogar. //
Ahora seremos felices ahora podemos cantar /
aquella canción que dice así con su ritmo tropical… //
La ra la la ra la la ra ra la ra la Ia ra la ra
que Dios nos dé mucha vida, Negra / y mucha felicidad.
El joven Tito se arriesgó, o sabía que su voz era un tesoro, un portento que lo llevaría muy alto. Se fue de La Habana y “comenzó a cantar música cubana en la ciudad de Santa Clara con la orquesta Montecarlo, dirigida por Julio Cueva”. El destino estaba poniéndose de su lado, abriendo trillos para que llegara. Lo cuenta en su historia: “Estando en Santa Clara, Amado Trinidad, en su primera emisora, la CMHI, propuso a Gómez integrarse a la Orquesta Montecarlo, que dirigía el maestro Julio Cueva, con Felo Bergaza al piano, y Orlando Guerra “Cascarita” de cantante principal. Tito Gómez aceptó, pero permaneció poco tiempo en aquella orquesta”.
Hizo bien. Cascarita iba a llenar un espacio tremendo en nuestra música. Y dos grandes no podrían brillar al unísono. Gracias a ello, “en 1939 se profesionalizó e inició una carrera como cantante con diversas orquestas. Con la de Octavio Estivil empezó a labrar su nombre y no tardó en realizar una gira por Perú, Puerto Rico y Honduras”. Ahora vuelve a escena con la Riverside y hechiza al público del Parisién cantando:
Todo lo que sueño es tan dulce / tan dulce como tú. //
Sueño con cositas tan lindas / tan lindas como tú. //
Todo lo que ansío es delicias, / delicias para ti. //
Sueño en las más bellas caricias / que darte con amor. //
Quiero tenerte cerca, y en un abrazo unirnos, /
y así pedirte que estemos toda la vida / alma con alma, labios con labios.
El bolero se le daba a Tito como a pocos. El público disfruta viéndole, pero saben que él también tiene el don de la rumba, la guaracha y el son. Alguien de la orquesta grita unos compases y otra voz lanza un destino esperado diciendo: “Ahora sí nos vamos para Vuelta Abajo”. Todos comprenden, Tito y la Riverside se lanzan a toda velocidad hacia el occidente, a Pinar del Río, en un tema que también le acompañó siempre en su repertorio:
Jardín hermoso del occidente / donde el Señor quisiera dejar /
la maravilla de tus pinceles / en cielo, tierra, mujer y mar. //
Valle Viñales, Mariel, San Diego / Soroa linda, flores y luz, /
la maravilla, todo el encanto / la gracia plena, eso eres tú. //
Pinar del Río qué lindo eres / de Guanajay hasta Guane, /
y la ternura de tus mujeres / ay, pero quita pesares.
Esta noche de octubre, del año 1957, será inolvidable para todos los que están aquí, en este cabaret-casino del Hotel Nacional, junto al mar de La Habana. Esta fecha quedará en la historia de Tito y de la Riverside, y también de Jesús Goris dueño del sello Puchito, que fue quien insistió para que grabara en un disco el tema que se convertiría en un himno.
Tito no estaba muy contento con incluir “Vereda tropical en el disco que estaba a punto de terminar de grabarse. Su autor era el mexicano Gonzalo Curiel, y el arreglo lo hizo otro compatriota suyo, Rafael de Paz. Tito contó esto a un periodista: “Se lo oí por primera vez en 1937 a Juan Arvizu, después a Toña la Negra, a Pedro Vargas, a Los Panchos… todo el mundo lo cantó en Cuba. El arreglo me lo mandó uno de los Hermanos Rigual, junto con Te adoraré más y más, de Pituco. Los grabé los dos en el 57 y fueron hits”. Pero también grabó con la Riverside esta canción hermosa que ahora canta:
Si te contara / mi sufrimiento, / si tu supieras / la pena tan grande
que llevo yo adentro / la triste historia / que noche tras noche
de dolor y pena / llena mi alma, / surgió en mi memoria /
como una condena. // Si tu supieras, / te importaría /
si te dijera / que en mí ya no queda / ni luz ni alegría /
que tu recuerdo / es el daño más fuerte / que me hago yo mismo /
por vivir soñando / con que tu regreses, / y arrepentida.
Todos vamos a recordar también al Tito Gómez posterior a esta noche, cuando se cambió de una jazz band a una charanga típica, como era la Orquesta de Jorrín. Él seguirá siendo el mismo, con su inmensa sonrisa y sus gafas, y esa voz que le duró casi hasta la muerte, invitando a la gente a ir al túnel de La Habana con estas frases:
Toda la gente en La Habana que le gusta manejar /
cuando salen de paseo, quieren el túnel cruzar, no sé por qué. //
Y yo conozco un muchacho que maneja un maquinón, /
que les dice a las chiquitas: “Vamos al túnel, mi amor.
Tito Gómez es una de las caras visibles e imborrables de la música cubana. Lo será para siempre, aunque el día 15 de octubre del 2000 dejará este mundo que él supo llenar de alegrías.
Y no importa la hora ni las fechas, o que sea al amanecer o en la noche. Cuando uno ve un camino muy verde, siente en la sangre la voz de José Antonio Tenreiro Gómez, Tito Gómez para todas nuestras vidas, cantando victorioso:
Hoy solo me queda recordar, / mis ojos mueren de llorar, /
el alma muere de esperar // ¿Por qué se fue? //
Tú la dejaste ir / vereda tropical. // Hazla volver a mí, /
quiero besar su boca / otra vez junto al mar.
El bolero se le daba a Tito como a pocos. El público disfruta viéndole, pero saben que él también tiene el don de la rumba, la guaracha y el son.
Playlist
1. Tito Gómez con Enrique Jorrín - Vereda tropical (Gonzalo Curiel)
00:00:25
2. Tito Gómez con la Riverside - Me voy a Pinar del Río (Néstor Cruz)
00:05:08
3. Tito Gómez con la Riverside - Alma con alma (Juanito Márquez)
00:08:09
4. Tito Gómez con la Riverside - Bajo un palmar (Pedro Flores)
00:11:12
5. Tito Gómez con Enrique Jorrín - Miénteme (Abel Domínguez)
00:13:53
6. Tito Gómez con la Riverside - Yayabo (Antonio Sánchez)
00:16:17
7. Tito Gómez con la Riverside - Pobre luna (Bobby Capó)
00:19:08
8. Tito Gómez con Enrique Jorrín - Ahora seremos felices (Rafael Hernández)
00:22:07
9. Tito Gómez con la Riverside - Alma de niña (Armando Valdespí)
00:24:50
10. Tito Gómez con Enrique Jorrín - Pensamiento (Rafael Gómez "Teofilito")
00:27:47
11. Tito Gómez con Enrique Jorrín - Si te contara (Félix Reina)
00:29:47