Un problema invisible que podemos reducir
Los microplásticos son uno de los mayores problemas de contaminación del océano en la actualidad. A diferencia de otros residuos visibles en playas o en el mar, los microplásticos son prácticamente invisibles, pero están presentes en el agua, en los ecosistemas marinos y también en los alimentos que consumimos.
La contaminación por microplásticos no solo afecta al océano. También afecta a los animales marinos, a los ecosistemas y, cada vez más, a las personas.
Qué son los microplásticos
Los microplásticos son pequeñas partículas de plástico de menos de cinco milímetros de tamaño. Aunque son diminutos, su impacto en la contaminación del mar es enorme. Existen dos tipos principales de microplásticos.
Los microplásticos primarios son aquellos que se fabrican directamente en tamaño microscópico, como las microesferas utilizadas en algunos productos cosméticos o industriales.
Los microplásticos secundarios se generan cuando los residuos plásticos más grandes se fragmentan con el tiempo debido al sol, el viento o el movimiento del agua. Botellas, bolsas o redes de pesca pueden acabar convirtiéndose en miles de microplásticos que contaminan el océano.
Dónde se encuentran los microplásticos
Los microplásticos están prácticamente en todas partes. La contaminación por microplásticos se ha detectado en ríos, mares y océanos de todo el planeta.
En el océano, los microplásticos flotan en la superficie, se acumulan en los fondos marinos e incluso se encuentran en el hielo de zonas polares. Esta contaminación marina también llega a los animales que viven en estos ecosistemas.
Cómo llegan los microplásticos al mar
La contaminación por microplásticos no empieza en el océano. Comienza mucho antes, en actividades cotidianas que generan residuos plásticos.
Una de las fuentes principales de microplásticos es el lavado de ropa sintética. Cada vez que lavamos prendas de poliéster, nylon o acrílico, liberamos microfibras que pueden terminar en ríos y mares.
Los neumáticos de los vehículos también generan partículas microscópicas que acaban en el sistema de alcantarillado y contribuyen a la contaminación marina.
Otra fuente importante son los residuos plásticos que se fragmentan con el tiempo. Botellas, envases o bolsas abandonadas en el entorno pueden acabar convirtiéndose en microplásticos que llegan al océano.
De esta manera, la contaminación por plásticos se transforma en contaminación por microplásticos que afecta a todo el ecosistema marino.
Cómo reducir los microplásticos
Reducir la presencia de microplásticos en el océano requiere cambios en la forma en la que producimos, consumimos y gestionamos los residuos.
Algunas acciones sencillas pueden ayudar a reducir la contaminación por microplásticos:
- Reducir el uso de plásticos de un solo uso.
- Elegir ropa de fibras naturales frente a tejidos sintéticos.
- Utilizar filtros o bolsas especiales para capturar microfibras en la lavadora.
- Reciclar correctamente los residuos plásticos.
- Apostar por productos con menor impacto ambiental.