El misionero Juan Carlos Rodríguez es un testigo privilegiado de las luces y sombras de la migración española y latinoamericana en Suiza, no solo por sus años de trabajo pastoral en el Cantón de Zúrich, sino por el conocimiento cercano que tiene de personas que se acercan a la Misión Católica que dirige, verdadera red de apoyo para una nutrida comunidad de cristianos de habla hispana.
En torno a la Misión se congregan fieles procedentes de España y de diversos países de América Latina, con realidades culturales y religiosas muy variadas. “Los hay que llegaron en los años de fuerte emigración laboral, con historias de trabajo duro y que han experimentado un arraigo progresivo, pero en los últimos años también se observa la llegada de nuevos migrantes, a menudo cualificados, que se mueven en sectores profesionales de cierto nivel pero que también experimentan soledad, presión y desarraigo”, sostiene el misionero en la última emisión del programa ‘Viaje en Globo’, de Solidaridad y Misión. “Esa diversidad obliga a la comunidad a reinventarse continuamente”, prosigue el claretiano, refiriéndose a la necesidad de buscar formas de acogida que respondan a ritmos de vida muy diferentes y a sensibilidades religiosas que van desde una fe comprometida hasta una pertenencia más difusa.