La reciente tesis doctoral defendida en la Universidad de Extremadura, “Estudio de las altas capacidades cognitivas y sensoriales en los perros de trabajo e innovación en las metodologías de adiestramiento canino” es otro paso más sobre la Sensibilidad de Procesamiento Sensorial en el mundo animal.
Detrás de este trabajo, desarrollado por Gloria Durán Arroyo, hay algo más que ciencia: hay una mirada distinta, más sensible, más profunda, hacia esos compañeros silenciosos que trabajan junto a nosotros en los contextos más exigentes. Perros que detectan, que rescatan, que acompañan… pero que, como revela esta investigación, también sienten, procesan y comprenden el mundo de formas mucho más complejas de lo que tradicionalmente se ha reconocido.
Esta tesis nos invita a detenernos y replantearnos una idea fundamental: ¿y si algunos perros de trabajo no solo son eficaces, sino excepcionalmente capaces? ¿Y si, al igual que ocurre en las personas altamente sensibles, existen perros con una mayor profundidad de procesamiento, una mayor percepción del entorno y una capacidad extraordinaria para aprender y adaptarse?
El estudio pone el foco precisamente ahí: en esa “alta sensibilidad” o alta capacidad que, lejos de ser una dificultad, puede convertirse en un enorme potencial cuando es comprendida y acompañada adecuadamente. Porque no todos los perros aprenden igual, no todos responden de la misma manera, y no todos necesitan lo mismo para desplegar lo mejor de sí mismos.
Y aquí es donde emerge uno de los grandes valores de esta investigación: la apuesta por un adiestramiento más humano —o quizá deberíamos decir, más consciente— que reconoce la individualidad del animal, que respeta sus tiempos, y que entiende que el rendimiento óptimo no se alcanza desde la exigencia uniforme, sino desde la conexión, la adaptación y el respeto.
Este cambio de mirada no solo mejora los resultados en el trabajo —haciendo a los perros más eficaces en tareas críticas como la detección o el rescate—, sino que también transforma la relación entre humano y animal, reduciendo el estrés, aumentando la motivación y generando vínculos más sólidos y respetuosos.
Dirigida por la Dra. Isabel Cuadrado Gordillo y la Dra. Guadalupe Martín-Mora Parra, esta tesis abre una puerta apasionante: la de reconocer que la excelencia no siempre es visible a simple vista, y que, muchas veces, el verdadero talento se encuentra en aquello que requiere ser comprendido, no solo entrenado.
En un momento en el que hablamos cada vez más de neurodiversidad y alta sensibilidad en las personas, este trabajo nos recuerda algo esencial: la sensibilidad no es una debilidad, es una forma distinta —y profundamente valiosa— de estar en el mundo. También para ellos.
Porque quizá ha llegado el momento de dejar de preguntar qué pueden hacer los perros por nosotros… y empezar a preguntarnos si estamos sabiendo ver todo lo que realmente son.